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Cábalas que no fallan: se recibió de contador público y su festejo se viralizó

Rodrigo Almirón es un joven oriundo de la ciudad de Corrientes que se graduó de contador y lo celebró de una manera peculiar.

Hay veces que lo único que se necesita es estar en compañía de uno mismo. O bien, que preferimos guardarnos ciertas metas hasta que se vuelvan realidad. Tal vez, eso fue lo que pensó el correntino cuando en noviembre pasado se presentó por última vez a una mesa de examen. Y no se trató de cualquiera, sino de la que lo transformó de estudiante en contador. Cuando terminó de rendir decidió publicar en Twitter la aprobada y lo que hizo en el momento posterior. Allí, narró que siempre sostuvo que cuando sucediera no le contaría a nadie y que se iría a almorzar o merendar solo. Luego, pensaría en lo groso que era mientras se tomaba un café. Lo logró.

“Hoy lo cumplí: me recibí, soy contador, loco”, fue la oración final del posteo. El joven de 22 años acompañó sus palabras con una foto en la que se lo ve sentado en un bar. Fue en la capital provincial, con un desayuno que incluyó hasta medialunas y jugo de naranja. Ni el barbijo sobre su cara pudo ocultar la sonrisa que se reflejaba en los ojos achinados de felicidad. Tantos años de estudio dieron sus frutos y su manera de festejarlo fue disfrutando de su intimidad y esfuerzo. Sin embargo, para su sorpresa el relato se viralizó fugazmente en la red social del pajarito y lo citaron miles de personas. Los likes y retuits tampoco se quedaron atrás.

Para el recuerdo

Rodrigo se convirtió en contador público en la Universidad Católica de Salta. Según su testimonio, la última materia fue Teoría y Técnica Impositiva II, que rindió de forma remota a través del aula virtual. El examen fue de 14 a 16 y constó de tres temas, donde debía responder cinco preguntas en cada uno. Una vez terminada la actividad, sus amigos fueron a visitarlo a su casa pero no tenían conocimiento del hecho importante. Es que si bien sabían que estaba en el tramo final de la carrera, desconocían que era la definitiva. Los chicos se quedaron hasta la noche y luego se fueron. La ansiada noticia llegó después de eso, cuando el profesor que responsable le comunicó la nota.

Con una discrecionalidad envidiable, el muchacho se mantuvo sin decirle a nadie, ni siquiera a sus padres o a alguna amistad cercana. En ese punto tuvieron mucho que ver el horario en el que se enteró y el retroceso de fase por la pandemia en Corrientes. Así que se levantó al otro día, saludó a sus familiares y se dirigió hacia el centro. Llegó a un café, se sentó en una de las mesas y se lo contó al mozo que lo atendió, quien fue el primero en saberlo. Asimismo, fue el encargado de sacarle la foto que publicó. Pero antes de hacerlo decidió contarle a sus seres queridos para que no se enteraran a través de una red social.  

Virtualidad empática

Inesperadamente, el tuit de Rodrigo viajó por todos lados. Incluso hubo gente que le hablo por privado desde México, Colombia, Paraguay y Uruguay para felicitarlo o pedirle consejos. En este sentido, el contador relató muchas personas se sintieron identificadas con el festejo que eligió y que querían hacer lo mismo. Lo que comenzó como una simple manifestación de alegría personal terminó resignificándose. La publicación se convirtió en un escenario para compartir historias de recibidas donde cada quien pudo contar su cábala.

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