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Mateo y su sueño de tocar el bandoneón

Mateo vive en Purmamarca y estudia música. Como sus padres no podían comprarle un bandoneón, practicaba con uno hecho de cartón. Hasta que la solidaridad de un grupo de luthieres lo cambió todo.

Historias de gente
Mateo bandoneón

Nos criamos dentro de un sistema educativo que prioriza nuestro desempeño en las ciencias duras por sobre todas las cosas. Sin embargo, no todos tenemos aptitudes para esas áreas. Algunos espíritus nacen con una sensibilidad especial para el arte, prácticamente innata, que podrá desarrollarse a lo largo de la vida en la medida en que se la estimule. Para Mateo Cruz, fue la música: desde sus primeros años, despertó en él una curiosidad difícil de explicar.

Mateo tiene 10 años y vive en Purmamarca, Jujuy. Su amor por la música nació cuando era muy pequeño, atraído por los instrumentos de viento que solían tocar en las peregrinaciones a Punta Corral, en las que participaba con su familia. En estas, los niños le honran tributo a la Virgen con música tradicional, y los sicus y las quenas llenan el ambiente con sus sonidos. Mateo quería ser uno de esos niños.

Fue así como pasó a formar parte de la Orquesta Siete Colores de Purmamarca y comenzó a estudiar los instrumentos de viento para peregrinar como sicuri. A mediados de 2019, mientras se preparaba para una de sus clases en la escuelita de música, que funciona en la Escuela N° 21 “Pedro Goyena”, escuchó un sonido nuevo para él, que lo cautivó por completo. Se trataba de un instrumento que él nunca había oído y que estaba siendo ejecutado por otro niño: el bandoneón. Tal fue su entusiasmo que no dudó en entrar a la clase y pedirle al profesor que le enseñara a tocarlo. Así fue como comenzó esta hermosa historia de amor.

Mateo empezó a estudiar bandoneón unos meses antes del estallido de la pandemia, pero la situación económica de la familia no les permitía comprarle uno propio. De esta manera, cuando se decretó la cuarentena, el niño se quedó sin acceso al instrumento.

Su profesor, Alexander Cruz, utilizó todos los recursos disponibles para que los alumnos pudieran seguir con el aprendizaje, pero las condiciones de conectividad en Purmamarca no son buenas y eso dificultó mucho su tarea. En algunos casos, los padres no cuentan con acceso a wifi o directamente no poseen smartphones.

Fue así como Cruz se las ingenió para que los chicos pudieran seguir tomando las clases, incluso con el acceso limitado a los instrumentos y a internet. Mediante un video, les enseñó a armar un bandoneón con cajas de tetrabrik y de zapatos, para que los chicos no perdieran la digitación que habían aprendido. Además, grabó otros videos con las clases, para que pudieran verlos incluso sin tener conexión. De esta manera, Mateo siguió adelante con sus estudios como pudo, con su bandoneón de cartón.

 

El premio más esperado

Aunque las clases pudieron volver lentamente a la normalidad, Mateo seguía sin poder contar con su propio bandoneón para practicar en casa. Hasta que, hace algunas semanas, una oportunidad se presentó, como si el destino quisiera que el niño cumpliera su sueño de una vez por todas. Fue el profesor Cruz quien les avisó a los padres de Mateo que el Taller Galván, un grupo de luthieres, iba a regalar un bandoneón reparado, para lo cual los interesados debían participar de un pequeño concurso que se llevaría adelante a través de la cuenta de Instagram del grupo.

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En total, fueron seis los participantes. La gente debía votar a través de las historias de Instagram a su preferido, y todo el pueblo se lanzó a ese cometido, incluso cuando no manejaban la aplicación. El lunes 10 de enero, el misterio finalmente se resolvió. Mateo ganó el “Bendecido”: así fue el nombre que le pusieron al bandoneón desde el Taller Galván.

El bandoneón arribará a la casa de Mateo durante el mes de febrero, y él no se aguanta las ganas de empezar a tocarlo. Que un nene crea que cumplir los sueños es posible, aunque en principio no cuente con los medios para hacerlo, no es poca cosa. Celebramos la sonrisa de Mateo y la solidaridad de quienes saben que un niño con un corazón feliz es el mayor premio al que podemos aspirar.

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Imagen: FB Orquesta Siete Colores

Fecha de Publicación: 18/01/2022

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