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Cobertura de amor

Te contamos la historia de estas dos mamás que, luego de luchar y ser víctimas de un sistema homofóbico, lograron tener la fertilización asistida cubierta por medicina prepaga.

Porque el sueño de muchas parejas es formar familia, tener un hijo o hija. Cuidar y amar incondicionalmente. Solo de eso se trata, solo por esto tan simple, necesario y hermoso estaban luchando estas dos mujeres. Pero, a veces, las medicinas prepagas no entienden de amor. Leticia y Romina son dos cordobesas que se eligieron mutuamente para tener descendencia. Esta pareja homosexual viene luchando hace mucho tiempo por acceder a un mismo derecho: el derecho a procrear. Sin embargo, en algunas ocasiones, el acceso a los derechos más básicos es toda una odisea. En el caso de Leticia y Romina, tuvieron que acudir a un proceso judicial para poder llevar a cabo el tratamiento de fertilización asistida. Se trata del abogado Lucas Petitti, el patrocinador que llevó el juicio en contra de Apross, para lograr la cobertura correspondiente.

Esta pareja, que lucharía contra viento y marea, se conoció hace años. Las dos se encontraban cursando el profesorado de Educación Física, y el destino las unió. Iniciaron un noviazgo, seguido de una convivencia armoniosa y amorosa. Una vez superadas estas etapas, decidieron enfrentarse a un nuevo desafío: ser mamás. Para lograrlo deberían superar los obstáculos de una sociedad conservadora, una obra social anticuada y una burocracia terrorífica. Pero, finalmente, lo lograrían. 

La odisea

El sinuoso camino por el que deberían transitar para lograr ejercer su derecho comenzaría en las oficinas de APROSS, la prestataria de salud de la provincia. Este ente se resistiría legal y administrativamente a proveer la cobertura económica para el tratamiento. La reglamentación en la que se basaba la mutual era que la cobertura solo está disponible para parejas heterosexuales. Una regla insólita, discriminatoria, contraproducente y que deja en evidencia el nivel de homofobia de nuestra sociedad.

"En el amparo judicial planteamos la solicitud de la cobertura total de la fertilización asistida y también la donación de gametos masculinos". El reclamo no se sale de los límites, es completamente coherente y no debería ser un reclamo, sino una realidad. Ya que, a cualquier otra pareja (que no sea homosexual), APROSS le cubriría el tratamiento completo. Pero las mujeres no nos callamos más. Estamos rompiendo viejos paradigmas y construyendo nuevas realidades. Esto se logra, solamente, luchando y haciéndonos escuchar.

Pequeña victoria

Leticia y Romina no estaban dispuestas a dar el brazo a torcer. Y trabajaron en conjunto para poder tener un hijo o hija juntas. Petitti las asesoró y acompañó en el proceso; finalmente, llegaron a un fallo que marca un antecedente valioso para la comunidad LGBTTTIQ+ y también para todos. Ya que el tratamiento de fertilización asistida es de un costo monetario altísimo. Esto impide a muchas parejas que no cuentan con prestación médica acceder al derecho de formar familia. Por eso, es necesario luchar por la visibilización de estos procedimientos. 

Las familias homoparentales son una realidad, y defenderlas es nuestra tarea como sociedad. El amor vencerá, siempre que haya personas dispuestas a apoyar las luchas propias y ajenas. La historia de Leticia y Romina es un ejemplo para nuestra comunidad, ya que es también la de muchas parejas que intentan gestar y no lo logran. Un episodio que viene a poner en evidencia que nuestra sociedad debe cambiar. Los prejuicios ya no pueden formar parte de las decisiones médicas, ni tampoco afectar a las decisiones personales de los demás. 

La fertilización asistida es un derecho al que todos y todas podemos acceder, sin importar nuestra orientación sexual ni el sector social al que pertenecemos. Nuevamente, el amor vence al odio. Las instituciones deben aggiornarse y comenzar a cuestionarse cuáles son los ideales que pregonan con sus reglamentaciones misóginas y homofóbicas. 

 

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