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Espeleología y aventuras: el libro patagónico que cuenta los mejores secretos de la región

"Una vida de Aventuras en la Patagonia" es una bitácora contada en primera persona por Susana, la madre de la familia.

La historia de los Dupont contada por Susana Dominguez, la madre de la familia. Carlos “Beto” Dupont y su esposa Susana siempre fueron curiosos, aventureros y expedicionistas. Los tres hijos, Leandro, Lorena y Germán, heredaron las características viajeras de sus padres. Las aventuras familiares fueron mutando con el transcurso del tiempo y la familia fue redescubriendo lugares donde se cree que no hay nada. Con motivo de materializar los recuerdos, Susana escribió un libro de 362 páginas, que contiene más de 1500 fotos. “Surgió la idea porque siempre salíamos al campo con mi marido y mis hijos, ya que nos gustaba estar al aire libre, observar la naturaleza, las plantas, los animales y caminar por ahí”, señala la autora de Una Vida de Aventuras en la Patagonia. 

El libro es una suerte de gran diario viajero y fue declarado de interés municipal en Plaza Huincul, de donde es oriunda la familia Dupont. Te presentamos a la autora de esta bitácora patagónica
 

¿Qué siente al recorrer los paisajes patagónicos? 

Siento que me falta mucho por conocer; cada lugar nuevo que conozco me hace querer ir a otro. Es una sensación hermosa y algo de nunca acabar y hay tanto para descubrir, que me faltarían muchas vidas para seguir haciéndolo. Espero seguir naciendo en este lugar para poder seguir conociendo. 

No podría decir que tengo un lugar favorito en especial. Amo recorrer, descubrir investigar, y me encanta la Cordillera, pero más el desierto. Allí se experimenta una sensación de libertad única.

¿Qué le gustaría que les pase a los lectores del libro?

Me gustaría que la gente que lee el libro se de cuenta de que la Patagonia es un lugar inmenso e increíble, que parece vacío, pero tiene de todo. Hay que conocer la Patagonia, hay riquezas escondidas por todos lados, el paisaje es único e increíble, uno se siente libre ante tanta magnificencia porque el paisaje es amplio. Nada turba la mirada ni los sentidos. Espero que los lectores aprendan a apreciar la naturaleza con este libro. 

 

¿Cómo fue el proceso de escribir tantas aventuras?

Primero, es importante aclarar que todo lo que comento está ilustrado. Hay mapas topográficos y mapas satelitales. Cuando pasaba algo digno de ser escrito y retratado, como no teníamos máquinas de fotos, mi marido y yo dibujabamos, ya que eramos artistas plásticos. 

Obvio que antes tampoco disponíamos de internet ni GPS, pero teníamos unos mapas topográficos de mi padre, donde buscábamos dónde ir y conocer. Empezamos a notar que allí donde no parecía haber más que desierto, encontrábamos muchas cosas interesantes. Hermosas piedras de cuarzo en los pedregales cercanos, fósiles de animales extinguidos y bellos paisajes escondidos. No pensaba escribir un libro, iba anotando todo lo que vivía en cada viaje, pero como un ejercicio propio. Vivimos mil anécdotas, conocimos muchísimas personas, tuvimos muchos desperfectos, situaciones difíciles y siempre yo dibujando y fotografiando o anotando datos. 

Al volver de los viajes, siempre contábamos nuestras anécdotas a los amigos. Algunas cómicas, otras difíciles y de tanto contar y contar, nos empezaron a decir que teníamos que escribir un libro. Como a mi marido no le gustaba escribir, decidí hacerlo yo. No sabía cómo empezar con tanta cantidad de aventuras, así que junté las 30 libretas y las dividí en travesías a pie, espeleología, travesías en bici y en moto 

Me llevó mucho tiempo, a veces me cansaba y lo dejaba por un año. Pero un día lo terminé, busqué quién me ayude a corregirlo y, cuando estuvo listo, busqué una editorial neuquina y lo editamos. 

¿Qué formas de viaje fueron utilizando?

Cuando nuestros hijos crecieron decidimos empezar a viajar en bici. Cada viaje nos llevaba un cierto tiempo de organización e investigación. Habíamos leído una frase de Chesterton, que decía: “La aventura podrá ser loca pero el aventurero para llevarla a cabo, deberá ser cuerdo”. El primer viaje fue difícil, llevábamos demasiado de todo hasta que aprendimos que se necesitaba poco para estar bien. Nos gustaba viajar despacio, acampar, observar la naturaleza. Además, en esa época empezamos a subir montañas y a hacer espeleología, la disciplina de investigación de cavernas, en la que estuvimos más de 26 años. Por último a mi marido lo operaron de las caderas, y el médico le prohibió andar en bicicleta con cargas. Desde ese momento decidimos comprarnos motos. Me caí muchas veces hasta que aprendí y pudimos ir cada vez más lejos. 


Una Vida de Aventuras en la Patagonia puede conseguirse online, así que no te pierdas conocer los maravillosos secretos patagónicos, narrados desde una aventurera como Susana.

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