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¿La novia cordobesa de Kennedy?

Te contamos la historia de una de las presuntas amantes del expresidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy, una figura reconocida mundialmente.

John Fitzgerald Kennedy fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Fue elegido en 1960, y se convirtió en el presidente más joven de su país. Todos sabemos algunos mitos y rasgos generales de la historia de JFK. Sin embargo, esta data es inédita. Se trata de la relación de los Kennedy con una familia cordobesa de alta estirpe. 

Joseph Kennedy (padre) junto a su hijo se conocieron con Miguel Cárcano, el embajador argentino de Francia en ese momento. Corría el año 1938 y en el Vaticano se celebraba la ceremonia de asunción del Papa Pio XII. Allí fue donde los Kennedy y los Cárcano se conocieron y mantuvieron una estrecha relación durante su estadía en Europa. Los más jovenes de las familias fueron los que más pegaron onda. John se hizo amigo de Michael Cárcano. Y, además, se dejó fascinar por Stella “Baby” Cárcano, una joven de pelo castaño con 23 años e hija del embajador.

Una estadia en Córdoba

JFK viajó por toda latinoamérica luego de graduarse en Harvard en Relaciones Internacionales en junio de 1940.  En esa etapa viajó desde Río de Janeiro hasta Buenos Aires, donde los Cárcano lo recibieron. Más tarde, viajó a Córdoba en auto, con un grupo de amigos. Contactos no le faltaban a este académico de alta alcurnia: también lo habían invitado a la casa del artista Florencio Molina Campos, en Moreno. Pero eligió la tranquilidad y la paz del aire serrano.

Desde el 26 de mayo al 10 de junio de 1940, se instaló en la estancia de Ascochinga que poseían los Cárcano. Se trataba de un establecimiento rural de 4 mil hectáreas. Había elegido esas tierras y esa compañía para celebrar su cumpleaños número 24, el 29 de mayo. Ya era uno más del poblado. Para la familia era Jack, y para los que no lo conocían mucho era el gringo. Cuentan que montaba con campera de aviador, bombachas de campo y con guantes, porque tenía alergia a los caballos.

La fe mueve montañas

Actualmente, la Iglesia del Sagrado Corazón de Ascochinga cuenta con una placa en honor a la visita del, en ese entonces, futuro presidente, quien practicaba el catolicismo. La placa fue colocada por Cárcano, muchos años más tarde y se recordaría hasta el día de hoy el hito histórico.  Este templo fue construido en 1900 y fueron muchísimas las personalidades destacadas que lo visitaron, entre ellas, Julio A. Roca. 

El amor en tiempos de epístolas

Pero llegó el momento de la partida: Kennedy debía regresar a sus tierras. Y lo hizo. Sin embargo, seguiría en contacto con los Cárcano a través de cartas. Sobre todo con su íntima amiga “Baby”, a quien le dedicó miles de epístolas. Cuentan las malas lenguas que el vínculo entre JFK y Stella Cárcano era mucho más que íntimo. Sobre todo, se basan en el encabezado de una de las cartas, que comenzaba con un sentido “my love”. Sin embargo, fueron solo rumores, que ellos desmintieron y nunca fueron confirmados. Algunas de esas cartas fueron digitalizadas por la John F. Kennedy Presidential Library and Museum y se pueden leer allí. Este vínculo entre el estadounidense y la cordobesa perduró en el tiempo, y trascendió. Hasta el trágico día del asesinato de JFK, Baby y él mantuvieron contacto. Estas dos reconocidas familias se mantuvieron hasta el fin de los días y más… 

Más allá...

Luego de la muerte del famoso presidente, Jackie Kennedy y sus dos hijos, Caroline, de 8, y John, de 5, visitaron la localidad. Corría el año 1966 y la familia Kennedy seguía buscando a John en los lugares que habitó y los sitios que visitó. Por eso fueron a Ascochinga, donde su marido había estado 25 años atrás. 


 

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