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Leonardo Sbaraglia, un intérprete incansable

En entrevista con Serargentino.com, el actor habló de su trabajo y el estreno de la miniserie de Maradona, donde encarna a Guillermo Cóppola.

Es uno de los más prestigiosos intérpretes de nuestra nación en este particular cruce de milenios. Seleccionado por importantes directores y productoras de España, conforma con Ricardo Darín y Oscar Martínez, la espectacular trilogía de figuras argentinas que España convoca constantemente para desarrollar un sinnúmero de proyectos artísticos de enorme calidad.

 

Pudiendo recostarse en su profusa y prestigiosa carrera para evaluar su futuro profesional en medio de una inédita cuarentena sanitaria, elige lo contrario. Quienes lo conocen muy a fondo, saben que su labor asoma incansable como el mítico conejito de una publicidad de pilas que no se detiene en su trayectoria. Amante de la música en todas sus variantes, Leo se divierte cuando lo comparan con el personaje que toca el tambor incansablemente.

 

Entre los proyectos artísticos de más reciente concepción, figuran la curiosa grabación de la miniserie emitida por WhatsApp “Amor en cuarentena” dirigida por Santiago Loza. Poco antes del anuncio del aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), Sbaraglia había terminado su participación en la miniserie de Diego Maradona, producción en la que Leo encarna al histórico manager futbolístico Guillermo Cóppola. A pesar del confinamiento, el talentoso actor halló una pausa para hablar con Serargentino.com y aludir a este presente.

Cada temporada desarrollas una gran cantidad de tareas, pero este año desde marzo las cosas cambiaron inesperadamente. ¿Cómo asumiste la llegada de la pandemia y todas las medidas sanitarias tomadas al respecto?

- Comprendo todo lo ocurrido y sería injusto que pronunciara una queja en relación a ese fenómeno sanitario que sucedió desde marzo. En lo profesional está claro que no puedo quejarme, venía trabajando muchísimo previo al anuncio de la cuarentena, tuve muchas filmaciones desde la primavera del 2019 y el otoño 2020. Naturalmente lo sucedido paralizó una gran cantidad de tareas que tenía programadas, muy vinculadas con lo teatral. También quedó pendiente la grabación de la segunda temporada de la miniserie de Maradona, venía con mucho embale y se paró todo de golpe.    

En medio del aislamiento sanitario preventivo y obligatorio te convocaron para la serie “Amor en Cuarentena”, algo que se emitió por WhatsApp recientemente.

- Honestamente, resultó totalmente alocada la convocatoria, pero me seducía la micro ficción que había escrito Santiago Loza. Me parecía genial esto de recibir audios de un personaje que busca con su ex sostener un acercamiento en medio de la cuarentena y acepté sin dudarlo. Me interesaba trabajar con Guillermo Cacace y los intérpretes que se habían acercado al proyecto, tiene una gran experiencia en el mundo teatral argentino     

¿Te incomodaba actuar en medio de una situación insólita como la actual?

- Me sorprendió la idea de generar audios donde un intérprete encarna a una persona que le manda audios a una ex-pareja. Los desafíos son fundamentales, por eso no dudo en sostener que no hay que detenerse en el camino de la creación. El director de la micro ficción me ayudó en la idea del formato de audio, desarrollando la imaginación que necesita cualquier situación de ficción que transmití a los demás. 

Entre los proyectos que pudiste concretar entre octubre y marzo estuvo la miniserie de Diego Maradona. ¿Resultó difícil meterse en una ficción que alude a alguien tan universal? 

- No podría responderte con contundencia, porque es la primera vez que me involucro en una ficción donde se alude a alguien tan pero tan popular. Diego sin dudas es uno de los personajes más famosos de nuestro país y no tomo partido por ningún lado del análisis del mismo. Valoro mucho que Guillermo Cóppola fuera tan generoso para asistirme en la construcción de ese personaje en la ficción, es uno tipo que enseguida se abre de lleno para ayudarte en lo que necesitas.

¿Cómo se dio tu llegada al manager que sus amistades denominan “Guillote”?

- Lo primero que hay que decir es que Cóppola es una persona realmente muy querida por sus amigos y conocidos. La chance de conocerlo surgió justo cuando River y Boca tuvieron que viajar a Madrid para definir la final de la Libertadores 2018 a raíz de los incidentes en Argentina. Guillermo me invitó a ver ese partido y después nos fuimos a cenar juntos en un lindo lugar me causó una impresión fantástica, es alguien que no duda en abrirte los accesos de su corazón.  

¿Qué te lleva a definirlo de esta manera tan intensa y halagadora?

- Me seduce sin dudas su espíritu de camaradería, aquí no tomamos una postura a favor o en contra de los personajes que aparecen en esta mini-serie. Podría confesarte sin titubeos que el “Guillote” que encarné sin dudas el alguien enamorado a fondo de la amistad, de vivir las cosas con alegría, de cuidar la amistad por sobre todas las cosas. Cóppola es alguien que sobresale por su gran magnetismo.  

¿Cómo describirías el estatus existente de tu carrera previo a la cuarentena?

- Hasta el momento que decretaron el aislamiento, mi carrera atravesaba un momento hermoso, donde las cosas te agarran con gran adultez. Estuve haciendo cosas muy diversas, que siguen significando un riesgo, una búsqueda, un aprendizaje. Viendo en esa línea de tareas que tenis la posibilidad de tener más experiencia que antes, cuando tenía 30 años menos, al empezar esta profesión. Todo esto me agarró en un momento de mayor experiencia y seguridad. Me siento mucho mejor parado en relación a las cosas que quiero hacer, sobre todo de qué manera queros hacer y encarar las cosas.

Los que han trabajado contigo dicen afectuosamente que sos “una bestia de cine”.

- Noooo…lo tomo como algo que fui aprendiendo a hacerlo. Percibo que en el cine especialmente he ido aprendiendo, acomodándome. Siento sincero que tuve la posibilidad de hacer un montón de cosas, personajes diferentes, disponer de posibilidades para cada uno e ir aprendiendo y explorando. Esa posibilidad constante está muy buena.

Más allá del drama sanitario y este presente alterado, ¿qué significa para vos aludir a la felicidad dentro de tus pasos personales y profesionales?

- La felicidad es algo donde por supuesto uno tiene que tratar de crear las condiciones para que ocurra y tenerla. Depende mucho de eso, de la total generosidad y el amor. Para mí la felicidad no la construye uno solo, se construye con otros, por suerte no aparecen personajes que atenten contra ella, para nada.

Se dice que esta profesión está muy vaporizada de egoísmo y soberbia. ¿Es así?

- Desgraciadamente muchas veces el mundo en que vivimos lo llevan a uno hacia una cosa más egocéntrica. Fundamentalmente el sistema en el que vivimos apunta al individualismo, no al trabajo colectivo ni a la solidaridad, tampoco a la firme búsqueda de utopías. Creo que cuando uno empieza a creer en la felicidad, uno la puede desear, pero no solamente para uno, sino para la gente que lo rodea y también para todos, en ese sentido la felicidad tiene que ser justa.                      

¿A lo largo de tu carrera hubo numerosas reinvenciones artísticas en vos?

- Sí, pero no como algo especulativo, esto va sucediendo inevitablemente, a pesar tuyo. Vas moviendo piezas y cambiando cosas, enfrentándote, reencontrándote con otras cosas. Uno ocasionalmente va tomando decisiones que no solo tiene que ver con lo personal sino con lo laboral. Es como queros tomarte la vida con relación a algunas cosas, entonces eso produce cambios, ¿no?

 

 

¿Son únicamente cambios en lo íntimo o las modificaciones son externas?

- Son cambios adentro y afuera. Vas haciendo o intentando en la medida de lo posible, que no es fácil, buscas ser coherente con esos cambios que se van instalando y produciendo. Alguien diría también que no hay que cristalizarse en nada, la vida es un movimiento como el agua, hay que fluir y es difícil porque no siempre está todo a tu favor. Pero el ideal siempre sería ese, ¿no? Dejarse ir siendo en ese devenir, viendo con lo que uno se va encontrando en la vida.

Lo último que hiciste en televisión fue un capítulo del unitario “Otros Pecados”.

- Mira, esa fue una experiencia fantástica, si bien trabajamos en un ritmo al que no estoy muy acostumbrado, de hacer en siete días cuarenta y cinco páginas, porque me recuerda algo que me dijo una leyenda de la actuación sobre estas adecuaciones.

¿Esa vertiginosidad profesional con quien la analizaste?

- Es que semejante texto en tan pocos días es algo de locos. Alfredo Alcón decía “yo no laburo mucho en la tele”, después en los últimos años eso cambió. Cuando laburé con él en 1996, recuerdo que me dijo “bueno, yo no hago tanta tele porque eso no es actuar, es hacer acrobacia y yo no soy acróbata” (risas)

¿Coincidías con esa mirada de alguien tan experimentado como Alfredo?

- Lo que decía es cierto, es como ser un poco acróbata en esa situación, pero no es la manera de laburar que a mí me gusta. Bueno, en este caso de “Otros Pecados” fue muy lindo, porque pude preparar mucho ese personaje, lo pude armar muy bien con todo el respaldo del director Daniel Barone. Era un episodio especial que aludía al pecado de la simulación. Se trataba de un publicista que trataba de tener todo agarrado para no perder su estatus, me encantó esa participación.

El año pasado finalmente se estrenó “Dolor y Gloria” que rodaste bajo las órdenes de Pedro Almovar. ¿Cómo records ese proyecto tan significativo?

- Poder filmar bajo sus órdenes fue una experiencia excelente. Tuvimos un hermoso vínculo de trabajo, fue una experiencia muy intensa. Lo digo porque todas esas experiencias te importan tanto, pero al mismo tiempo son amenazantes. Son proyectos que te importan, porque no queros que nada salga mal.

 

 

¿Cómo encajó ese proyecto en medio de otras labores profesionales que encaraste?

- Fue una película que me deparó cosas nuevas, muy diferentes. Me tocó un personaje que era un viejo amigo del personaje de Antonio Banderas, el protagonista. Era un reencuentro de esos personajes después de muchos años, la película tenía un tono muy cercano al “dramedy” (drama y comedia). Sentí que “Dolor y gloria” fue una película muy personal, sin dudas.

Cuando la pandemia y la cuarentena queden en el pasado, ¿sobre què hablaremos en la próxima entrevista que llevemos a cabo?

- Ojalá Gaby que de acá a cinco años podamos estar hablando de alguna película que hice como director, o que escribí algo especial. De algo que participé desde un lugar que no es obviamente el de actor. No sé cuál es ese lugar, me aparece el tema de la música como necesidad de explorar otras cosas, me gustaría escribir, principalmente dirigir. Eso ahora está totalmente lejos en el presente, completamente, no hay nada, salvo alguna fantasía, un deseo, pero eso igual está bueno.

 

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