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La villa es una circunstancia, no una condena

Luis se crio en el Barrio 21 de la Ciudad de Buenos Aires. Pero su condición de villero no le impidió concretar sus sueños: gracias a una beca, hoy estudia en la Universidad de San Andrés. Además, está al frente de una asociación civil.

Historias de gente
Luis Fernando Guisber

El lugar donde nacemos nos define, sin dudas. Pero de ninguna manera nos condena. Si bien es cierto que no todos nacemos con las mismas oportunidades, conocemos más de un ejemplo de que es posible torcer nuestro destino con perseverancia y determinación. ¿Es fácil? Para nada. Algunas historias que van en este sentido nos inspiran, nos emocionan y nos hacen creer que un futuro distinto es posible. Hoy queremos contarte la historia de Luis.

Luis Fernando Guisbert tiene 29 años y nació en Bolivia. Cuando tenía 18 meses, emprendió junto a sus padres un largo viaje a Buenos Aires para buscar un futuro mejor para todos. Una vez que arribaron a la ciudad, solo pudieron alquilar una pieza en el Barrio 21, con techo de chapa, sin piso ni agua caliente. En su infancia, le faltaron muchas cosas que la mayoría de nosotros damos por sentadas: espacio, calefacción e, incluso, comida.

De sus padres aprendió el valor del esfuerzo, el trabajo y el estudio. Su padre, Luis, comenzó trabajando en una casa de pintura, y con el tiempo se convirtió en el encargado. Su madre, María, siempre se las rebuscó: como costurera y como manicura, entre otras cosas. Hoy está a punto de recibirse de enfermera. Fueron ellos quienes siempre insistieron en que Luis estudiara. Para muchos chicos de la villa, el colegio es una opción que pasan por alto. Para él no: asistía al colegio con regularidad y siempre sacaba las mejores notas.

A los 10 años, comenzó a ir a un colegio afuera del Barrio 21. Esa fue la primera vez que pudo interactuar con el mundo fuera de la villa. El choque, al principio, fue fuerte. Los otros niños tenían otra conducta, otra ropa, otros juguetes. También sufrió discriminación: le decían boli, villero, negrito. A veces, la policía lo paraba solamente por la forma en la que estaba vestido.

El mundo fuera del barrio

Haber podido salir de la burbuja de la villa fue para Luis el primer paso de todo lo que vino después. En ese colegio se abrió al mundo y consiguió herramientas para poder desenvolverse mejor en sociedad. Cuando terminó la primaria, gracias a su excelente promedio, la directora le consiguió una beca en un colegio secundario privado. Sin embargo, cuando fue a conocerlo, se sintió amedrentado: creyó que la discriminación que recibiría allí por ser villero iba a ser demasiada, y optó por seguir estudiando en la escuela pública, donde se graduó con las mejores notas.

Enfrentarse al mundo laboral era su siguiente desafío. Luis quería ayudar a sus padres con la economía del hogar y, en el entorno en el que vivía, el trabajo precarizado y en negro parecía ser su única alternativa. Sin embargo, su primer trabajo fue en blanco, como cajero de Falabella. Gracias a su ingreso estable, pudieron convertir el ranchito donde vivían en una casa como corresponde.

Pero Luis quería seguir estudiando, por lo que se anotó en el CBC de Economía, en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Lamentablemente, la carga horaria que le exigían sus estudios no era compatible con su trabajo, por lo que decidió abandonarlos. Se interesó por una universidad privada, con horarios más adaptables a su rutina, y decidió ir a visitarla. Recorrió las instalaciones y se reunió con el rector. Cuando Luis le dijo dónde vivía, la respuesta fue como una lanza directa hacia sus sueños: “Este mundo no es para vos”.

Luis Fernando Guisbert

Un destino diferente es posible

Por suerte, Luis no bajó los brazos. Y, un buen día, todos sus esfuerzos vieron sus frutos: ganó una beca para estudiar en la Universidad de San Andrés (UDESA), una de las más prestigiosas de la Argentina. Hoy está cursando el tercer año de la carrera de Ciencias Políticas y Gobierno. Además, trabaja en la Secretaría de Integración Urbana del Gobierno de la Ciudad.

Como si todo esto fuera poco, está al frente de la Asociación Civil Social BA, que lleva adelante proyectos culturales, educativos y solidarios para promover la inclusión en el Barrio 21. Varios de sus compañeros de la universidad trabajan como voluntarios junto a él. Gracias a esta iniciativa, en 2017 viajó a Singapur a un encuentro de jóvenes emprendedores.

Luis no nació en un lugar favorecido, pero siempre contó con la contención de sus padres. Hoy, trabaja para que otros chicos se convenzan de que, también para ellos, el futuro puede ser diferente.

Luis Fernando Guisber

 

Imágenes: IG Luis Fernando Guisbert

Fecha de Publicación: 03/08/2021

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