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Valeria Schapira: “Me encanta proponer en estos tiempos un lugar de escucha, encuentro y transformación”

La periodista, escritora e influencer de viajes retomó las presentaciones presenciales de su tarea introspectiva, paralelo a la reedición de su reciente libro “Hola 50”, material que se convirtió en una de las publicaciones más vendidas durante el pandémico 2020.

Espectáculos
Valeria Schapira

Basta meterse en Internet y googlear correctamente su nombre. Con una popularidad que excede todo lo previsible, su diversificado trabajo en los últimos 35 años en el mundo de la comunicación la ha colocado en un lugar de privilegio, donde es fuente de consulta por los principales medios radiales, televisivos y gráficos. Oriunda de Rosario, una ciudad que dejó a fines del viejo siglo para encarar los desafíos que se había propuesto, ocupó desde su desembarco un lugar privilegiado en diferentes medios, quienes la convocan para darle esa lectura tan significativa que aporta con sus atractivas reflexiones, maniobrando como la más certera y convincente panelista en formatos de lo más variados. Habiendo hallado un lugar propio que creció desde su actividad emocional con la introspección, el análisis de las más diversas conductas y una graciosa picardía para encarar cada planteo, Valeria Schapira es uno de los personajes más interesantes que habitan actualmente el contexto cultural, habiéndose ganado un merecido lugar por su desempeño periodístico, pero casi en paralelo construyendo una carrera literaria que la tiene habitualmente como uno de los personajes top en cada edición de la añeja Feria Del Libro.

 

Afectada como todos por estos eléctricos coletazos sanitarios que desató la pandemia durante el 2020, igualmente se las ingenió para lanzar su esperado libro “Hola 50”, desarrollar on-line sus presentaciones de “tertulias del buen amor” y seguir abasteciendo sus redes sociales apenas se liberaron las fronteras locales con sus recorridas geográficas para el sitio “Viajo Sola”, que la consagró como la influencer de viajes más seguida y cautivante en los últimos años. Este sábado a las 22 horas, la gran periodista y escritora reaparecerá en el tradicional Complejo La Plaza para presentar su evento denominado ahora “Tiempos de cambio”, presentación presencial que viene con excelente demanda de tickets, aun con las limitaciones del aforo. Muy pocos días antes de esta nueva aparición pública, Valeria Schapira habló a solas con Ser Argentino, proponiendo una charla muy dinámica, fiel a sus principios y formas de proceder, una extensa entrevista que dejó las siguientes apreciaciones:

 

La primera novedad sobre tu trabajo es el relanzamiento de un libro tuyo que había batido récords de venta y que ahora apareció con una tapa bastante diferente a la original. ¿Qué ocurrió?

Valeria Schapira: Como “Los muertos de mi ropero” estaba agotado lo sacamos por Amazon, no daba para mantener el mismo nombre por esa denominación del mueble, pro ende le pusimos otro nombre, por eso le quedó “los muertos de mi closet”, se puede tener en I-Book y formato físico. Estoy contenta porque ahora está recuperado a todas mis publicaciones y es un libro que la gente me seguía pidiendo en los negocios.

 

Suponiendo que te encontraras en el ingreso a una nación extranjera, lo primero que te pedirían en el trámite de visado sería que detalles tu profesión. ¿Cuál es?  

Valeria Schapira: Ocupación… primero, periodista, qué sé yo, soy tantas cosas. Siempre fui una “mujer orquesta”.

 

Este sábado 17 de abril vas a realizar una nueva presentación presencial de aquellas en las que el público que te sigue aprecia el contacto personal contigo. ¿Qué es lo que encontrará la gente cuando vaya al Complejo La Plaza a ver esta nueva presentación de “Tiempos de cambios”?

Valeria Schapira: Son las “tertulias del buen amor”, en esta oportunidad le pusimos como título “Tiempos de cambios”, ojalá que se pueda hacer, porque con estos tiempos de cambios no sé si el 17 se va a cerrar todo. Las “tertulias del buen amor” son un espacio de encuentro en donde hablamos de lo que nos ocurre, es una charla a corazón abierto sobre vínculos, sentimientos y emociones. No hay que explicarlo, hay que vivirlo. En el lugar hay experiencias porque las personas que vienen se conectan con su interior, ocurre una linda experiencia con ellos mismos, que sucede en el teatro, hay una parte de monólogo, hay música, en esta ocasión va a cantar Laura González (la hija de Julia Zenko), siempre ocurren cosas distintas, porque la tertulia nunca es igual. Hace siete años que las hago y va cambiando de acuerdo a los tiempos, de acuerdo a como estoy yo, como vibra la audiencia, nunca es igual, no es como una función de teatro, es un espacio de escucha, de encuentro y de transformación.

 

Valeria Schapira

 

De alguna forma tratar con la gente siete años en estos encuentros conlleva una tarea muy cercana a lo psico-analítico. ¿Cómo está en la gente en este lapso de presentaciones que viniste haciendo con una continuidad muy elocuente?

Valeria Schapira: No sé si te puedo hablar de los siete años que referís, pero sí de una transformación que veo en el último tiempo, las personas que tienen la intención de evolucionar se han dado cuenta de la inutilidad de de aferrarse a posesiones o planes a largo plazo, por necesidad, no siempre por opción, en mi caso es por opción, está cada vez más vigente mucho de lo que dice el budismo, ¿no?, todo esto del desapego, del vivir el día a día, de todo esto que la pandemia nos ha traído, básicamente de no saber que va a pasar pasado mañana. Puntualmente no creo que pueda hablar de una transformación, porque las transformaciones no son colectivas.

 

Entonces a lo largo de todas estas temporadas ¿cómo notás el ánimo de la gente de un lustro a esta parte?  ¿Cómo está le gente?

Valeria Schapira: Me parece que han cambiado las prioridades, quizás hace cinco años la gente venía a hablar cuestiones de pareja, de mandatos, de cosas que nos decían como teníamos que vivir. En los últimos tiempos noto ya como una necesidad de búsqueda más espiritual, ¿viste? Son casi dos años de vivir ya en la incertidumbre, entonces aquel que no ha conectado con consigo mismo viene como a buscar un salvavidas de “bueno, cómo puedo hacer para sentirme un poquito mejor”, eso es lo que veo. No digo la felicidad, ni el televisor en 12 cuotas, ni comprar la pilcha y finalmente terminan por descubrir que el bienestar siempre empieza por uno. Lo otro son aditamentos externos, es como estas vos con vos.

 

El crecimiento de los movimientos femeninos de alguna forma cubrió aquello que vos en tus presentaciones aludías sobre reacomodar la energía femenina y lograr objetivos, ¿no?

Valeria Schapira: Sí, es lo que veo, es que hay un poquito más hombres que antes, cuando arranqué esto hace siete años en una librería de Palermo, aparecía algún hombre, si venía era un amigo o un periodista o un psicólogo, eso era especial, no sé si decir que algo así desentonaba, pero era raro ver un tipo en ese contexto, ahora cada vez veo más hombres, incluso parejas de amigas que me decían “pensé que era toda una pelotudez y terminé muy conmovido”, me parece que ya hay una necesidad de los hombres de conexión, o tal vez la necesidad siempre estuvo pero ahora se animan a manifestarla.

 

Esta temática la habías planteado en los libros “Dolores del alma” y “Caminos del alma”, de alguna forma hay un paralelismo entre aquellas publicaciones y las presentaciones “presenciales” que testimoniaste. De alguna manera cambiaste esa mirada más femenina por un camino introspectivo más ligado a lo intelectual sin descuidar lo anímico.

Valeria Schapira: Sí, pero en realidad mis libros siempre han acompañado procesos personales, entonces lo que ves ahí es un reflejo de mi propio tránsito. Todas esas cosas tienen un sesgo bastante autorreferencial, nunca dejé de ser feminista y por ahí están canalizadas esas inquietudes en otras cosas como “Viajo Sola”, en mi emprendimiento de viajes. Lo que pasa es que yo era feminista cuando no estaba de moda serlo(risas), yo era feminista cuando me puteaban por serlo, ahora es cool.

 

Valeria Schapira

 

Pero, a contracara de un feminismo extremo que provoca tensiones invisibles, vos eras alguien que lo planteaba de una forma muchísimo más querible y comprensiva.

Valeria Schapira: Gracias, no sé de qué manera lo recibía la gente, lo único que sé es que estamos viviendo un tiempo donde son muy necesarios los consensos, entonces nada que se proponga desde la violencia o desde la agresión nunca puede construir. Ojo, no estoy hablando de los feminismos actuales, para mí no hay un solo feminismo, creo que hay distintas maneras de proponer la discusión. En estas distintas maneras de proponerlo, hay gente que llega más y hay gente que llega menos, pero bueno, cada quien escucha a quien quiere oír, sobre todo en los tiempos en los que vivimos, las redes, los podcasts y los medios tradicionales permiten la multiplicidad de valores.

 

Por más que lo habías tratado en otros libros, da la sensación que en el libro “Adiós”, sobre como despedirse de las mascotas, estas aludiendo de una manera muy profunda y emocional al tema de la muerte. ¿Puede ser así?

Valeria Schapira: Bueno, “Dolores del alma” habla también de una manera muy concreta, hablo de la muerte de mi padre, de una manera directa. El libro “Adiós” fue un pedido concreto de mi editora de entonces, Silvia Izquin, mi idea de “Adiós” era escribir otro libro, ella tuvo la visión impecable de pedirme que eso, yo evito escribir “a pedido”, salvo que los pedidos sean muy movilizadotes, fuera lo que se conoció… Este lo fue, un libro con un proyecto muy movilizador, el caso de “Hola 50” también, pero no es algo que haga cotidianamente. Si vos venís y me pedís que escriba un libro sobre “la influencia del champagne en los hombres”, te digo “te agradezco mucho, ¡escribilo vos!”. Ya a esta altura de la vida no quiero tener todos los laureles, si alguien me propone algo que está bueno, “¡hagámoslo!”, pero por favor proponeme algo desafiante o diferente.

 

Con ese libro “Adiós” les brindaste una respuesta anímica a todos aquellos que, cuando ven la partida de una mascota, lo sufren más profunda y dolorosamente que si se tratase de un familiar muy íntimo.

Valeria Schapira: Lo que pasa es que yo pongo en palabras lo que muchas personas no se animan a decir, porque es políticamente incorrecto. Como a mí a esta altura de la vida me importan tres carajos lo que se diga de mí de verdad, entonces no tengo ningún empacho en decir que la mayoría de la gente sufre más cuando se le muere el perro que cuando se muere un familiar. Pero por una razón absolutamente lógica, un animal de compañía, “tu hijo peludo”, me gusta más decirles así, te dan un amor incondicional, no tienen dobleces, no hay mezquindades, no pretenden nada de vos, no especulan. Entonces como no va a conmoverte hasta el tuétano la muerte de un ser que te entrega la vida y estás vos antes que su propia vida, es un amor de una calidad muy particular. Lo que pasa es que claro, yo siempre he dicho cosas políticamente incorrectas.

 

¿Ser así te generó algún tipo de rechazo o problemas?

Valeria Schapira: No, no, al contrario, yo he hecho talleres de duelo, los he hecho presenciales, los he hecho también on-line y he visto llorar a hombres grandes como chicos. Recuerdo en uno de los talleres en línea que hice durante la cuarentena. Un hombre que estaba muy conmovido y después me escribió por privado y me dijo después que me agradecía ese espacio, un médico, director de un hospital. Claro, él había tenido una situación especial el tipo salvaba vidas, pero no encontraba espacio para llorar al único ser que lo esperaba en su casa con un amor incondicional, cuando venía de hacer esa tarea. Entonces, ¿cómo un tipo que salva vidas va a llorar por un perro?, a mí misma me pasó, yo levanté una función de teatro que tenía cuando murió mi perro Joy, yo no fui a grabar mi programa en televisión, la verdad que me importaba muy poco lo que se dijera de mí, pero sé que hubo gente que dijo “esta no viene a trabajar porque se le murió el perro”. Nunca nadie diría eso de “Ah, no vino a trabajar porque se le murió el hermano”, a mí me importa poco, pero digo, la mirada social es esa, la gente va a trabajar llorando, hecha mierda, o sea, no hay una licencia por la muerte de un animal de compañía.

 

Valeria Schapira

 

¿Qué experiencia generó “Tengo 40 y qué” a la hora de escribir “Hola 50”? Al respecto Arjona decía en su canción más famosa (“Señora de las cuatro décadas”): “Póngale vida a los años” …

Valeria Schapira: Decile a Arjona que se vaya a la c….a de su hermana, decile a Arjona que la “grasa abdominal” la tendrá él en las bolas (risas), perdón que te lo diga así, hago este chiste, pero a mí me gusta Ricardo Arjona, en una presentación de prensa me acuerdo que era un lugar muy chiquitito yo me bajé y le di un beso, era un sitio donde yo hacía humor. Está bien, en este nuevo libro “Hola 50” yo estoy más grande, estoy más liviana, pero tengo más evolución a los 50 que a los 40. Primero que es un libro que tiene una investigación periodística mucho más grande que el anterior, un libro más trabajado desde ese aspecto, el otro está buenísimo también. “Hola 50” contempla absolutamente todo, por ejemplo, la falta de representación que tenemos las mujeres de cincuenta en los medios de comunicación, en la publicidad, cuestiones tan trascendentes de las que no se habla como el edadismo, que es la discriminación por edad. Eso nos golpea mucho más a las mujeres que a los hombres, millones de cuestiones, el envejecer, el cuerpo, los 50, la menopausia, uff, tenés para entretenerte.

 

Me llama la atención que digas que no hay mujeres de 50 años en la televisión.

Valeria Schapira: Hay, están, pocas, en realidad el parámetro suele ser otro de elección.

 

Las mujeres de esa edad parece que estuvieran esperando para aparecer en un programa de la tercera edad.

Valeria Schapira: Y…una feminista que entrevisté para el libro dijo una frase sobre los 50 que fue “nos volvemos invisibles cuando somos más interesantes”, por un montón de razones, ponete a mirar la tele. En la tanda las cremas para mujeres grandes en general te las venden chicas de 20, los viajes en general son chicas influencers de 30 años, cuando en realidad la mayoría de las mujeres que viajan y lo hacen con cierto presupuesto, son mujeres de treinta y pico para arriba. No es que a los 50 vos te morís y dejás de viajar, de coger, de vivir. No, yo tengo 51, tengo un montón de amigos, voy al teatro, tengo sexo, no se me terminó la vida a los 50 años.

 

En la industria de la comunicación asoman notas relacionadas a que la vida, renace a los 50, como que hay un nuevo comienzo. ¿Lo advertís así?

Valeria Schapira: Sí, algunos le dicen la segunda mitad de la vida, yo que sé, yo pienso todos los días que me puedo morir y trato de exprimir la vida como si fuera una naranja, o cuando te dicen “los 50 son los nuevos cuarenta”. No, no son los nuevos 40, las pelotas, ayer me estaba viendo en una nota y tengo papada y no me gusta, pero bueno, creo que también se trata de asumir la edad. Me gustaría tener el lomo que tenía a los 40 con la cabeza que tengo ahora, que me importan menos un montón de cosas y todo lo demás.

 

Pero ¿sabes quién es la culpable de todo?

Valeria Schapira: No tengo idea.

 

Vos. En su momento publicaste el libro “Los muertos de mi placard”, apareciste con una comentada y audaz producción fotográfica totalmente desnuda, detalle que terminó quemándoles el cráneo a miles y miles de argentinos. Ahora hay que bancársela, ¿no?

Valeria Schapira (risas)…no me di cuenta al estar haciéndolo, pero bueno, en buena hora, ojo, si me animo, me volvería a desnudar, quiero decir…para mí no se me terminó la vida, para mí la vida está cada vez más jugosa. Si después los medios, la publicidad no nos quieren mostrar, vamos a mostrarnos solas, por la fuerza de nuestras acciones. Es muy loco, por ejemplo, las mujeres de cincuenta…yo recibo invitaciones de pibes de 25 y de 30, los tipos de mi edad a veces me dan menos bola que un chico de 30, entonces vos decís “¿cómo es la dinámica?”, es algo bastante inentendible.

 

Valeria Schapira

 

¿Cuáles fueron las primeras repercusiones del libro “Hola 50”?

Valeria Schapira: Son ecos dilatados porque el libro tenía que haber salido en mayo del año pasado con la “Feria del Libro”, la publicación quedó postergada hasta agosto, fue un derrotero covídico el de este libro, quedó el material “encarcelado” en el depósito de la editorial cuando se planeaba su lanzamiento en medio del cierre de todo, después salió en agosto con las librerías semicerradas, un horror, como el horror de todos por tantos sueños postergados, no lo tomo como algo personal. Bueno, recién estoy recogiendo ahora algunas repercusiones al respecto, pero porque ahora el libro se ha puesto a circular masivamente que está abierto todo, no puedo sacar conclusiones todavía debido a todas estas fases de postergación que acontecieron.

 

¿Qué ocurrió con un ciclo de televisión que estabas desarrollando en cable hace un par de temporadas?

Valeria Schapira: Yo tuve el programa que quería tener, que fue “El don de la palabra”, en el Canal de la Ciudad, un programa hecho a mi medida, que construimos con Mònica Lavalle la productora, o sea construimos ese programa a mi medida, con vestuario, una escenografía y otros detalles acordes a lo que anhelaba, con invitados que no iban a ningún programa pero que venían al que hacía junto a Rodolfo Vals, un compañero excepcional. Después se dedicaron a desmantelarlo y yo me fui a viajar por el mundo, cosa que celebro.

 

¿Extrañás tener un espacio propio en algún medio? Siempre has sido panelista o personalidad invitada a programas de otras personas, tal vez estés deseando dar lo que sabes desde un contexto propio.

Valeria Schapira: La verdad, no me desespero más por nada, es muy difícil de explicar, yo necesito la libertad, ahora estoy hablando de esto en un contexto surrealista, como es el de los inminentes cierres, pero mi foco es viajar por el mundo. Obviamente decir “viajar por el mundo”, en un tiempo donde el mundo está cerrado, pero apenas se abrieron las fronteras internas, yo desde noviembre hasta hace una semana estuve viajando por la Argentina sin parar y mi idea es seguir viajando por el mundo y seguir haciendo crecer el costado profesional de “Viajo Sola”. Si en el medio podemos encontrar un espacio para hacer un programa de tele que se pueda grabar cuando yo no viaje, que me permitan ser yo y no me rompan las bolas, si eso fuera posible, encantada, pero no tengo el síndrome de abstinencia, está claro, ¿no?

 

¿Qué objetivos persigue el módulo de “Viajo Sola” que existe en las redes?

Valeria Schapira: Eso nació cuando se murió Joy (su perro), viajar por el mundo y mostrar, hacer periodismo de viajes, que es lo que yo hago, yo ya me amigué, a veces me presentan como influencer y a mí se me ríen los pies, no está mal, porque en definitiva un influencer es el que influencia a otros con sus decisiones. Entonces que yo vaya a la Antártida hace que la gente viaje a la Antártida, soy una influencer, pero en realidad mi actualidad es periodista de viajes, yo he sido periodista de todo, soy periodista. A veces me dicen “¿sos periodista de qué?”… hice espectáculos, policiales, programas infantiles, documentales de campos de concentración, en 33 años de laburo gracias a Dios que he ampliado el espectro y no soy periodista de una sola cosa, porque me moriría del aburrimiento.       

 

¿Esta vertiente “geográfica” qué te aportó puntualmente?

Valeria Schapira: ¿Los viajes?... los viajes siempre me aportaron, siempre he hecho periodismo de viajes, aun cubriendo otras cosas, en las épocas doradas cuando trabajaba en la televisión de Rosario y nos llevaban a cubrir alguna gestión gubernamental a Israel, Bélgica, que se yo, yo también contaba sobre los viajes.

 

Valeria Schapira

 

¿Qué te provoca Argentina como tradicional periodista de viajes?

Valeria Schapira: Argentina es lo más, yo ya conozco el país casi de punta a punta, en mi época cuando estaba casada con mi pareja recorrimos Argentina con el auto de punta a punta, es algo que me gustaría hacer sola pero no me animo, las rutas argentinas hasta el fin no son muy amigables para una mujer sola. La Argentina tiene rincones insospechados y tengo un montón de destinos que todavía me falta conocer, si todo acompaña, el mes que viene me voy a Salta, quiero ir a los Esteros del Iberá, Argentina tiene lugares mágicos, algunos de ellos muy mal explotados turísticamente, muchos de ellos carentes de una infraestructura adecuada, pero a medida que puedo ir mostrando todo lo que puedo, yo soy una enamorada de Buenos Aires, estoy todo el tiempo mostrando esta ciudad mágica en la que celebro vivir.

 

Sin caer en sitios comunes o frases hechas, ¿qué significa el hecho de ser argentina?

Valeria Schapira: No tengo la “marca país” tatuada, sí me parece que se valora mucho más a la Argentina afuera en el exterior y hay una razón para eso, los argentinos solemos darnos muy poco mérito por todo. Yo conocí este verano El Chaltén, pero previamente tuve que escuchar las maravillas de El Chaltén de la boca de un montón de europeos, entonces pretendo revalorizar con mi trabajo lo que es este país en materia de maravillas naturales, de territorios vírgenes, que mayoritariamente la valoran mucho más todos los que viven afuera, que el propio “argento” que suele irse a Miami o a Cancún porque es más barato y no conoce el Perito Moreno.

 

¿Sentís que el arribo de esta pandemia fue para la sociedad mundial como barajar y dar de nuevo, suponiendo que se las sabía todas y ahora que deambula totalmente desnuda gritando indefensa?

Valeria Schapira: Sí, obviamente, claro que sí. Hay mucha gente que se creía que la tenía comprada y nunca tenemos nada comprado. Lo que te digo ahora es a título personal, yo soy mi propia empresa, soy mi pequeña pyme donde la única directora, empleada y todo soy yo, la verdad es que uno se hamaca todo el tiempo, me parece que hay mucha gente que no lo sabía. Yo me vengo hamacando desde que renuncié hace más de 15 años a mi trabajo, que me daba un montón de guita, pero donde era maltratada. Ahora no te puedo explicar la felicidad de saberme que uno es su propia empresa, es algo que mucha gente ha experimentado recién ahora esa transformación, onda ahora “mirá, yo pensé que tenía la vaca atada y ahora mi empresa cerró”, muchas empresas quebraron y cada vez más vamos a asistir a ese tipo de procesos. Gente que ha sido empleada toda la vida, pero ni siquiera por decisión propia, sino por decisiones económicas por la pandemia se ve obligada a barajar y dar de nuevo, la pandemia se convirtió en un camino de reinvención para muchos, es así y los que nos reinventamos todo el tiempo porque somos nuestra propia fábrica de ideas, bueno, ya sabemos lo que emprender en este país y que se trata de algo bastante ingrato.

 

Marc Geiger, uno de los fundadores del Lollapalooza, estima que los eventos masivos han de regresar recién a mediados del 2022. ¿Sentís que cuando la vieja normalidad vuelva la gente va a revalorizar todas las cosas y asignarle mayor importancia al hecho de poder compartir situaciones masivas con la gente al haber estado en la situación inversa?

Valeria Schapira: Ya deberían haberlo hecho antes(risas)…no sé, yo revalorizo la vida todos los días, en el momento de cierre más espantoso de la pandemia, yo me compré una bicicleta y salí a mirar cúpulas porteñas, me compraba un café y le agradecía a la vida estar viva, o sea, tenés que ser un hijo de puta para no agradecerle a la vida que tenés salud, que tenés para comer, que tenés un techo. Yo ya estoy harta de la gente que se queja, porque en general los que se quejan son los que más tienen, ¿entendés?, me parece que hay un tema, que hay que agradecer y mirar un poco alrededor, a veces salgo a la calle y vuelvo llorando, gente comiendo de la basura o pidiendo para comer, en un país donde sobran alimentos, entonces vos decís “estoy viendo adónde me voy a ir de viaje”, ¿de qué me voy a quejar?, no tengo covid, estoy sano y puedo pagar los impuestos de mi casa, puedo vivir medianamente de lo que me gusta, ¿de qué me quejo?, si me quejo soy un hijo de puta, esa es la mirada que tengo al respecto de todo lo que viene ocurriendo.

Fecha de Publicación: 16/04/2021

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