clima-header

Buenos Aires - - Miércoles 16 De Junio

Home Gente Historias de gente Miguel Puch: el pianista de Hamelin

Miguel Puch: el pianista de Hamelin

El clásico cuento infantil cuenta la historia de un flautista que encanta a todos con sus melodías. En este caso, la historia es parecida, pero el instrumento musical es un piano. Te contamos la historia del pianista de Hamelin.

Historias de gente
Miguel Puch

Esta es la historia de Miguel Puch. Un apasionado por las melodías y los instrumentos musicales, pero aficionado en solo uno: el piano. Su pasión por este artefacto, lo llevó a convertirse en especialista. En la actualidad, Miguel tiene 52 años, pero por sus manos han pasado mucho más que 52 pianos. Es un erudito del piano y vida. Como músico, afina de una forma ideal los pianos. Y, como mecánico de pianos, sabe muchísimo de música. Sus pasiones, verdaderos amores, se complementan y dan como resultado una inmensa trayectoria arreglando, tocando y afinando pianos.

 

Hambre de melodías, sed de conocimiento

Este cordobés excepcional, además, tiene un hambre de conocimiento insaciable. Y eso se nota en su hablar. Sus saberes no solo se reducen a la mecánica y fisiología de los instrumentos. Si no también al estudio biográfico de los grandes músicos. Por ejemplo, conoce cómo compuso duras penas sobre teclados rudimentarios Johann Sebastian Bach. O, incluso, aporta datos imperdibles sobre los últimos desafortunados días de vida de Bartolomeo Cristofori. 

 

Pasión heredada

Su pasión nació contagiada o heredada por su padre, que era ingeniero e inventor y afinaba pianos, entre otras cosas. En esos encuentros de padre e hijo se despertó esta pasión que nunca más se apagó. Y que, hoy, le da de comer a toda su familia. Miguel se convirtió en uno de los pocos afinadores del país, y es uno de los buenos. Hace 25 años, por ejemplo, que se desempeña como afinador en el Libertador. Además, es el elegido por reconocidos artistas de todo el país. Como si tuviera una "PianoSeñal", Miguel se hace presente cada vez que una nota empieza a sonar medio raro. Es que, con el tiempo, se convirtió en una una suerte de super héroe de los músicos. 

 

La primera vez

Miguel tenía solo 13 años cuando levantó el capot de un piano por primera vez. Se trataba del instrumento de una tía de Buenos Aires, que encontraba fallas en su compañero musical. Puch repitió lo que había visto que su padre hacía. Y fin. Las notas volvieron a ser lo que eran. Entonces, llegó a Córdoba y se lo contó a una compañera de cole. La amiga exclamó: “¡En casa tengo uno que está desafinado también!”. Y, así, comenzó un viaje sin fin.

pianista argentino

Afinando a lo cordobés 

Miguel tuvo relación con los pianos de la casa de Jorge Arduh y de otros íconos de la música argentina. Este pianista de Hamelin, hasta logró poner a punto los teclados de Charly García en un Cosquín Rock, mientras Pappo tocaba la guitarra a todo lo que da al lado suyo. Sobre la anécdota, entre risas, cuenta:

 “Charly se había enculado no sé por qué y le mandó decir al Perro (Emaides, el organizador del Cosquín ese año) que sólo volvería a escena si le ponían una bolsa con guita. Así que el Perro juntó una bolsa de consorcio, la llenó de billetes que fue juntando y se la puso adelante. Entonces Charly subió. Igual, tocó seis temas, porque alguien tiró una bomba de estruendo y el flaco se enojó y no quiso tocar más”.

Puch se fue haciendo conocido por su conexión con cada pequeño engranaje del piano. Hasta Bruno Gelber se lo llevó de gira. Todos los años, el dueño de un hotel y amante de la música clásica, organiza dos semanas de conciertos y se lo lleva como afinador oficial. Antes de cada concierto, Miguel entra en acción. 

 

Aficionado en el arte de afinar

De un tiempo a esta parte, pasaron más de 30 mil pianos por sus manos. El trabajo sigue a un ritmo de 600 afinaciones por año. “Hay dos partes en el trabajo: por un lado, la afinación, que es igualar las cuerdas para que suene bien, y por otra parte, la mecánica, que es lo referente a ‘la máquina’, dice Miguel. Desde hace 25 años, él es la única mano autorizada para entrar en el Teatro del Libertador General San Martín. Este cordobés es un músico que habla un idioma único, dificilísimo y que muy pocos consiguen dominar. Por eso, su historia musical es digna de ser contada. 

 

Fecha de Publicación: 15/05/2021

Compartir
Califica este artículo
0/5

Te sugerimos continuar leyendo las siguientes notas:

Martha Argerich Martha Argerich: la pianista argentina eterna
Bruno Gelber Bruno Gelber: el niño detrás del piano

Temas

cat1-artículos

¡Escribí! Notas de Lector

Ir a la sección

Comentarios


No hay comentarios

Dejar comentarios


Comentarios

Argentinos por el mundo
Valentín Saal Salió a China y no volvió

Valentín Saal es un administrador de empresas mendocino que trabaja en China. Vía Instagram nos cont...

Argentinos por el mundo
El viaje de Pampa El viaje de Pampa

Belén, Roberto y Pampa, salieron a la ruta en una combi modelo 59. Te contamos su historia.

Argentinos por el mundo
Viajaros “La Tota por América”: una pareja riojana recorriendo el mundo

Acompañados por su perro caribeño, la pareja riojana sostiene que no son turistas ya que viven la ci...

Salud y Estética
Yoga Challenge - Tercera práctica ¿Te animás a la tercera clase del reto yogui?

Patrizia nos trae una clase más para que continuemos con el reto yogui, esta vez con una práctica un...

fm-barcelona

Artículos


Quiero estar al día

Suscribite a nuestro newsletter y recibí las últimas novedades