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Donó lo más sagrado: su leche materna

Marcela Bayer tuvo un bebé prematuro en General Roca (Río Negro). Mientras su hijo luchaba por sobrevivir, ella donó su leche materna.
Historias de gente común
Marcela-Bayer
| 31 enero, 2020 |

Esta es la historia de Marcela Bayer, una rionegrina y roquense, que tuvo el gesto más solidario de su vida. Pese a haber vivido la traumática muerte de su hijo, esta mujer se convirtió en un ejemplo de amor y solidaridad. Con sus donaciones de leche materna, hizo posible que otros bebés prematuros como el suyo, sobrevivieran a diferentes situaciones.

La historia de su vida

Marcela se recibió de enfermera en el 2014 en la Universidad Nacional del Comahue en Río Negro. En el 2017 se enteró de que sería mama y transitó el embarazo sola, ya que no logró el acompañamiento del padre del bebé.

Cuando se encontraba transitando la semana diez de gestación, una ecografía reveló que su bebé tenía síndrome de Down y una malformación en el corazón que ponía en riesgo su vida. Pese a la propuesta de los especialistas de practicarle un aborto terapéutico, la enfermera decidió seguir adelante. Para ella, descartar a un hijo por tener una discapacidad no era una opción.

Un equipo médico de la Clínica San Lucas de General Roca (Río Negro) se preparó para recibir a León teniendo en cuenta las posibles complicaciones. Marcela aún recuerda que le habían advertido que eran mínimas las posibilidades de vida de su hijo. Así y todo, una semana antes de la fecha de nacimiento, se internó para preparase (ella y el equipo quirúrgico) para la llegada al mundo de su hijo.

Lamentablemente, luego de diez meses de pelearla en terapia intensiva y seis operaciones quirúrgicas, León murió en el mes de febrero.  

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Un corazón solidario en los peores momentos

En la Clínica San Lucas, Marcela se hizo no solo conocida, sino también muy querida. Es que, durante todos los meses que su bebé permaneció internado, ella se extrajo litros de leche en el Centro de Lactancia Materna que funciona en la Clínica. Esta, después, era enviada al Banco de Leche Humana del Hospital de Cutral Co-Plaza Huincul para ser pasteurizada. El destino final eran niños y niñas recién nacidos que no podían ser amamantados.

Tras la muerte de León, la enfermera siguió donando su leche. Sin embargo, llegó un momento en el que la situación la superó emocionalmente y dejó de extraerse. En palabras de esta valiente, “la leche fue la esperanza de ver con vida a mi hijo y después era la esperanza de vida para las otras mamás que no podían dársela a sus hijos. Donar leche es tan importante como donar sangre, donar órganos. Es el mejor gesto de amor que una pueda tener para su hijo como para con el resto de los niños. Una no dona lo que le sobra, dona amor, da vida”, concluyó muy emocionada Marcela.

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Una tesis con su experiencia personal

Su alma solidaria la acompañó desde chica. Marcela Bayer recuerda la ayuda que le daba a diario a una compañera que usaba muletas por una discapacidad en sus piernas. Quizás estas historias la marcaron y la llevaron a elegir su profesion, la enfermería.

Hoy la mujer vive en el barrio Belgrano de la ciudad roquense. Prepara una tesis sobre la experiencia de las madres donantes de leche que tienen a sus hijos internados en el área de Neonatología. Con ella, se recibirá de licenciada en Enfermería.

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