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Ser mujer y guardaparques en la selva misionera

Nadia Sabrina Clavero fue una de las pocas mujeres guardaparques encargadas de custodiar la selva misionera. Te contamos su experiencia.
Historias de gente común
Nadia-guardaparques
| 10 marzo, 2020 |

En la actualidad, hay 17 mujeres de 129 agentes guardaparques bajo el Sistema de Áreas Naturales Protegidas de Misiones. El número de mujeres del plantel disminuyó en los últimos dos años. En algún momento llegaron a 26, pero muchas decidieron irse de la provincia o del plantel de la gestión pública. La causa está relacionada con las condiciones laborales que rigen en el Sistema Provincial desde la perspectiva de género.

“Aún hay muchas desigualdades respecto al reconocimiento salarial y jerárquico”, explicó la guardaparques Nadia Sabrina Clavero. Ella es una de las profesionales que decidió buscar nuevos rumbos, por los tratos recibidos en su condición de mujer.

Una familia de guardaparques

Nadia Clavero nació en Buenos Aires. Posteriormente, egresó de la carrera de Guardaparques de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNAM. Trabajó como guardaparques en el Sistema de ANP de Misiones desde 2007 hasta 2018.

Comenzó a realizar guardias junto a su esposo, quien también fue guardaparques. Su primer trabajo fue en el Parque Provincial Cruce Caballero, y los últimos años fue asignada al AMIRBY (Biosfera Yabotí). Nadia tiene un hijo de 13 años, que se crió en la naturaleza, cuidando los parques junto a sus padres.

Los retos como mujer guardaparques

“Ser guardaparques es algo que elegí a los 14 años. Y en aquel entonces no sabía que una mujer podía ejercer esto, porque no había conocido a ninguna mujer guardaparques. Pero a los 15 años conocí a la primera mujer y finalmente dije: ‘Sí, quiero ser guardaparques’”, relató Nadia.

Clavero cuenta, sin embargo, que los retos como mujer en esta profesión fueron muchos. En primer lugar, el trabajo fue bastante duro por su condición de mujer. En los últimos años, que estaba a cargo de su hijo, le dieron un destino que no pidió. Era una función en una oficina. Es que, a la mayoría de mujeres guardaparques que tienen hijos, les asignan una tarea de escritorio. Naturalmente, el sueldo es el mínimo. “Es decir, nos vemos perjudicadas”, confiesa la misionera.

Por otro lado, el salario de las mujeres es más bajo en comparación al de los hombres guardaparques. “Además, a ellos no les cambian la tarea, se queden o no a cargo de sus hijos”, dice Nadia. “Pero lo más importante, en principio, es que se debe incorporar un consultorio de psicólogos y psiquiatras laborales. Lo que nos toca vivir en esta tarea nos expone a situaciones de estrés que deben tener un acompañamiento. Los compañeros que hacen control y vigilancia se encuentran bajo mucha presión, enfrentamientos, a veces muertes o tiroteos”, agrega.

Nadia decidió renunciar al Sistema de ANP de Misiones, ya que no soportó las debilidades del sistema. Sin embargo, hoy continúa al frente de otras Áreas Protegidas en calidad de guardaparques. Dice estar orgullosa de haber trabajado en la Selva misionera.

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