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Juariu, stalkeadora profesional de famosos

Victoria Braier, alias Juariu, siempre estuvo enamorada de la farándula argentina. Llegó desde Tucumán hasta Buenos Aires y hoy tiene el trabajo de sus sueños: es stalkeadora de famosos.

Muchos de nosotros crecimos mirando la tele. En tiempos en los que no había redes sociales y la Internet era apenas una novedad, la televisión estaba prendida de la mañana a la noche. Las personas que allí aparecían eran parte de nuestra cotidianeidad, pero al mismo tiempo pertenecían a otra esfera: eran, en cierta forma, inalcanzables. En ese contexto creció Victoria Braier (alias Juariu) en su Tucumán natal. Hoy, tiene el trabajo de sus sueños: es stalkeadora de famosos.

Hace unos años –decíamos–, los famosos estaban en otro universo. Vivían en la tele, en las revistas. Ahora están mucho más cerca: con las redes sociales, sentimos que podemos “meternos” un poco en su vida cotidiana. A eso se dedica Vicky: a ver lo que otros no ven en las historias y los posteos de los famosos. A partir de eso, saca conclusiones y, más de una vez, encuentra alguna primicia. Sin invadir, sin buscar fuentes de información sospechosas. Solo cuenta lo que ve a partir de lo que los propios famosos comparten.

Pasión por la farándula

Cholula: así se define a sí misma Vicky Braier, que hoy tiene 35 años. Oriunda de Tucumán, creció mirando a Mirtha Legrand, Jorge Rial y Viviana Canosa. Siempre tuvo un sentimiento especial por la farándula argentina. Su nombre artístico también tiene que ver con su afición por los famosos. Es ni más ni menos que la versión tucumanizada de “Who are you?” (“¿Quién sos?”, en inglés). Cuando veía algo sobre los famosos, les decía a sus amigas: “¡¿ju-ar-iu?!”.

A los 27 años, se mudó a Buenos Aires junto a su novio Gustavo, que hoy es su marido. Gustavo es médico y se iba a trasladar a la capital del país para realizar su residencia. Vicky, entonces, decidió irse con él. En ese momento, se había recibido de diseñadora gráfica y, además, había estudiado comunicación social. Gracias a eso, consiguió trabajo como directora de Arte en una agencia. Fue allí donde comenzó todo.

Se propuso algo diferente: generar contenido digital distinto al que se veía en ese entonces. Decidió enfocarse en lo más le gustaba en la vida: la farándula. Así, comenzó a stalkear a las celebridades en sus redes y, sobre todo, a prestar muchísima atención a lo que veía. En un principio, hacía videos en Instagram sobre lo que posteaban los famosos: detalles de sus casas, los canjes que hacían con las marcas, los likes que intercambiaban entre ellos y similitudes entre los posteos de distintos famosos, a partir de los cuales descubrió más de una relación.

Del otro lado

El trabajo de Vicky comenzó a hacerse notar poco a poco. Ella nunca había pensado que algún día le tocaría estar del otro lado de la pantalla que tanto había admirado durante toda su vida. En 2019 le llegó su primera propuesta para la televisión de parte de Nicolás Occhiato, quien la convocó para que participara de Tenemos WiFi. La respuesta de Vicky fue “gracias, pero no, gracias”. Habituada a las redes sociales, no se imaginaba cómo sería hacer televisión.

Sin embargo, como en todo, había una excepción: Vicky juraba que al único al que le diría que sí ante una propuesta de ese estilo sería a Jorge Rial. Y, al poco tiempo, esa propuesta llegó: el conductor de Intrusos la convocó a una reunión porque estaba interesado en el material que ella generaba y lo quería para su programa. Todo eso derivó en la primera columna semanal de Juariu. Luego, pasó a trabajar junto a Beto Casella en Bendita, como panelista. Además, está por lanzar un podcast sobre espectáculos.

El camino de Juariu la llevó a donde siempre había querido, casi sin proponérselo. Es que, cuando la pasión es fuerte, la meta tarde o temprano se alcanza.

 

 

Imágenes: IG Juariu / Bendita

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