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Sobrevivir al infierno

Elena fue víctima de trata y forzada a ejercer la prostitución. Hoy, da testimonio de ello y lleva escritos dos libros. Te contamos su historia.

Elena Moncada es sobreviviente de la trata de personas. Convencida de que no hay futuro en el mundo de la prostitución, desde hace años trabaja en la prevención de esta problemática en la ciudad de Santa Fe a través de la organización Mujeres en Actividad, que ella inició. Hoy tiene dos libros publicados, en consonancia con su defensa del abolicionismo: Yo elijo contar mi historia y Después, la libertad.

Está convencida de que ninguna mujer elige estar parada en una esquina. Esas chicas son constantemente violadas, maltratadas y robadas. Todo el tiempo están al borde de transformarse en una más entre las víctimas de femicidios

“La trata y la prostitución son caras de la misma moneda. Estar con un grillete o con el fiolo en frente es lo mismo”, declaró a medios santafesinos, en desprecio de las desafortunadas declaraciones que, hace un tiempo, hizo Moria Casán, para quien la prostitución debería ser legal.

Abolicionismo

La corriente que lucha por el abolicionismo de la prostitución, del cual Elena es referente, lucha contra los códigos de faltas que penalizan a personas en situación de prostitución. Exige la restitución de derechos a las personas prostituidas, mediante políticas públicas efectivas y con presupuesto acorde. Brega por acceso al trabajo, a la educación, salud y vivienda, y reclama que se establezcan sistemas de asistencia integrales con equipos interdisciplinarios capacitados.

Elena era abusada por su propio tío. Fue preparada desde chiquita para prostituirse. Nacida en Santa Fe, la habían llevado a Buenos Aires, donde trabajó dieciocho años en la calle. El clic en la cabeza le hizo cuando, una noche, degollaron a una compañera al lado suyo. Hoy, afirma que la prostitución no puede ser nunca elegida como trabajo. Nunca deja de ser “una violación sistemática, porque te pagan y vos tenés que obedecer”, dijo en una charla TedX.  A través de presentaciones de sus libros, ha recorrido distintas geografías y espacios, contando su experiencia de vida, dejando en claro un mensaje a toda la sociedad: la prostitución no es un trabajo, sino una opresión patriarcal, capitalista, y la más extrema violencia en cuerpos sometidos.


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