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Segunda ola pandémica en el AMBA: total paralización de espectáculos y actividades culturales

Tras las declaraciones del presidente Alberto Fernández que anunciaron el nuevo aumento de las restricciones, se confirmó la absoluta inactividad para los cines, teatros, conciertos y otras actividades culturales, pero todavía pueden surgir inesperadas novedades.

Dentro de un intenso y profundo clima de tensión en la industria cultural, finalmente las nuevas restricciones a nivel sanitario se conocieron con el discurso del presidente Alberto Fernández, disertación que confirmó el impedimento para desarrollar actividades de tono cultural en ámbitos cerrados. El anuncio puntual sobre la actividad recreativa figuró entre los puntos destacados del primer mandatario argentino, presentación que confirmó todas las restricciones a partir del día 16 y hasta el viernes 30 de abril inclusive. Los lugares de actividad cultural que se realizan en ámbitos cerrados no podrán desarrollarse, pero estas nuevas determinaciones sanitarias indirectamente afectan aquellas escasas presentaciones al aire libre, al tampoco estar autorizadas las realizaciones con gran asistencia de público desde la mañana y hasta el nuevo horario de cierre circulatorio. La gran mayoría de los empresarios o responsables de actividades del mundo del espectáculo, admitían que todas las noticias ocurridas en las últimas jornadas conducían a la determinación que tomó este miércoles el presidente de la Nación acotando la circulación, decreto que confirmó todas las suspensiones que se preveían en los ámbitos donde se desarrollan dichas actividades.

 

En una mezcla de inocultable malestar y visible preocupación, todos los encargados que administran complejos cinematográficos, salas teatrales o espacios para conciertos vieron cumplida la profecía que amagaba con cerrar todo, definición que llegó velozmente con la confirmación expresada por el mandatario argentino anunciando los cierres buscando que con este cerramiento de circulación, baje la enorme cantidad de contagios o defunciones devenidos de la enfermedad COVID-19, estatus pandémico que comenzó en marzo del año pasado con las conocidas consecuencias devastadoras para nuestra nación. Cancelando el funcionamiento de esos ámbitos cerrados en donde se desarrollan numerosas actividades de orden cultural, finalmente quedó confirmado que desde el viernes 16 de abril no habrá cines, teatros y actividad en lugares abocados a la música. Los artistas y demás sectores de la industria preveían este cercenamiento operativo, pero igual atestiguaron con dolor y profunda preocupación la determinación de suspender todas las actividades culturales, un poderoso problema que el año pasado golpeó de lleno una alicaída estructura laboral que recién estaba buscando la reconversión para sobrevivir a los incontables problemas que la cuarentena dejó de manera inapelable.

 

 

La industria cinematográfica preveía este nuevo cierre en el AMBA y la semana pasada la tensa situación se había corporizado inesperadamente, con la sorpresiva suspensión de un importante número de funciones que estaban previstas en la franja prime-time, dejando en funcionamiento las proyecciones previstas entre las 13 y 20 horas. Cada semana los cines iban incorporando estrenos de mayor importancia, pero las distribuidoras guardaban aún a la espera de mejores noticias, aquellos títulos de convocatoria multitudinaria en los cines de todo el país. La idea era llegar al invierno con un mayor aforo en los complejos para ir agregando títulos convocantes, pero la decisión asumida por el presidente en las últimas horas anticipó la inequívoca sensación que todo volvería a fojas cero, provocando así una nueva paralización de un sector industrial muy golpeado tras la cuarentena desarrollada en el 2020.

 

Los teatros porteños estaban funcionando a menos de media máquina hasta el miércoles pasado, suponiendo que no solo no habría aumento del aforo permitido, sino que llegarían nuevas decisiones provocando cierres a dicha actividad, muy golpeada por las decisiones asumidas durante el 2020. Las pocas salas funcionando en el microcentro, convocaban un número muy bajo de asistentes, en un clima donde cierto perfil consumidor admitía que el temor era el factor principal por el cual esta conocida actividad no lograba repuntar en las últimas semanas de manera adecuada. Anoche, curiosamente en el Teatro Astral se llevó a cabo la concurrida función de estreno de la obra “Dos locas de remate” con las intérpretes Soledad Silveyra y Verónica Llinás, espectáculo que desde hoy viernes también dejará de estar concretando funciones por las nuevas restricciones sanitarias, es decir inauguración y suspensión separadas por cuestión de horas.

 

 

La industria musical, que no logró recuperarse en absoluto en los pocos meses que operó con modalidad limitada por aforo, anoche volvió a bajar las persianas, pues los recitales que figuraban en teatros o lugares similares debieron ser inmediatamente suspendidos tras el nuevo decreto de necesidad y urgencia firmado por el presidente Alberto Fernández. La grilla de recitales y shows que figuraba programada para este fin de semana fue levantada de urgencia sin tiempo para poder anunciar una adecuada reprogramación, dejando a todos los adquirentes de tickets para esas presentaciones sumidos en el mayor desconcierto que pueda existir por estas horas, en medio de la grave confusión existente. En la Provincia de Buenos Aires, los espectáculos inesperadamente habían comenzado a suspenderse desde la semana pasada, cuando algunos productores advirtieron la problemática que afectaba a las localidades donde los mismos estaban anunciados. A diferencia de Capital Federal y el grupo de 40 municipios que rodean la urbe porteña, las restricciones presentadas durante el miércoles no incluían a las provincias de Córdoba y Santa Fe, lugares que tienen en sus principales ciudades anunciados algunos espectáculos, los cuales no fueron cancelados ni suspendidos ante los anuncios presentados.

 

La preocupación de los productores y empresarios de la actividad musical es que el lapso de aislamiento y restricciones decretadas pueda prologarse más allá del 30 de abril, puesto que los artistas no han logrado ningún tono de recuperación con los eventos de streaming, algo que como era de prever generó un desgaste en los consumidores ante la imperiosa necesidad de la mayoría de os interesados de participar sí o sí en los eventos presenciales que venían llevándose a cabo hasta el último fin de semana.  Los sellos discográficos que operan en Argentina, cuyas oficinas permanecen cerradas desde el pasado 20 de marzo en el inicio de la fase 1 del recordado ASPO, no habían contemplado la posibilidad de abrir sus sucursales, trabajando desde hace un año en formato remoto, lo cual dificulta todas las tareas de promoción de los artistas con sus nuevos singles y álbumes. Dejando en claro el drama operativo que significa esta inactividad para los músicos que no cuentan con sumas rentables por derechos de autor en SADAIC, los gremios del sector no descartaban que en las próximas horas se llevara a cabo una manifestación en la Avenida Corrientes cerca del Obelisco para reclamar algún tipo de asistencia o ayuda hasta tanto pueda retomarse esta actividad tan afectada por el tradicional contacto social. En los próximos días y con varios índices sobre el crecimiento de casos y defunciones a raíz del COVID-19, el gobierno del presidente Alberto Fernández irá analizando que medidas tomar en las próximas horas y hasta dónde deberá prorrogar las restricciones instauradas desde el miércoles 14 de abril, momento donde la industria artística volvió a sufrir el duro impacto de las restricciones.                  

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