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La dramática historia del carpincho Pancho

Una familia santafesina tiene un carpincho hace cinco años. Quisieron llevárselo, pero los vecinos lo impidieron. Se abrió el debate y opinan los expertos.

El carpincho es un animal característico de la fauna santafesina. Si bien no es una especie apta para la vida doméstica, es sabido que este roedor de gran tamaño es notablemente inteligente y su comportamiento puede ser similar al de los perros. De todas maneras, es una especie protegida y se la intenta preservar en su hábitat. Es por eso que no se permite tener un carpincho como mascota. En este contexto, en un barrio de la ciudad de Santa Fe se suscitó una historia muy particular, con un carpincho de nombre Pancho como protagonista.

A principios de julio, una situación inesperada se vivió en el barrio San Martín, cuando efectivos de Gendarmería Nacional llegaron a la vivienda de una familia que crio como mascota al animal. Los agentes tenían la orden de trasladarlo a la Granja La Esmeralda, pero, frente al llanto de una niña de 8 años que lloraba sin consuelo, los vecinos se reunieron e impidieron que sea trasladado.

El padre de la niña contó entre lágrimas que el carpincho vive con ellos desde hace cinco años, cuando alguien se lo regaló en la isla. Pancho es la mascota de la familia y es muy querido también por los vecinos: sale a pasear, toma sol en la vereda, come pasto y se echa al suelo cuando lo acarician.

La familia manifestó que, además del dolor que les causaba la pérdida del animal, estaban seguros de que no recibiría buen trato en la Granja, un espacio que recibió críticas de organizaciones ambientalistas.

Cuando los efectivos quisieron capturarlo para trasladarlo, los vecinos rodearon la jaula y lo impidieron. Finalmente, los policías identificaron al dueño del animal y se retiraron. Por ahora, Pancho se queda junto a la familia que lo cuida desde hace cinco años.

¿Qué dicen los expertos?

De movida, la historia de Pancho es una buena oportunidad para poner en foco la prioridad de preservar la fauna de Santa Fe en su ambiente natural. Ante la repercusión que tomó el caso, Manuel Jaramillo, director ejecutivo de la Fundación Vida Silvestre, envió un mensaje a los medios locales en el que fija su posición sobre los animales silvestres que se adoptan como mascotas. El funcionario dejó claro que un carpincho puede convivir con los humanos, pero la pregunta importante es si debe convivir con los humanos. En realidad, son especies silvestres que no deben ser domesticadas y sometidas al mascotismo.

El inconveniente que se plantea en este caso es que que el carpincho ya no puede volver a su ambiente natural. Y también dicen que es cierto que tendría dificultad para adaptarse a un lugar como La Granja la Esmeralda. Así que lo conveniente, efectivamente, sería no quitárselo a esta familia. Pero Jaramillo advirtió que, cuando el carpincho es un macho, puede ser territorial y agresivo. Es un problema para el carpincho estar en la ciudad, porque puede tener conflictos con los perros, que pueden atacarlo y hasta matarlo.

Otros expertos recordaron que la captura, tenencia y comercialización de animales silvestres es ilegal y contraria a la ley de fauna de la provincia de Santa Fe.

Los carpinchos no son los únicos que se suelen adoptar como mascotas. También ha sucedido con monos carayá y hasta con cachorros de puma. “Los que saben” coinciden en que es importante desalentar estas prácticas. Se trata de una situación que no es justa para el animal y resulta riesgosa para las personas. En muchos de estos casos, las capturas suelen ser crueles y se favorece el crecimiento de una economía ilegal que podría encaminarse de una forma más sustentable.

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