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Desafío veggie

Te contamos la historia de un hombre que aceptó el desafío de erradicar la carne de su dieta y luego comer una maratón… ¿Los resultados? En esta nota.

El cordobés Matías Osman de 39 años aceptó un desafío veggie. Se calzó la bandera en defensa de los derechos de los animales y, en medio de una pandemia mundial, organizó un plan. La idea era hacerle frente al mito de que comer saludable es caro.

El origen del experimento

El origen del experimento nació inspirado en el Proyecto Czekalinski: una propuesta de un grupo de investigadores del CONICET que decidió poner el cuerpo y alimentarse con la Canasta Básica de Alimentos de la Argentina que promueve el Estado. Este proyecto tenía como objetivo comprobar si con esos alimentos se podía satisfacer las necesidades de nutrición de un hogar promedio. El Proyecto Czekalinski tuvo un impacto negativo en los profesionales de CONICET, por lo que tuvieron que abandonar rápidamente la dieta. Y, como consecuencia, están luchando por la implementación de una Canasta Básica real y saludable. 

Versión veggie y cordobesa

Matías Osman le dio una vuelta de tuerca y adaptó esta idea a sus objetivos. Se alimentó durante seis meses a base de plantas y con solo 100 pesos por día. En paralelo, iba entrenar para correr un maratón. Fue todo un desafío, porque no solo tuvo que cambiar radicalmente sus hábitos, sino también ocuparse de ir compartiendo en redes sus resultados y entrenar arduamente. "Durante el proceso, lo más difícil fue trabajar en la disciplina. No alcohol, no tabaco, no postres, entrenar con frío, de noche, con lluvia y cansado. Para hacer este experimento tuve que ser muy disciplinado. Y también fue difícil sintetizar en una sola frase para qué sirvió este proyecto. Creo que lo hice para demostrar que se pueden solucionar muchos problemas juntos y de una manera bastante fácil".

De profesionales de la carne a veganos

Osman adquirió nuevas perspectivas sobre la alimentación en el año 2013 con un documental sobre lo que sucede al interior de los mataderos. Él era dueño de un supermercado donde la carnicería era un gran ingreso, pero sintió que ese tipo de negocios ya no resonaba con su nueva identidad. Con su esposa Mariana, que dirigía un frigorífico, comenzaron a fabricar productos libres de crueldad animal. Dejando de lado las dinámicas que se sustentan con la explotación animal. 

Así, comenzaron una transición hacia el vegetarianismo, erradicando todo tipo de carne: jamón, pescado, pollo, cerdo, etc. Luego, ya más empapados en el tema, decidieron comenzar con una dieta vegana. Es decir, suprimiendo todo consumo con derivados de animales, ya no más queso, ni leche, ni huevo, ni ningún procesado que tenga grasa animal. Este cambio les revolucionó la mente y el alma de la pareja, y qusieron compartirlo.

El proyecto

Por eso llevaron a cabo el Proyecto Alimentum (@proyectoalimentum) con una consigna clave: #comédiferente. En este marco, Matías compartió datos sobre su dieta, estudios clínicos y médicos, y un poco su rutina a modo de influencer. En sus redes establece que esto también funciona como “un aporte contra el hambre”.  Ya que el desafío se propone romper los viejos paradigmas sociales, culturales y económicos en torno a la nutrición. “Necesitamos ser parte de la re-construcción de un sistema alimentario que sea más igualitario, más saludable, menos desequilibrado, menos contaminante y más sostenible que el actual. Podemos resolver los problemas que enfrentamos si comprendemos que la clave es la cooperación", reflexiona este cordobés, experto en alternativas nutritivas.

Reflexiones

"Creo que hay mucha confusión con el tema de los alimentos, la mayoría piensa que alimentarse bien es caro y que también necesitamos de la proteína animal para que no nos falte nada. No hacen faltas más recursos para poder alimentarse, lo que hace falta es más educación. Hoy hay 840 millones de personas que pasan hambre todos los días de su vida, en un mundo que de alguna manera tiene alimentos para que nadie pase hambre. Yo creo que si cambiamos un poco la matriz de producción y de consumo, en el corto plazo vamos a tener muchas novedades.”. Con esa línea de pensamiento y con el objetivo de aportar su granito de arena para el cambio mundial, Matías Osman cumplió un desafío incomparable.

Veredicto final

El domingo 25 de octubre, corrió la esperada maratón. Lo hizo disfrazado de vaca, inspirado en la maratonista y activista vegana Fiona Oakes. Así, logró ponerse a prueba y demostrar los resultados. La maratón fue en Buenos Aires, sin sponsors, ni marcas que lo acompañaran. Osman corrió 42 kilómetros por su causa. Porque defiende la alimentación saludable y apuesta por un mundo más consciente y respetuoso del planeta que habitamos. Las pruebas fueron claras para Matías: "Una alimentación basada en plantas es sumamente económica, se puede tener una salud óptima sin proteína animal (leche, carne, huevo). El cuerpo es una máquina adaptativa”.

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