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La vuelta al mundo en un juego inflable

Facundo y Carina hicieron suya una causa simple e invalorable: llevar sonrisas a los niños del mundo. ¿Cómo? A través de un juego inflable. Conocelos.
Historias de gente común
Facundo y Carina hicieron suya una causa simple e invalorable
19 junio, 2019

Muchas personas sueñan con vivir viajando. Facundo Mattos soñaba con vivir viajando, y ayudando. Su objetivo es llevar sonrisas a los niños del mundo y lo logró casi literalmente. Junto con Carina Belofiglio, están al frente de Expedición Sonrisa, un proyecto que consta de “un sueño, un vehículo y un juego inflable”, como ellos mismos definen en su sitio web.

Hace más de 5 años que llevan alegría a niños en orfanatos y comunidades rurales. Ya recorrieron distintos países de América, África y Asia. Y van por más.

Dejemos que Facundo nos cuente su propia historia:

En el mundo hay millones de niños viviendo en condiciones insalubres, siendo esclavizados y atormentados día tras día
Mi nombre es Facundo Mattos y bajo esta premisa inicié en 2014 la primera vuelta al mundo en mi camioneta junto a un castillo inflable, visitando orfanatos y lugares necesitados. Como en todo bonito cuento siempre hay lugar para el amor; en 2016 Carina Belofiglio se sumó al proyecto y juntos hemos recorrido América, África, Asia y seguimos en la ruta.
En 2018 decidimos llevar nuestro proyecto a un nivel más grande y permanente. Buscamos crear una red solidaria de juegos inflables alrededor del mundo, y de esta forma llegar a más niños. Queremos brindarles un espacio de juego permanente donde se transmita amor, educación y contención.
Nuestro compromiso ante la sociedad es devolver a los niños y niñas con derechos vulnerados la nueva posibilidad de volver a sonreír.


Facundo Mattos – Expedición Sonrisa

Argentina, licenciada en Comunicación Social y correctora. Me apasiona la escritura, la propia y la ajena. Mi amor por las palabras, por las frases mágicas y perfectas, me llevó a dirigir mi carrera profesional hacia la redacción, a lo que luego sumé la corrección para mejorar mis textos y, también, los de otros autores. Porque una imagen no siempre vale más que mil palabras. Gracias por leerme.

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