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Pablo Echarri. Un voto de confianza a que vamos a estar mejor

En enero vuelve un clásico del teatro argentino, “Art” en el Multitabarís. El actor y productor Pablo Echarri nos cuenta impresiones del reestreno y apuntes de un hombre optimista. No sólo en las salas.

“¡¿Por qué vernos, si nos odiamos?! ¡Nos odiamos, está claro! Yo estaba dispuesto a pasar una velada relajada después de una semana de preocupaciones absurdas, reencontrar a mis dos mejores amigos, ir al cine, reír, desdramatizar” es de las líneas ya clásicas de Iván, uno de los tres amigos que desmoronan los ejes tradicionales de las amistad masculina acto por acto. Sobre esto y mucho más, arte contemporáneo, percepción de la realidad y amores devastados, trata “Art” de la polémica autora francesa Yasmina Reza. Estrenada casi en simultáneo en 1998 con New York y Madrid, luego de varios meses en cartel en París, éste fenómeno global del teatro tuvo la primera versión argentina con Oscar Martínez, Ricardo Darín y Germán Palacios, en los papeles de Marcos, Iván y Sergio, respectivamente, y se mantuvo hasta el 2010, siendo vista por un millón de espectadores en Latinoamérica y España. Darín y Palacios dirigen la puesta reestrenada en 2021 con Mike Amigorena, Fernán Mirás y Pablo Echarri. A partir del 12 de enero en el escenario del Multitabarís-Comafi, Echarri adelantaba antes de subir el telón, en agosto pasado, a Gustavo Lladós del diario La Nación, “Creo que estamos arribando a una versión muy sólida, diferente tal vez en ritmos y en energías a la de Oscar, Ricardo y Germán…Lo que vale en este momento, a días del estreno, es impulsar con seguridad nuestra propia versión y, luego, que el universo tome lo que quiera” El universo hasta ahora desea otra vez que “Art” sea la preferida de los argentinos.

 

Periodista: ¿Cómo vive el reestreno de “Art”?

Pablo Echarri: Con mucha alegría. Además participa de la cartelera teatral de Buenos Aires, que se encuentra entre las tres principales del mundo. Después de vivir dos años terroríficos para todos, pero especialmente para nosotros; padecimos la baja del telón, la imposibilidad de encender las luces. Y no solamente la sala de un teatro sino que también en un set de cine y de televisión. Hizo que la ansiedad sea para nosotros mayor. Pero por suerte hicimos el estreno de “Art” hace unos meses con el aforo del 50%, luego pasamos el 70%; descubriendo que el teatro es una de las actividades más seguras que existen. Y de las más requeridas por el público.

 
P: ¿Por?

PE: Porque es una actividad artística-cultural que no tuvo reemplazo durante la cuarentena. O unas de las pocas. Si hablamos del audiovisual asistimos a  salas de cine que cerraron, y a cómo la mayoría nos dispusimos a ver esos contenidos en el living de nuestra casa. Bueno, pareciera haber un reemplazo para el cine de masas -cosa que yo no creo y volverá a su auge, aclara el actor- Pero lo que no tiene reemplazo es el teatro. No tiene forma de reemplazarse la comunión entre los artistas y el público. Esa energía que es mágica, recíproca e ininterrumpida, buena o mala, desde el comienzo de la obra. Lo que hace que el teatro sea una actividad única. Y, entendible, que haya sido la primera actividad de presión artística para las reaperturas, y que sea hoy la que más plena llena las carteleras.

 

P: Luego del aneurisma de Fernán Mirás en octubre que precipitó el prematuro cierre de temporada 2021, estimo que para ustedes vale un plus la vuelta con el actor recuperado.

PE: Claro. Primero la alegría de saber que Fernán está bien. Que más allá del cuadro grave que sufrió no tuvo ningún tipo de secuela visible, o que pudo haber notado, salvo cansancio o dolor de cabeza. Atravesó la recuperación sin las secuelas que a veces traen estos accidentes cerebrales. Lo vimos de excelente humor con Mike -Amigorena- en las dos semanas que estuvo en terapia intensiva, con un sarcasmo al palo, como siempre. Puro humor negro. Peor ahora que tiene chapa de que estuvo al borde de la muerte. Así que hoy son todos chistes suyos sobre la muerte, sobre la enfermedad. Esto lo ayuda a pasar un trance difícil.

“Mis opciones están ligadas a las opciones que tengamos todos desde lo económico”

 

 

P: ¿Qué espera para el 2022?

PE: Te voy a ser sincero. La verdad tengo mucha expectativa. A esta altura no solamente hablo de mi expectativa artística, laboral. Mis opciones están ligadas a las opciones que tengamos todos desde lo económico. Yo creo que a través de un arreglo medianamente bueno con el Fondo -Monetario Internacional -N.dR. la entrevista se realizó unos días antes que se rechazara el presupuesto 2022 en el Congreso Nacional, que suponía un cierto acuerdo con el organismo mundial-, y la reactivación de la economía, vamos a sufrir las consecuencias positivas de eso.

Nunca escapó el teatro de eso. Cuando la gente estuvo bien, y pudo ver una película o una obra de teatro, luego comer pizza o tomarse un remise, nosotros lo sentimos de forma muy inmediata. Yo tengo muchas esperanzas de lo que va a pasar en estos dos años que restan al gobierno de -Alberto- Fernández. Ojalá que se encuentren salidas sólidas y sustentables. Lo único que podemos hacer nosotros, es ser optimista. Después de lo que hemos vivido, creo que debemos un voto de confianza a que vamos a estar mejor.

 

P: ¿Cómo evalúa la acción estatal en las artes frente a la crisis de la pandemia?

PE: Yo creo que los Estados tienen que ayudar a los pueblos, sobre todo cuando viven momentos de zozobra como los que vivimos, y que son absolutamente inéditos. El gobierno nacional me consta dio muchas líneas de ayuda. También sé que en un momento no fueron suficientes. Como no fueron suficientes el IFE - Ingreso Familiar de Emergencia- ni el ATP - Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción-, que se otorgaron con la intención de paliar en algo, y que resultaban claramente insuficientes. Ante la dificultad de que eso no alcanzara, los técnicos y artistas empezaron a reclamar -pioneros- la necesidad cada vez más imperiosa de que reabrieran los teatros.

Ahora, la realidad sanitaria mostraba otra cosa. Lo bueno es que se priorizó el sentido común, el cuidar la salud primero, el darse cuenta que más allá de las necesidades no era posible meterse en una sala con 200, 300 personas. Y mucho menos, también. En relación a esto puedo decir que a nivel nacional se trabajó muy bien, no puedo decir a nivel municipal porteño, donde esa ayuda concreta nunca sucedió.

 

P: ¿Pudo corroborar qué ocurría en el Interior?

PE: He charlado con otros colegas de las provincias, plazas importantes de espectáculos, y la pasaron muy mal también. Fue un cierre rotundo de la actividad. Nosotros vivimos al calor de Buenos Aires, que tiene tantas oportunidades en el on y off, imagínate que en lugares más acotados, las situaciones fueron más dramáticas.

“Abrimos la productora en el mejor momento”

 

P: Hace unos meses anunció un proyecto propio, una productora de contenidos.

PE: Sí, abrí mi propia productora, Alternativa, junto a Rodrigo Grande, autor y realizador rosarino -director, entre otras películas, de “Rosarigasinos” (2001) y “Al final del túnel” (2016)-,  y estamos con varios proyectos en carpeta, televisión, series y cine. Estoy muy concentrado con eso. Tenemos un bagaje amplio, reunido durante la cuarentena, así que ahora nos ocuparemos en salir a venderlo.

 

 

P: Con un vasta trayectoria de estrella televisiva y cinematográfica, ¿Echarri estará delante o atrás de cámara?

PE: Produciendo, en principio más, y participando solamente cuando sea conveniente y oportuno. Solamente siendo la cara para que la compañía pueda crecer. Me interesa actuar, lo sigo haciendo, me da mucho placer, pero el foco en la actualidad lo tengo puesto en la posibilidad de solidificar la productora. Y de acá a diez años tener una generación de contenidos que permita dedicarme al detrás prioritariamente.

 

P: ¿Sus primeras alternativas de plasmar proyectos irán al streaming?

PE: La realidad es que una serie, que requiere un alta inversión inicial, es muy compleja hacerla sin que medie una gran plataforma. Sin embargo además buscamos opciones en el cine, que permiten un poco más de independencia, a través de los canales tradicionales, que son los institutos de cine de cada país. Claro, en la medida que se vayan abriendo los cines, ya que sin pantallas no hay manera que se alimente la industria cinematográfica.

(Piensa) Cambió mucho la formas de producir y consumir contenidos, y las plataformas hoy son la vedette. Nancy -Dupláa, compañera de Echarri- tuvo y tiene la suerte de trabajar en “El Reino”. Es apabullante la potencia de una estructura tan fuerte como Netflix. Y la capacidad de distribución que cuentan resulta asombrosa a lo largo del mundo. Lo bueno es que la Argentina está inserta en esa realidad, en ese nuevo paradigma audiovisual. Debemos seguir propiciando el amparo legal que estimule la realización nacional.

P: En un mundo con más bajones que brotes verdes, ¿por qué apostar a un empresa propia en el peor momento?

PE: Noooooo (ríe) Los peores momentos fueron otros, a pesar del Covid 19. Los peores momentos para nosotros fueron momentos donde la pequeña y mediana empresa no tenía horizontes de crecimiento autosustentable. No digo solamente la audiovisual. Desde hace un par de años a esta parte hay un deseo concreto, más allá del drama de la pandemia que impide cualquier reactivación. Un pensamiento sólido de darle apoyo a las Pymes. Entonces la abrimos en el mejor momento, en la etapa de la esperanza concreta.

 

Imágenes: Twitter Pablo Echarri / IG ART / IG Nancy Dupláa 

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