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Tres anuncios por un crimen

El cine nos permite vivir distintas vidas, quizás ese sea el principal secreto de su éxito. Esta no es la excepción.

El cine nos permite vivir distintas vidas, quizás ese sea el principal secreto de su éxito, y la vida de los personajes de esta peli no va a dejar de sorprenderte a cada minuto.

Pero para recrear esas vidas, tan comunes como complejas, se hace necesario un buen escritor, por eso no sorprende que esta peli fuera escrita (y luego dirigida) por un dramaturgo. Estamos hablando de Martin McDonagh, inglés de pura cepa, quien ya había hecho lo mismo con la recomendable Perdidos en Brujas (2008). Se nota a las claras su origen en el humor ácido tan británico con el que eligió contar este drama, que se da en un ignoto pueblito perdido en medio de Missouri, Estados Unidos.

Mildre una madre, dolida, que no encuentra la paz debido al (violento) crimen de su hija, toma una decisión tan insólita como movilizante, decide instalar tres anuncios al costado de una ruta casi muerta de entrada a su pueblo pidiéndole explicaciones al jefe de policia. A partir de allí todo es una cadena de reacciones y situaciones que parecen no tener fin. El resto de los personajes que la acompañan también cargan (cada uno a su manera) con alguna cruz, el ex marido en pareja con una veinteañera de algunas limitaciones, un comisario y su equipo en eterna “zona de confort” y un enano con aires de seductor. Todos ellos arman una paleta de figuras difíciles de imaginar cómo reales, pero que terminan siendo muy creíbles.

Esa mezcla de genialidad, mediocridad y la sospecha de lo descerebrados que son sus habitantes, se cruza con valores que aparecen en acciones casi de forma inesperada. Sorprenden con sus actuaciones de alto nivel, haciendo que pases del odio al amor en un segundo con cada personaje, Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell y Peter Dinklage

Varios de ellos, al igual que la peli y su guión, son serios aspirantes al Oscar que se viene. Un dato curioso es que Frances McDormand estuvo a punto de rechazar el papel , pero su marido (Joel Coen) la convenció de que tenía que hacerlo. Hasta ahora no se puede decir que haya sido una mala decisión, el protagónico ya la convirtió en ganadora de un Globo de Oro, un SAG Award, un BAFTA award y un Independient Spirit Award. Todos en la categoría de Mejor Actriz protagónica. Con todos estos premios en su haber llega a la ceremonia de los Oscar como gran favorita.  

Es cierto que el punto de partida de esta película es el sufrimiento de una madre, pero no es solo eso. Cuenta también la historia de los personajes que se mueven alrededor de Mildred y su búsqueda de justicia. El jefe de policía interpretado por Woody Harrelson merece una mención especial entre ellos, sus propios problemas (padece un cáncer terminal) lo sacan de foco en la investigación. Entiende a esa madre porque él mismo tienen dos hijas, empatiza con Mildred pero a la vez cree que es injusta en señalarlo directamente a él en los anuncios por el crimen. Para colmo de males, su subalterno (Sam Rockwell) es un policía violento y racista que la emprende contra Mildred,y sus conocidos, apenas nota los carteles. El director enlaza todas estas historias trágicas convirtiéndolas en una especie de comedia negra. 

La misma originalidad que da origen a los tres carteles del título se vive a lo largo de todo el film, que aún con situaciones bien dramáticas, no deja de sacarte unas cuantas risas, y lo más increíble es que ni siquiera (creo que gracias al humor Inglés) sentís culpa. Una historia durísima que está contada desde un lugar que no permite caer en el golpe bajo. Difícil y raro recomendar un drama donde la van a pasar bien, pero da gusto hacerlo, más si la pueden disfrutar en una sala de cine.

 

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