clima-header

Buenos Aires - - Jueves 30 De Junio

Home Gente Espectáculos Quijote anarquista y peronista, María Pineda feminista

Quijote anarquista y peronista, María Pineda feminista

Una bonita página poco revisitada es el innegable impacto del teatro anarquista en la formación de la dramaturgia argentina. Y cómo los libertarios en serio enseñaron a mestizar los clásicos de Cervantes y García Lorca.

Espectáculos
Teatro

“Hablar siempre mirando al público, en voz alta: no tenga miedo de gritar, lo importante es que se oiga”, aconsejaba un diario anarquista, en italiano, a fines del ochocientos, entre noticias de huelgas, represiones a sablazos y mitines. Brillaba el Teatro Anarquista, la semilla del teatro popular urbano, en Buenos Aires y Rosario. Y en caso de no existir tablado en los pueblos, salían a la ruta por sus medios monologuistas y payadores con el ideario ácrata a viva voz, entre ellas famosas payadoras como la panadera Libertad Rizio. Durante medio siglo, hasta la represión instaurada por el golpe de 1930 y los cambios en las condiciones sociales de los trabajadores,  en los prolegómenos del peronismo,  las puestas filodramáticas de los anarquistas fueron la escuela racionalista de los padres del teatro argentino, Florencio Sánchez, Rodolfo González Pacheco y José González Castillo. Representaciones para obreros analfabetos, en mil idiomas, que reunían alrededor de 600 personas por noche. De todo esto poco se sabe. Desapareció. “Creo que hubo una doble desaparición –comenta el investigador Carlos Fos-: los asesinatos que se cometieron y la negación continúa de la historia oficial” Aunque el “no tenga miedo de gritar” no murió en el teatro contemporáneo, ni en Teatro Abierto,  ni en la Carancha de Batato Barea y Alejandro Urdapilleta.

La propaganda de ideas a través de los recursos dramáticos comienza casi en simultáneo con las primeras oleadas de inmigrantes. Las uniones de trabajadores por “afinidades”, instauradas desde 1876, en general socialistas o anarquistas, también promueven la difusión de sus ideologías, en representaciones de piezas europeas. Rápidamente observan que los temas deben adecuarse al entorno criollo, aunque ayuda algo de los albores del teatro nacional, ya que varios veían al Juan Moreira como un drama “esencialmente anárquico” Además la manera de actuar de los actores del primitivo circo, con una prosopopeya cercana la barrica política, confluía en la necesidad de transmitir el mensaje ante una audiencia poco alfabetizada. La Boca, el Abasto, Almagro y Balvanera son escenarios improvisados de estas puestas, escritas, actuadas y montadas por obreros, y que poseen  una función primordial didáctica, pero que no las exime de las aristas artísticas. “Fin de Fiesta” del español Palmiro de Lidia y “Primero de Mayo” del italiano Pietro Gori, intelectual ácrata que vivió en Buenos Aires entre 1898 y 1902, son los primeros triunfos escénicos que van de ateneo y biblioteca a fábrica y taller. Pero entre ellos aparece “¡Ladrones!” de Florencio Sánchez, una de sus primeras piezas, premio del círculo anarquista de Montevideo en 1897. Y varias más de autores argentinos, la mayoría trabajadores, que crean en las escasas horas libres de las extenuantes jornadas laborales, no existían los ocho horas ni el descanso dominical, como Vicente Castro, prolífico autor filodrámatico que rescata Fos. “Hoy, para poder otear un porvenir mejor, debemos unirnos”, en “Somos Uno”, monólogo de Castro a pedido de Gloria Obrera de Lanús.

Aquellas propuestas no se limitaban a Buenos Aires sino que irradiaban un mandato libertario al resto del país. Hacia 1900 proliferan las agrupaciones filodramáticas, asociadas a sus respectivas mutuales o bibliotecas anarquistas, en Santa Fe, Bahía Blanca, Mendoza y en las localidades bonaerenses. En 1905 se estrena en Rosario “La pena del talión” en el Círculo de Obreros Liberales, donde acompañando a su madre Paulina, debuta con trece años la poeta, periodista y dramaturga Alfonsina Storni. Defensores de Nuevas Ideas, El Colmo de las Desgracias, El Porvenir Social, sólo alguna de las compañías anarquistas, que trabajaban a veces de manera clandestina debido a las amenazas, cárceles y las deportaciones  masivas,  autorizadas por la Ley de Residencia (1902) y Ley de Defensa Social (1910).

Una historia del teatro independiente de izquierdas que tuvo mujeres como autoras, impensado en las salas de avenida Corrientes, como la socialista Gabriela de Laperriére, y animadoras culturales como la payadora anarquista Rezio, que en Saladillo, 1919, denuncia los crímenes de la Semana Trágica y los Días Aciagos de los molinos de Santa Fe “En la lucha no hay distingos/ y somos uno en la misma trinchera/…la mujeres han sufrido/la explotación sobre la explotación/han sido carne de cañón/…sin embargo no dudaron/y al combate raudas se sumaron/para edificar de lo justo un universo”, payaba quien se atrevió a parir arte en un mundo machista, “Soy mujer y cantora/anarquista sin fronteras” Muchas veces los libertarios debían recurrir a actrices profesionales, no escapaban al mandato patriarcal que mal miraba a las mujeres en las tablas, y así varias artistas que luego brillarían en las compañías de los Podestá, Alippi o Parravicini, aprendieron el oficio en las innumerables funciones populares de los ácratas, deconstruyendo la tríada Familia, Dios, Estado.          

Derribando molinos de viento

En la década del veinte se producen los primeros quiebres en el movimiento anarquista entre los puristas, que no se despegan de la influencia de los Kropotkin y Malatesta, y los integristas, que empiezan a notar las simpatías de los trabajadores con la llegada al poder de Yrigoyen. Estas discusiones, que terminarían evaporando el radio de acción de los anarcosindicalistas, y liquidado el anarquismo en Argentina por siempre con la represión venidera en 1930, permeaban a las compañías filodramáticas, que seguían utilizando el teatro, y otras formas del espectáculo popular, en tanto herramientas para la transformación de las condiciones sociales y políticas. Rescata Fos que una representación del 1 de mayo de 1922 de “Germinal” de Zola, en el círculo rosarino La Verdad del Trabajador, derivó en la rechifla de los sectores más ortodoxos. Sin embargo muchos otros entendían al anarquismo de una militancia social y artística de amplitud de miras, en momentos además que las bases se orientaban al radicalismo o el sindicalismo,  y empiezan a recrear el teatro universal,  en clave libertaria. Y de los primeros que son reescritos aparece Cervantes, omnipresente en las bibliotecas obreras y las ediciones baratas. El genio español que más cercano podría parecerles por su amor a la libertad y la repulsa a lo burgués, con un sello inconfundible de humor. Justo Pestaña, un linotipista y poeta andaluz, que alcanza renombre en los circuitos obreros, actualiza en monólogos los entremeses cervantinos como “La guarda cuidadosa” y “El juez de los divorcios”, “No hay palabras de conciliación para los que quieran robarse su bien más preciado, su libertad”, remataba Pestaña en medio de los campesinos de La Pampa, ya que escribía, producía e interpretaba donde pudiese, tranquera de por medio.

Uno de los casos de refuncionalización política más curiosos fue el Quijote. Enrico Giulio, que elaboraba  en sus talleres varios textos burgueses para ponerlos en el sistema de representación militante anarquista, o sea himno, teatro y charla-debate, comenta que “tomé de inspiración las palabras del maestro Cervantes –para que sirviera como generador de debate- y utilicé el momento en que Don Quijote libera a los condenados a trabajo esclavo en las galeras. Por supuesto, le cambié el sentido y tomé el criterio de libertad que deseaba transmitir” Y haría decir al célebre Caballero Andante, en un tono claro, sin barroquismo, asombrosamente actual, “No hay que temer porque la verdad está de nuestra parte. Este caballero, que es uno más de ustedes, inicia la contienda por la liberación y la resistencia, a la autoridad impuesta por el dinero, le respondemos con la fuerza de la razón”.

Con el título “Un caballero libertario” se estrenó en 1925, en un acto anarquista que conmemoraba las huelgas portuarias, y llegó a representarse en el norte de Santa Fe, norte de Buenos Aires y en Berisso, incluso en círculos socialistas. Siguió su curso entre obreros aficionados en los treinta  y, en 1946, los jóvenes de la reflotada Biblioteca Valor santafesina recuperaron el texto de Giulio pero ahora lo reorientaron en los principios del movimiento justicialista. Y transformaron el filodrama pedagógico ácrata en un melodrama costumbrista que exaltaba a Perón. “Perro sarnoso –dice el Quijote peronista, antes anarquista- le rindes pleitesía a un tirano por las migajas que te otorga.  El final de tu mezquino rey está cerca; como el de todos los oligarcas que esclavizaron el pueblo durante décadas. No estoy solo, somos miles, millones y guiándonos, Perón, un caballero y obrero, un justicialista”, remataba el manchego bombo a cuesta. Se había perdido el halo revolucionario aunque, es cierto, que se establecía un lazo entre las luchas populares, y sus representaciones, que pocas veces se repetiría. Fue interpretado  “Un caballero libertario”  en otras bibliotecas cercanas,  y giró por Buenos Aires,  con alta convocatoria,  entre la peonada y los trabajadores de baja calificación.           

Lorca con banderas negras

Otro español es pronto reconocido por los anarquistas como compañero de ruta. Federico García Lorca resulta pronto representado en la Biblioteca Eliseo Reclus de La Plata en 1929, que incluyó la pieza infantil del granadino, “La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón”. Y en Barracas en 1935, en una jornada en defensa de los derechos de las mujeres, fueron seleccionados fragmentos de “Mariana Pineda” (1927), “En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida” Hacía apenas siete años que Margarita Xirgú la había estrenado en España y uno que Lola Membrives en Argentina. En Rosario se recitaba mientras tanto el “Romancero gitano” (1928) para hombres y mujeres que apenas sabían escribir, que jamás pagarían una entrada de teatro, pero eso no implica que no admiren la belleza, “La luna vino a la fragua/con su polisón de nardos./El niño la mira mira./El niño la está mirando./En el aire conmovido/mueve la luna sus brazos/y enseña,/lúbrica y pura,/sus senos de duro estaño”

En sentido ideológico, el republicano García Lorca estuvo unido durante toda su vida, fusilado por el franquismo en 1936, a militantes anarquistas. Varios de sus compañeros de La Barraca eran de esa tendencia, Agustina González, quien inspiró “La zapatera prodigiosa” (1930), fue una feminista anarquista, y quien compartió el infausto destino en Víznar, era el maestro ácrata Dióscoro Galindo González.  “Mantener la cabeza enhiesta y sus ojos hacia el frente como si estuvieran admirando la gloriosa bandera negra de la libertad”, sentenciaba el diario italiano finisecular, instruyendo a los actores obreros argentinos, invocando a los Quijotes y Pinedas del Porvenir.

 

Fuentes: Fos, C. Un teatro de obreros para obreros. Jugarse la vida en escena. Buenos Aires: Editorial del Instituto Nacional del Teatro. 2016; Donato, G. Para los anarquistas, la escena era otro lugar de proselitismo en revista La Maga. Especial Teatro. Abril 1994. Buenos Aires; Seibel, B. Historia del Teatro Argentino. Desde los rituales hasta 1930. Buenos Aires: Corregidor. 2002

Imagen: Freepik

Fecha de Publicación: 07/04/2022

Compartir
Califica este artículo
4.50/5

Te sugerimos continuar leyendo las siguientes notas:

El 14 de noviembre de 1909 Los crímenes políticos argentinos. El atentado anarquista que sacudió la República
panadería argentina De panaderos anarquistas y bolas de fraile

Temas

cat1-artículos

¡Escribí! Notas de Lector

Ir a la sección

Comentarios


No hay comentarios

Dejar comentarios


Comentarios

Editorial
Adepa2022 Premios Adepa el Periodismo 2022. Lauros a un servicio público esencial

Hasta el 31 de julio tenés tiempo de participar en la convocatoria a colegas y estudiantes universit...

Editorial
Adolfo Prieto Adolfo Prieto. Sobre la indiferencia argentina

Continuando el rescate de pensadores argentinos esenciales, el crítico literario Adolfo Prieto en un...

Música
Tango Gardel Buenos Aires es Gardel

El Mudo fue, antes que nada, un porteño de ley. Un amor que empezó en pantalones cortos con su Bueno...

Historia
Eduardo Wilde Los descamisados, versión 1874

El descamisado no es un invento del siglo XX, ni exclusividad de un partido. Antes de mis descamisad...

fm-barcelona

Artículos


Quiero estar al día

Suscribite a nuestro newsletter y recibí las últimas novedades