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Andrés Tejeda, un molinero con aires de cóndor

Un molinero osado. Ayudó al General San Martín a cruzar la Cordillera y contribuyó a nuestra libertad. Pero un día se creyó pájaro y murió.

Andrés “Molinero” Tejeda. Hombre mulato y con dotes para la aventura. Como su nombre lo indica, molinero de oficio, pero con conocimientos de abatanar. Pero también tenía conocimientos científicos. Había leído a Da Vinci y estudiado sus dibujos. De allí se despertó su deseo por volar. Una de cal y una de arena. Contribuyó a la gesta sanmartiniana, pero murió en su intento de volar.

Fue contactado por San Martín porque este necesitaba reforzar los trajes y las vestimentas de sus soldados antes de cruzar la Cordillera de Los Andes. Tejeda solo molía maíz, pero una vieja campana le serviría para obtener el material que reforzaría las vestiduras. Entonces aceptó el trabajo. Junto a ayudantes y subordinados, el molinero consiguió a la perfección lo que José Francisco buscaba.

Un día fue visitado por el mismísimo General: quería asegurarse de que todo estuviera yendo como pretendía. Y así era, Tejeda cumplía al pie de la letra. Minutos después, tiempo de pausa. Entre charla y mates fue pasando la tarde. Y, en un momento, el tema de conversación se fue para otro lado. El mulato le contó a San Martín sus aspiraciones de volar. Cuentan que José le recordó la mitológica historia de Ícaro, mientras que Tejeda dijo conocerla, pero marcó una diferencia: “Ícaro quería llegar al sol, nosotros a la libertad”.

Sin final feliz

Semanas después, el Ejército de Los Andes cruzaba la Cordillera con las bien reforzadas vestimentas. En el mismo momento, Molinero Tejeda saltaba desde uno de los edificios más altos de la ciudad, en ese entonces. Lo hacía con unas alas enganchadas a su espalda. Precarias, de cuero. Solo logró planear por unos segundos, rápidamente cayó al suelo, se fracturó las piernas y, un tiempo después, murió.

Así se fue la vida de otro de los hombres comunes que la historia ha olvidado. Pero cuyo nombre aún recuerdan algunas calles pueblerinas o nombres de algunos sitios históricos. Allí está Molinero Tejeda, otro que aportó para nuestra libertad.


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