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A Japón, de la mano del Cosplay

La cosplayer santafesina Aome Katze ganó un concurso que la llevará a Japón. El Cosplay gana cada vez más adeptos en el mundo. Te contamos más en esta nota.

La ciudad de Santa Fe siempre tiene representantes en las disciplinas artísticas que cobran notoriedad. En este caso, su cosplayer más conocida obtuvo un importante premio que la llevará a conocer Japón, la cuna del cosplay.

El cosplay (apócope de las palabras inglesas custome play, que sería “juego de disfraces”) nació en los setenta en Japón , cuando los fans de los cómics caían a los eventos disfrazados de sus personajes favoritos. La práctica fue ganando adeptos en el mundo del animé y el manga y, en Argentina, tomó notoriedad en los últimos tiempos. Tuvo alto alcance nacional al conocerse que el hijo del presidente es cosplayer.

Noelia Bustaver es artista plástica y profesora de artes visuales. Pinta desde los tres años y, cuando estaba en séptimo grado, se metió sin saber en el mundo del Cosplay: fue a su viaje de egresados en Carlos Paz disfrazada de Aome, el personaje del cual tomó su nombre artístico (buscala en Instagram, hace unos laburos imperdibles).

Con el tiempo, se fue relacionando con gente adepta a la cultura japonesa (manga, animé, cosplay) y se empezó a convertir en cosplayer casi sin saberlo.

Como en todas las cosas que hace, Noelia le fue poniendo cada vez más dedicación. Primero, su mamá le cosía los disfraces. Después aprendió diseño de indumentaria ella misma y se volvió una perfeccionista. Le gusta que las producciones queden lo más fieles posible al personaje. Cuando veas sus trabajos, comprobarás que es cierto. Rayan la perfección, y así se lo reconocieron a nivel nacional.

Un premio más que merecido

El concurso que Noelia ganó se llama Animé Manga Tai Kai y, todos los años, se realiza en el Jardín Japonés, con organización de la Asociación Japonesa en la Argentina.

El certamen valora que vos mismo hagas tu cosplay (hay cosplayers que exhiben o desfilan, pero sin hacer sus propias producciones). El personaje a representar tiene que ser de origen japonés. “Había una etapa clasificatoria, que implica concursar para llegar a la final y ahí se hace una entrevista para contar cómo se hizo el cosplay. Se desfila la producción en una pasarela. Concursaron 35 personas en la final”, cuenta Noe con orgullo.