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La valiente historia de Nicolás 

Nicolás es un rosarino que nació como Nicole. Sí. Era mujer, pero hoy es hombre. 

Aunque nació siendo Nicole, desde muy chico sabía que su sexo no coincidía con su identidad. Por eso, este rosarino tomó la decisión de encarar una transición. Aunque fue difícil, esta le dio la felicidad de sentirse cómodo y pleno con su cuerpo.  

A fines de 2019 Nicolás Romano ingresó en un quirófano para hacerse una mastectomía, intervención para sacarse las mamas. Ese momento fue tan solo uno de los muchos que marcaron su camino de transición, en el cual la que era Nicole pasó a verse y llamarse como un chico. 

Ya a sus 8 años jugaba a “convertirse en nene”, comportándose como uno hasta que llegaba el momento de volver a ser una nena para no levantar sospechas. También recuerda que en los videojuegos siempre elegía el avatar del varón, como un detalle que ya daba cuenta de su verdadera identidad.  

Pero la decisión de ocultar lo que sentía no fue algo voluntario. Al comenzar a exteriorizarlo, se topó con reproches y maltratos de su familia. Nico recuerda que, cuando le contó a sus padres que le gustaban las mujeres, su vida se convirtió en una catástrofe. Si Nicole no se veía femenina, llamaba la atención y había problemas. Cuando se ponía zapatillas y ropa deportiva, en su casa le decían que se vistiera “como mujer” para salir a la calle. Incluso llegó a estar de novia con chicos para aparentar, para no salirse de la norma. 

Lo mandaron al psicólogo. Recibió golpes y hasta lo echaron de casa. Es que al que más le costó aceptar la situación fue a su papá. Fue su primera hija y era como “su «princesa”. 

A sus 18 años, tras enamorarse de una amiga, Nicolás recibió duros reproches por parte de su familia, y esa experiencia le trajo problemas de salud.  

Tocar fondo para renacer 

Primero fue una especie de anorexia nerviosa que la hizo bajar mucho de peso. Luego, a los 21 años, los médicos le detectaron una arritmia y tuvieron que operarlo de urgencia del corazón. Sobre ese momento, cuenta que se produjo “un quiebre” en su vida. Entendió que no podía seguir esperando para hacer el cambio. Y allí comenzó lo que sería un largo proceso de hormonización. Sobre esto, Nicolás detalla que hay tres formas para hacerlo, y la que él eligió consiste en una serie de inyectables que se aplican cada 15 días. 

Por su parte, su familia también comenzó a ver la situación con otros ojos y hoy en día la relación con ellos es totalmente diferente. Con el tiempo, entendieron que lo de Nico no era un problema, sino parte de su identidad. Dice Nicolás que, cuando contó que quería hacer la cirugía para cambiar de género, su reacción fue totalmente distinta porque sus seres queridos entendieron los errores del pasado.  

Ya va para dos años de este último gran tramo de su camino. Por entonces, había compartido un posteo en redes en el que expresaba feliz un paso importante de ese proceso. “Un sueño más cumplido”, escribió en una publicación en que se lo podía  ver recién salido de la masectomía con la que le redujeron su pecho.  

Hoy, la historia de Nico puede servir de ejemplo para muchas otras personas que, bajo la misma situación, no saben cómo salir adelante. Cuenta este rosarino que recibió muchos mensajes de personas que no se animaban. Al haber estado en ese lugar, el mismo en el que están hoy otros chicos, quizás compartiendo lo que vivió, Nicolás pueda ayudar a esas personas que todavía no se animan a contar lo que sienten. 

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