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Lizy Tagliani y Roberto Moldavsky renovaron el encanto de “Trato hecho”

La animadora y el humorista se adaptaron eficazmente a un formato que en su momento lo tuvo a Julián Weich como recordado anfitrión, un estreno que midió muy bien y que puede potenciarse con el paso de las semanas.

Hoy la televisión, al menos en los canales que sostienen una competencia por convertirse en lo más visto de la pantalla chica, parece estar dividida entre quienes buscan sostener con buena producción lo alcanzado y aquellos que despachan formatos sin prestarles una necesaria dosis de atención. Lo contrastante de ambos planteos queda recurrentemente a la vista cuando se cotejan las mediciones de rating que Kantar-Ibope suministra todos los días y especialmente los domingos. Que una emisora líder (Viacom-Telefé) tenga un gran encendido promedio en la franja nocturna del día feriado, contra magros guarismos de un canal que busca remontar la situación (El Trece), no es un detalle para subestimar, justo en una época donde cierta audiencia reticente a las plataformas parece haberse reencontrado con la anterior y vulgarmente denominada “caja boba”.

 

El lunes cuando ambas gerencias de contenidos recibieron los números finales de todos los programas puestos al aire 24 horas antes, esa contrastante sensación nuevamente hizo su aparición ante los guarismos acaecidos. Viacom-Telefé consiguió un encendido en esa áspera zona “prime time” de 17 puntos y El Trece solo 4.6 unidades. El problema no es que un canal ofrezca una línea específica de contenidos y se desentienda del rating alcanzado, sosteniendo que lo importante es la calidad. Jorge Lanata, acostumbrado a recibir el pase de transmisión con su ciclo “PPT Box”, el año pasado no se aguantó más y calificó a esas películas que lo anteceden como “pedorras del año del orto” (sic). Fuera del epíteto, nunca más acertada esa durísima visión a la que escaparon accidentalmente dos estrenos como “Bohemian Rhapsody” o “Rocky Balboa”, películas que consiguieron muy buen encendido.

 

 

Los casi seis puntos que logra “Almorzando con Mirtha Legrand” momentáneamente con la conducción de su nieta Juana Viale, lejos de sostenerse o crecer a la noche, asumen un desmoronamiento insólito mientras todos en el canal del solcito miran para otro lado. Los números lo vienen ratificando, la emisora hace la plancha y repiten las películas con una regularidad que ya la quisieran los equipos que domingo a domingo ganan algún match de cierta dificultad. En Viacom-Telefé no es que hagan maravillas, pero por lo menos ponen mejor voluntad a la hora de armar la grilla del tradicional ferìado, consiguiendo nùmeros que no solo tranquilizan la conciencia, sino que entusiasman para poner la energìa todos los fines de semana buscando mejorar y sostener lo alcanzado. Estrenar o reponer ciertos formatos es una de las estrategias, sin olvidar las latas que forman parte del contexto que un canal tiene para acompañar los ciclos locales en esos huecos que suelen asomar.

 

Tal como era de esperar, este último domingo “Masterchef Celebrity 2” fue lo más visto de la jornada dominguera, consiguiendo 21.7 puntos de rating, siendo no solo lo más visto de esa jornada sino el número más alto del ciclo en lo que va de su puesta al aire. Colocando una mano en el corazón, conviene recordar que este programa que produce BoxFish para la emisora de las tres pelotitas de color, le ha generado números a una televisión local que estuvo varios años arañando los dos dígitos con scores apenas significativos. El domingo la pantalla de Viacom-Telefé “cambió figuritas”, retirando el “Minuto para ganar” con una reversión de “Trato Hecho”, ciclo lúdico de entretenimiento que había tenido hace varias temporadas un fantástico desembarco del formato conducido por Julián Weich. Para esta relectura del ciclo, la estructura productiva apostó a figuras del canal, colocando primero a Lizy Tagliani sola en el tramo dominguero, aunque este programa parezca conducido a medias por ella y el simpático humorista Roberto Moldavsky.  El estreno consiguió este último fin de semana 16.3 rating, dominó su franja horaria y fue lo segundo más visto del día tradicional de descanso nacional.

 

 

En la vereda de enfrente El Trece puso un par de películas, el resumen deportivo del fútbol y otro capítulo de “Cucinare”, un ciclo que huele más a manotazo de ahogado que a darle a la gastronomía un sitio con seriedad. Semejante despropósito no merece discusiones ni tampoco exagerar las tintas. Parece que esa jornada no le importa al canal, salvo por ese mínimo esfuerzo de ubicar al mediodía algo para ofrecerle resistencia a Gerardo Rozín en su módulo musical low-cost. Los domingos pasan y salvo cuando está Jorge Lanata con su programa de periodismo político en horario prime time, lo demás no parece generar en la gerencia de contenidos mucha importancia. Para mal de males, el programa de fútbol que cierra el tramo formal es un rejunte de comunicadores desprestigiados, comandados por un conductor tan soberbio como intrascendente, haciendo lucir al histórico “Fútbol de Primera” como si fuese la entrega de los Oscar. Los meses pasan y esos guarismos que se acumulan cada fin de semana, le hacen un impresionante agujero al promedio mensual del canal del solcito, pero nadie en la calle Lima al 1200 brinda alguna respuesta.

 

La vuelta de Lizy Tagliani a la pantalla con este programa de entretenimientos, transcurrió como era de esperarse con un sincronismo ajustado buscando convencer a la audiencia del seductor encanto de tener el sintonizador de la tele fijo en un canal, haciendo firme tándem con “Masterchef Celebrity 2” para quedarse encastrado en esa emisora. Acompañada por el simpatiquísimo humorista Roberto Moldavsky, ambos se complementaron buscando el feeling que necesita el concurso de descubrir que maletín tiene la mayor cifra de dinero a obtener. El debut del programa en la noche dominguera, con una tal Florencia como esa concursante que abre la temporada y uno se pregunta en que casting se anotó, deparó que la joven que fabrica su propia línea de ropa ganara 500 mil pesos alojados en la valija que había escogido, resistiendo a las ofertas de la banca que intento convencerla a aceptar una oferta inferior para acordar con los responsables del exitoso ciclo en la pantalla nocturna.

 

 

Con una buena escenografía y un cuerpo de baile que acompaña con elocuentes gestos su asombro o felicidad al ir abriendo los maletines, según la decisión del participante, todos los mecanismos o reglas de juego fueron bastante bien explicados por Lizy Tagliani, quien incluso repitió a cámara cada aspecto reglamentario para que los televidentes entiendan el formato sin titubeos. Instruida al respecto y con el auxilio de los auriculares intraurales en sus oídos, la animadora detalló las características del juego en el primer episodio de este formato que resultó dinámico para una hora de programa sin cortes comerciales. Jugando el rol de oferente de la “banca”, esa que negocia con el participante para ver si logra pagar menos de lo que tiene el maletín del concursante. Roberto Moldavsky sin titubeos apeló a toda su simpatía para establecer primero un buen y efectivo canal de comunicación con la conductora, respaldando a la misma en aquellos lapsos donde Lizy fruto del apuro dejaba al descuido algún ítem o situación numérica que ocurría en pantalla.

 

Más allá de la exagerada participación de los familiares que acompañan al concursante en cada fase de la competencia, el resto del ciclo transcurrió dinámico y equilibrado, aunque el bochinche de los últimos minutos y cierta efervescencia holográfica desacomodó un equilibrado capítulo debut. Florencia, la muy veterana mujer que jugaba para invertir todo lo obtenido en el juego en una empresa personal de ropa, consiguió 500 mil pesos como la recompensa final al no ceder en los ofrecimientos de la banca, quien buscó tentarla hasta último momento del programa con buenas cifras de dinero, las cuales eran exactamente la mitad de aquel importe que terminó logrando al no ceder el maletín que inicialmente tuvo que escoger para poner en marcha el entretenido juego. Con una muy aceitada dinámica y los mínimos errores que cualquier debut puede ostentar, la dupla Tagliani-Moldavsky jugó de memoria a la hora de llevar a buen puerto un estreno con mucha simpatía y equilibrio.          

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