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Hagan paso que llegó Miss Vulva

¿Alguna vez viste a una frutilla explicando sobre sexualidad? Lo imaginé. La paranaense Camila Dappen lo hace a través de Miss Vulva.

Está camino a cumplir sus 26 años, pero la cronología nada tiene que ver acá con profesionalismo y compromiso. Es entrerriana y se recibió de licenciada binacional en Obstetricia en 2018.  Ella cuenta con gracia que, en las guardias, las madres de sus pacientes la observan con desconfianza. Sucede que los rasgos de su cara delatan su juventud. Algo que puede ser criticado por muchos y es un aspecto a favor para otros. Sin dudas, Camila toma la actitud del último grupo. Es decidida, clara, concisa y con muchas ideas sobre el mundo en el que le gustaría vivir. Y su forma de contribuir es a través de una cuenta de Instagram a la que llamó Miss Vulva.

Bien roja y sin tabúes

La frutilla adquirió todo un nuevo significado a partir del surgimiento del proyecto de Camila. Es su marca personal y la manera ingeniosa que eligió de representar a los genitales femeninos. Más específicamente la vulva. Sí, ese rincón del cuerpo de la mujer que, durante gran parte de la historia, fue palabra prohibida. Se trata precisamente de los esquemas que la iniciativa pretende romper para que algo distinto nazca.

Si se le pregunta por los objetivos que persigue, asegura que es una lista interminable. Aunque, finalmente, se decide por una palabra: empoderamiento. Tanto en la consejería en salud sexual y reproductiva como en la maternidad. “Transmitir que las decisiones en cuanto a la salud las toma el usuario y no el profesional por tener el conocimiento”, agrega sin que le tiemble el pulso. Su gran anhelo es lograr la reflexión y el repensar en aquellos que están del otro lado.

En este sentido, las publicaciones de Miss Vulva abordan diversas problemáticas que parten desde lo poco charlado hasta lo directamente ignorado por muchos. Algunas de ellas son asertividad sexual, violencia en consulta ginecológica y desconocimiento del hombre de la genitalidad de la mujer. Como así también la falta de participación activa sobre la sexualidad. Para ello, se afirma en autores y profesionales reconocidos en las temáticas. Pero los principales protagonistas son los seguidores, quienes le añaden realidad a la teoría por medio de encuestas y relatos.

“Inesperada e increíble”, describe sobre la respuesta de la gente. Algo que nunca imaginó cuando se le ocurrió la idea mientras atravesaba la cuarentena por la pandemia. “Sinceramente, no tengo intenciones de ser reconocida. Con que mi proyecto invite a concientizar y a brindarle la importancia que merece a la sexualidad, me sobra. El cambio comienza por ahí”, enfatiza acerca de las proyecciones a futuro de la cuenta.

Una niña destinada a ayudar a las mujeres

Camila estudió y se graduó en la Universidad Nacional de Entre Ríos y en la Universidad de la República, en Concepción del Uruguay. Su fascinación con su carrera comenzó cuando era una adolescente. En aquel entonces, se la pasaba mirando programas de nacimientos en Discovery Channel. “Ahí descubrí que no quería ser otra cosa que partera”, añade con firmeza. Le causaban mucha curiosidad los procesos que dan lugar a la embriología y la fisiología del parto. Y, como si el tiempo no hubiese pasado, agrega con emoción: “Todavía me maravilla lo sabio que puede ser el cuerpo de la mujer”.

Si bien la pasión que siente por su profesión es inabarcable, también admite que es agotadora. Implica entregarse a una agenda en la que no existen horarios, ni fechas. Tal vez, tenga que despertarse en el medio de la noche o no pueda poner nunca su celular en silencio. Sin embargo, no balbucea a la hora de hablar de las satisfacciones que ha vivido durante su trayecto dentro del campo.

“Siempre digo que ser partícipe de un momento tan único como lo es un nacimiento no tiene precio. Es un proceso dificultoso donde se experimenta mucho dolor, miedo e incertidumbre”, relata sobre los desafíos que se le presentan. Por lo tanto, acompañar y contener a las futuras madres durante la instancia es muy gratificante para ella. Allí, toma forma su gran meta en la vida: seguir trabajando en la salud pública. El espacio en el que más aprende, se nutre y, principalmente, puede ponerse al servicio de las mujeres que tanto idolatra.

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