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Negra, ¡hay un ñandú en el patio!

Insólito: en un pueblo santafesino apareció un ñandú en una casa de familia. Locuras de estos tiempos de pandemia.

La llamativa presencia de un ñandú en el patio de una casa fue el tema de conversación de todo un pueblo. Es que los vecinos de la pequeña localidad de Carmen pueden haber visto cosas raras, pero esto ya fue mucho. Los pueblerinos analizaron la situación y tejieron diversas hipótesis. Una de ellas es que se perdió y otra que escapó de algunos cazadores y, asustado, ingresó a la vivienda. Lo cierto es que un vecino de este pueblito, un señor de 65 años, estaba por preparar el mate cuando observó que en el patio de su casa había un ave de gran tamaño. Ante esto, llamó a la policía, que concurrió al lugar y con su permiso ingresaron con el fin de rescatar al animal. El insólito episodio ocurrió en una vivienda de calle Lisandro de la Torre al 200 de esa localidad del departamento General López. Carmen queda cerca de Venado Tuerto, a unos 320 kilómetros de Santa Fe y cuenta con 1800 habitantes. Casi dos mil personas que, por unos días, solo podían hablar de un tema: el ñandú que apareció en el patio de este buen hombre.

Fueron los efectivos policiales quienes constataron que, efectivamente, el bicho se trataba de un ave ñandú común. Seguidamente, los agentes entablaron la comunicación con los organismos competentes y se dispuso que el animalito sea trasladado a la estación experimental Granja La Esmeralda, en la ciudad de Santa Fe, donde se le brindarán las atenciones pertinentes.

El ñandú es considerado uno de nuestros grandes colosos emplumados que se extiende en zonas abiertas del centro sur de América del Sur. Es un ave corredora y es un símbolo de las pampas, pero también está presente en los campos santafesinos y las sabanas chaqueñas de nuestro país.

La hora del reino animal

El significado del nombre ñandú proviene de los guaraníes, quienes habitaban la misma región que el ave. Esto es Brasil, Paraguay, Uruguay, norte y centro de Argentina. Ellos lo asociaban a una “araña”, debido a que, en su comportamiento de alerta, este ejemplar abre sus enormes alas y se asemeja a una araña en su tela. Lo llamaban Ñandú Guazú (araña grande). Son aves esbeltas, no forman parte de las aves que vuelan, sino que se las clasifica como aves corredoras. Sus alas son pequeñas en relación con su cuerpo, sus patas son de gran tamaño, muy largas. Su cuello es extenso y la cabeza, pequeña.

En lo que va de esta pandemia por coronavirus y del aislamiento social obligatorio que cada país afectado está transitando, la naturaleza se está tomando revancha, al menos en lo que al reino animal respecta. Los animales salieron a las calles, y los catalogados como silvestres (no domésticos) disfrutan de ellas como algunos jamás lo han hecho, quedando en la historia a través de fotos y videos. La situación se repite, sobre todo en aquellas ciudades en las que el aislamiento social aún es absoluto, dejando cada vez más avistamientos de cabras montesas, zorros y lobos en zonas urbanas. En todo el planeta se vieron increíbles videos que muestran animales salvajes deambulando por las calles vacías y buscando comida sin nadie que los moleste. Las redes sociales dieron y siguen dando muestras de cómo la crisis del coronavirus cambia los ritmos de la vida ciudadana y de la vida animal. Argentina y sus pueblos no estuvieron exentos de este fenómeno. Varias historias raras se dieron en este contexto. La del ñandú en el patio será una que quedará para la posteridad en el pueblo Carmen.

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