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Un curioso “blooper egipcio” permitió el triunfal regreso de José María Muscari a la actuación

El autor, director e intérprete debió reemplazar a una de las figuras de la obra “Perdida Mente”, brillante desempeño del famoso creativo, en tiempos donde alterna su trabajo en el ciclo de tv “El hotel de los famosos” y la obra “Julio César” en un teatro estatal.

Es sin dudas uno de los protagonistas más destacados de la esperada renovación teatral en los escenarios nacionales, un incansable profesional que fiel a su estilo, siempre instaló en todos sus proyectos hasta las últimas consecuencias, una impronta reconocible, donde sus realizaciones tienen su inconfundible sello. Fruto de su enorme perseverancia, durante los últimos 20 años desarrolló una exitosa multiplicidad de actividades artísticas, las cuales le permitieron de forma inmediata granjearse con un merecido y acelerado acceso a los más destacados ámbitos culturales de este país. Como todos los realizadores en el mundo del arte, naturalmente pasó con pena, dolor y preocupación aquellos meses en que todo estuvo cerrado por las extensas restricciones sanitarias que conllevó la fase dura de la pandemia, y a finales del 2020 pudo lentamente ir reacomodando su agenda laboral, la cual cobró un contexto apropiado y contundente durante la temporada pasada. Su sello innovador junto a una personalidad magnéticamente acelerada e inquieta, le permitieron ganarse el afecto de sus colegas y todos aquellos intérpretes que confiaron ciegamente en acompañarlo con aquellos proyectos que llevó a cabo en distintos momentos y lugares en nuestra nación.

Un día después del inicio de la primavera 2021, José María Muscari estrenó su esperada obra “Perdida Mente”, una muy cautivante comedia escrita por este realizador y la autora Mariela Asencio, espectáculo producido por Tomas Rottemberg que está protagonizado por Leonor Benedetto, Ana María Picchio, Patricia Sosa, Julieta Ortega y Karina K. Esta pieza teatral debutó en la sala ubicada en el nivel inferior del Multiteatro Comafi en la Avenida Corrientes al 800, flamante espectáculo que recibió en esos primeros días muy buenas críticas de los medios especializados. El arranque de esta pieza coincidió con las últimas semanas de los demás eventos ubicados en la famosa avenida porteña, previos al tradicional descanso antes de retomar durante enero las funciones en todas esas salas, una situación que encontró a la nueva criatura teatral de Muscari realizando un mínimo break por las fiestas de fin de año, para automáticamente reponer sus presentaciones, las cuales vienen convocando una importantísima cifra de público de miércoles a domingo. Todas las representaciones encuentran al espectador muy enchufado con la temática que propone la reciente creación artística de este realizador, una pieza que más allá del humor y todos estos personajes que operan con una dinámica muy identificable, toca un tema vigente, sensible y duro en el sentimiento sobre aquellas personas afectadas por una distinguible enfermedad sobre la que no existe en la actualidad mecanismo para curarla.

La historia que cuentan Mariela Asencio y José María Muscari alude en su seductor guión sobre una Jueza de la Nación (Leonor Benedetto), quien descubre tras un encuentro con su médico que padece un acelerado caso de Alzheimer. Consciente del cuadro de deterioro neuronal que afecta su realidad, toma la decisión de anunciarles inmediatamente de esta novedad a su hija (Julieta Ortega), su hermana (Karina K) y su abogada (Patricia Sosa), un grupo de allegadas que deberá maniobrar el destino de esta funcionaria judicial, cuando su estado neurológico se encuentre totalmente afectado por el detrimento de su memoria, en torno a su vida por esta enfermedad detectada recientemente. Cada jornada esta mujer del Poder Judicial busca dejar acomodada la situación cuando no pueda responder de una forma correcta a sus obligaciones, jueza que vive asistida por una empleada doméstica (Ana María Picchio), humilde trabajadora bonaerense que convive con ella hace bastantes años en un moderno departamento en la Capital Federal. La pieza, más allá del humor y la tradicional arquitectura que plantean todos los espectáculos de Muscari apuntando a una original renovación histriónica en lo interpretativo, obviamente trata una temática que hoy están vivenciando en la realidad miles de personas en nuestro país, una enfermedad que a esta altura del nuevo milenio todavía no tiene estructura medicinal para revertir semejante daño en el área neuronal. ¿Alguna vez te preguntaste que hay dentro de tu cabeza? es una frase que inquiere al espectador desde el primer segundo, buscando más allá del tono que la comedia desarrolla, una cuidada y valiosa reflexión sobre este grave problema de salud.