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Julio, el profesor itinerante

Con su escuela ambulante recorre el país educando a niños en comunidades, aldeas y barrios marginales.

“Las grandes escuelas están donde los grandes maestros y no donde los grandes edificios”, esta frase resume sin duda la labor de Julio Pereyra, quién con su escuela ambulante propone una educación comunitaria en basurales, comunidades originarias, aldeas y barrios marginales de todo el país. Nació en Uruguay y lleva 12 años desempeñándose como docente, desde hace siete años arribó a la Argentina para construir un sueño, enseñar a quienes más lo necesitan. 

Mientras se encontraba en Paso de Los Libres en Corrientes, Julio observó una postal que fue un punto de inflexión para su carrera como maestro. A partir de ese momento decidió dedicarse a enseñar a niños en situación de vulnerabilidad y en la actualidad Julio, más conocido como el profesor Itinerante, llevó su proyecto a las provincias de Misiones, Río Negro, Santiago del Estero, Formosa, y otras más. 

Camino de Tiza es la materialización de este ideal. Fundada por el propio Julio, su escuelita ambulante ofrece apoyo escolar, alfabetización inicial y brinda talleres de inclusión educativa en un ambiente de comprensión, contención y solidaridad. Además busca que quienes asisten cumplan una serie de requisitos como el cepillado de dientes y la higiene personal. También se fomentan el respeto por las personas mayores y se brindan asesoramientos para turnos de asistencia medica, trámites de DNI, educación sexual y adicciones. 

La escuelita ambulante llega a zonas que se encuentran marcadas por contextos desfavorables. Allí la realidad evidencia desnutrición, dengue, analfabetismo y trabajo infantil. El proyecto no busca romantizar la pobreza sino brindar un granito de arena para todos aquellos desamparados y relegados por el sistema. Embarcarse en Caminos de Tiza implica entonces el gran compromiso social de llevar educación a los lugares olvidados pero visibilizando esas realidades para que el Estado pueda intervenir. 

Para Julio, los logros de sus alumnos son sus logros, como también lo son sus fracasos. Ser docente implica ponerse en el lugar del otro, intentar ser el educador que hubiésemos querido tener. Y a pesar de que el esfuerzo es grande confiesa que no cambiaría su trabajo por nada. Por su dedicación y espíritu de entrega a la acción solidaria se hizo merecedor de varios premios como el Global Teacher Awards (2019), Premio Iberoamericano a la labor docente (2019), Premio Maestros que inspiran Latinoamérica y el Premio Internacional Educativo.  

"Educamos convencidos de que cada tiza que gastamos es una bala que no se dispara, y que cada escuela que fundamos una cárcel que no se construye", expresa uno de los mensajes de la página oficial y es la que resume el alma de esta labor. Crecer en los niños, ayudarlos por medio de la educación para que puedan acceder a un mejor futuro. Para esto es indispensable llegar a todos los rincones del país, con la esperanza de hacer eco de otras realidades, muchas veces despojadas de voces, de oportunidades y destinadas a la marginalidad. Caminos de tiza apoya y colabora no sólo con los niños sino que promueve la educación de los padres y de los hermanos para que puedan ser futuros educadores comunitarios. 

Además, la escuela itinerante se encarga de gestionar donaciones para la adquisición de útiles escolares, material ortopédico y terapéutico, roperos solidarios, material deportivos, etcétera. Los que deseen realizar una donación pueden comunicarse a través de la página oficial de Facebook “Escuelita Ambulante Caminos de Tiza”. 

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