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La bibliotecaria popular

Movilizada únicamente por amor y pasión, Griselda Zandoná, la bibliotecaria popular, recorre Mocoretá y otras ciudades de Corrientes llevando historias.
Historias de gente común
19 enero, 2020

Decir que la gente lee cada vez menos sería una irresponsabilidad. Por el contrario, con la tecnología, se lee cada vez más. Pero el contenido generalmente es intrascendente y no aporta demasiado a nuestro crecimiento. Pero quién sigue cuidando la lectura constructiva y enriquecedora en Mocoretá, Corrientes, es Griselda Zandoná, una bibliotecaria popular.

La Biblioteca Popular Mariano Moreno es un sueño que van armando poco a poco Griselda y su compañero de vida, Sergio Niz. Esto arrancó hace 5 años y “Gris” cumple muchas funciones dentro de esta. Su trabajo, en los papeles, solo la presenta como una bibliotecaria y por unas horas recibe una modesta suma. Aunque su trabajo sea mucho más grande.

Al terminar la secundaria, la bibliotecaria popular, sin imaginar serlo, viajó a la capital de Corrientes a buscar un sueño. Estudió y se recibió de abogada y escribana. Volvió a Mocoretá con la ilusión de ejercer su profesión, pero algunas dificultades y restricciones se lo impidieron. La situación para ella se complicó porque, además, padece una enfermedad incurable desde su adolescencia que reduce su motricidad. Pero eso no alcanzó para detenerla: el sueño de Griselda cambió y su fuerza apuntó a la ayuda, lo que la llevó a la biblioteca.

La relación que mantienen Gris Zandoná y la biblioteca es simbiótica: “Cambió mi vida, me transformó y creo también que la transformé a ella”. La bibliotecaria popular dedica prácticamente todo su tiempo y su vida a esta biblioteca.

La Biblioteca Popular Mariano Moreno

Es un pequeño local alquilado, sin espacio suficiente para guardar todos los libros. El espacio es tan reducido que las visitas no deben superar las 15 personas. Pero el amor y pasión que la sostienen son gigantes. La biblioteca hoy es sostenida por los integrantes de la asociación civil sin fines de lucro. También recibe subsidios por parte de los Gobiernos nacional y provincial, y una ayuda económica de la Municipalidad.

Los niños y la lectura

Apenas pueden entrar 15 niños, pero hay veces que asisten muchos más. “No recuerdo un solo día que no haya venido un niño”, contó la bibliotecaria popular de Mocoretá. Lecturas y actividades improvisadas alegran y ayudan al desarrollo de los niños de la comunidad. Zandoná asegura que llevar a los niños a la lectura no es difícil, pero las familias deben incentivar y motivar a la lectura en los hogares. Los cuentos y textos que más atraen a los chicos son los que tienen animales, pero también las historias japonesas como los manga.

Las tareas solidarias

Las actividades en la biblioteca son muchas. Lectura, juegos, pintura, dibujo, entre otras. La bibliotecaria popular no se limita a eso y se suma a otras campañas para mejorar la comunidad de Mocoretá. Este año participaron de la campaña de limpieza Vamos a Hacerlo Argentina. Trabajan en conjunto con el grupo Corazón Animal Mocoretá para concientizar sobre la tenencia responsable de animales y rescatar a los lastimados o abandonados. También llevan dos años con la campaña “Yo festejo sin pirotecnia”.

La biblioteca va por vos

Si bien cuentan con un local pequeño, la pasión de Gris Zandoná mueve todo. En un principio tomaba su auto y viajaba a escuelas rurales con la misión de llevar un pedacito de lectura. La bibliotecaria popular este año tuvo la llegada del Bibliomóvil de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares. Esto facilitó su tarea y cambió su perspectiva: ahora puede visitar escuelas rurales y también llegar a otras ciudades.

La bibliotecaria popular parece incansable, hoy es colaboradora en otras dos bibliotecas en Chajarí, Entre Ríos, y en Mburucuyá, Corrientes.

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