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A viajar en cleta

Te contamos la historia de un grupo de cordobeses que se animó a dejarlo todo en la ruta para disfrutar en sus bicicletas.

“La cleta”, como le decimos a la bicicleta en Córdoba, se va convirtiendo en el medio de transporte ideal para viajar y llegar a nuevos destinos. Como también el medio perfecto para vivir aventuras y afrontar nuevos desafíos.  En esta nota te contamos la historia de este grupo de hombres que dejaron las Venzo en casa y se fueron hasta Marina en bicis playeras.

¿Qué pasó?

Este grupo de ciclistas tuvo una ocurrente idea para cerrar el año: hacer un desafío a bordo de bicicletas sin cambios ni suspensión. Se trata de un grupo de amigos de la localidad de San Francisco que habitualmente sale a los caminos de la zona a pedalear en sus bicicletas mountain bike. Así y todo, con las ganas a flor de piel, decidieron cerrar el año con un desafío muy particular y resultó un éxito. Fueron hasta Colonia Marina en bicis sin cambios ni suspensión.

Luego de dos postergaciones, lograron cumplir la iniciativa el último sábado. Reunieron a un total de 19 entusiastas, de entre 16 y 70 años y varios familiares incluidos.César Bianchotti, uno de los integrantes del grupo, contó que la idea surgió ante la suspensión de los tradicionales desafíos que se realizan todos los años en las sierras de Córdoba a los que suelen asistir. Ante esto, en una de las habituales salidas semanales, fueron Mariano Giordano y Cristian Prunello quienes sugirieron, un poco en broma y un poco en serio, hacer un recorrido exigente, pero con bicis que no fueran las que utilizan normalmente para salir de la rutina y hacer algo divertido.

"Así surgió la idea de hacer una salida en bicicletas que no tengan cambios ni suspensión. Empezó como una broma, pero a la vuelta los chicos armaron el afiche y lo publicaron en las redes. Así empezó todo", contó Bianchotti a los medios.

Tres generaciones en cleta

La iniciativa comenzó a tomar forma de a poco antes de concretarse. La condición era ir vestidos como ciclistas: calzas, remera, casco y lentes. La idea trascendió al grupo. "Yo llevo a arreglar el auto al taller de los Pipinos y ellos se mostraron entusiasmados. Así fue que se sumaron Don Pipino con 70, su hijo Guillermo con 37 y el primo Andrés junto a su hijo. Así que hubo 3 generaciones en la pedaleada", destacó. Y como dice el dicho “va cayendo gente al baile”, de a poquito se fueron sumando más y más pedaleadores.

Preparados, listos... ¡ya!

El grupo ya consolidado partió desde Los Palmares en bicis playeras y las antiguas de paseo con freno a varilla, pasaron por Estación Luxardo y siguieron hasta Colonia Marina. El hermano de uno de los organizadores fue con una camioneta y llevaba cámaras, cubiertas y dos bicis de repuesto, para evitar malos ratos.

"Salió espectacular. A nadie se le rompió nada. Recién en el último tramo a uno se le pinchó una goma, pero no la arreglamos: directamente cambiamos por otra bici que venía en la camioneta", relató Bianchotti.

A celebrar

 Al regreso, hubo un asado de rigor para celebrar la ocurrencia. "Fue muy lindo, nos divertimos mucho. Se acercaron otros grupos y hubo un rango de edad muy amplio: desde chicos de 16 hasta los 71 años", finalizó. 

Porque así somos los cordobeses, nos animamos a aceptar desafíos constantemente. Y estos hombres lo demostraron. 

¡Aplausos a los aventureros sanfracisqueños!

 

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