Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Guillermo.

Guillermo encontró algo que no era suyo y lo devolvió: tan simple como eso. Lo duro es que eso nos sorprenda.

Guillermo hizo lo que se supone que todos haríamos en su lugar. Se supone. Está claro que mucha gente obraría de otra forma, si no, ¿cuál sería la noticia? Guillermo encontró algo que no era suyo y lo devolvió: tan simple como eso. Lo duro es que eso nos sorprenda.

Un día cualquiera, Guillermo Torre –un joven de Neuquén que trabaja como ayudante de cocina en una parrilla– se dirigía al trabajo cuando se topó con un motociclista al que se le cayó algo: un bolso con un total de 150 mil pesos. En ese momento, se puso en campaña para dar con el dueño del dinero y lo logró gracias a las redes sociales. Él actuó de la única forma que podía concebir: con honestidad y solidaridad. Y cosas buenas comenzaron a pasarle: la empresa a la que pertenecía el dinero le dio dos mil pesos de recompensa, la Fundación de Altos Estudios para la Nueva Argentina (FAENA) le otorgó una beca para terminar la secundaria –que había abandonado por la mala la situación económica de su familia– y lo llamaron de Presidencia para reunirse con Mauricio Macri. Guillermo hizo lo que se supone que todos haríamos en su lugar. Pero no. No todos lo haríamos, y por eso Guillermo tiene más que merecida esta mención especial.

Ejemplos a seguir

Por suerte, existen más historias como la de Guillermo que nos siguen sorprendiendo y recordando que es posible elegir actuar correctamente. Claro que no son los casos que abundan, por eso se vuelven noticia. 

Lorena Yapur perdió en una calle de Sierra de los Padres, localidad de Buenos Aires al sur de Mar del Plata, una bolsa que tenía 20.000 pesos argentinos y 4000 dólares en efectivo. El dinero estaba destinado para concretar una operación de su hija que padecía leucemia. Desesperada, Lorena escribió en sus redes sociales la situación y pidió por favor que se comunicaran con ella si encontraban la bolsa.


Explicó en su texto que toda la familia se había unido para juntar fondos para el autotransplante de la niña,  y que habían vendido el auto para poder afrontar este gasto. Luego de hacer la transacción de la venta, perdieron de vista el dinero en el camino. Lorena terminó su publicación esperanzada: pidió un milagro para salvar la vida de su hija.


El milagro tuvo nombre: Catalina. Ella había encontrado la bolsa con el dinero cuando estaba paseando con su perro y se acercó pensando que se trataba de basura. Al ver el contenido, no dudó. Al igual que Guillermo, optó por hacer el bien: escribió en su perfil de Facebook que había encontrado en Sierra de los Padres "una bolsa grande con $20.000 y algo más" y pidió a sus contactos que se contactaran con ella si conocían a alguien que la estaba buscando. No conforme con esto, aseguró en la misma publicación que si el dueño de la bolsa no aparecía, donaría el dinero a algún refugio o comedor que lo necesitase. 

Después, las redes sociales hicieron su trabajo. Por un lado, hubo personas mal intencionadas que le mandaron más de mil mensajes a Catalina atribuyéndose la pérdida. No lograron engañarla porque daban datos falsos -no decían que la bolsa era roja, no nombraban los papales de la historia clínica de la niña que estaban junto a los dólares, no nombraban a los billetes extranjeros-. Finalmente, unos amigos de Lorena encontraron la publicación de Catalina y rápidamente las contactaron. 

La historia tiene final feliz. Lorena y toda su familia recuperaron el dinero gracias a su compatriota y pudieron concretar la operación de su hija. Y quienes seguimos esta historia recordamos, una vez más, que hay esperanza y que los milagros sí existen, milagros con nombres propios y argentinos. 

 

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