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Apasionados por los aviones, en la tierra y en el cielo

Los spotters tucumanos, un grupo de jóvenes que registra con sus cámaras los aviones que llegan a Tucumán, sueñan con ser parte de la aviación.

Grupos de jóvenes tucumanos se concentran alrededor del Aeropuerto Internacional Benjamín Matienzo. Quienes pasan y los ven sin mucha atención podrían preguntarse qué hacen ahí o de dónde salieron. Se llaman spotters y son unos apasionados por la aviación. Sienten una atracción enorme por estos aparatos voladores. Los spotters tucumanos prácticamente rastrean los vuelos desde cualquier lugar del mundo hasta que llegan al Jardín de la República.

Son conocidos en las redes como Tucumán Spotters: son un grupo de jóvenes que disfruta de los aviones, volando en ellos o fotografiándolos. Spotter es una palabra en inglés que significa “cazador”, pero fotográfico. Hay spotters de autos, de barcos, de trenes, y de lo que imaginemos. Pero popularmente la palabra está relacionada con la captura de aviones.

El inicio de los spotters en Tucumán

En Tucumán la cuenta de Twitter @AeropuertoTuc fue la pionera en darle vida a la aviación local en las redes. Fue la cuenta que motivó a Simón Dumit y Juan Pablo Reyes a ponerse en contacto para cazar aviones. Luego se sumaron Lautaro Lugones y Guillermo Quintana.

La pasión por los aviones de cada uno de ellos los llevó a formar este grupo, y también a desarrollar un vínculo distinto con la aviación. Quintana tiene su título de Tripulante de Cabina y solo unos trámites lo separan del cielo. Reyes está dando sus últimas materias en la secundaria y con la mente puesta en lo que sigue que, claro, será vinculado con la aviación. Lugones hace volar su arte y su pasión en una banda músical llamada Grupo Alma. La pasión de Dumit se resume en una frase: “Yo sería capaz de trabajar en el kiosco del aeropuerto con tal de estar cerca de los aviones”. Es un joven que ha superado todas las pruebas necesarias para ser operador de rampa, pero tiene epilepsia y eso no le permite el ingreso. Pero su convicción tiene la misma fuerza que una turbina de un A380 y asegura que lo va a superar.

Las anécdotas

Un día llegaba el Boeing 777 de Qatar y los spotters tucumanos se juntaron en la cabecera para registrar el aterrizaje. Cuando el avión ya estaba a la vista, un tren se paró entre ellos y la pista obstaculizando la vista. Sin pensarlo se subieron al tren detenido; este empezó a sacudirse violentamente. El capitán del tren los había visto, pensó que querían atacar el tren y buscó la forma de bajarlos.

Los sustos no están solo arriba de los aviones, también están afuera. Una noche, esperando la llegada de un avión en plena oscuridad, vieron que un colectivo se detuvo frente a ellos. El transporte se fue, y quedaron solos parados frente a un sujeto encapuchado. Empezó a acercarse a ellos, la tensión aumentó, finalmente se quitó la capucha. Era un amigo de ellos que había ido sin avisar. Hay sustos que terminan en risas.