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La primera actriz de teatro, cine y televisión en Argentina

A 106 años del nacimiento de Lydia Lamaison, repasamos su carrera. La mendocina es un ícono del teatro, cine y televisión en Argentina.

Lydia Lamaison murió a los 97 años, dejando un hueco importante en el teatro, el cine y la televisión en Argentina. Sus allegados la recuerdan como una mujer que siempre supo lo que quería: actuar. Protagonizó importantes obras de teatro, telenovelas y películas argentinas. Hoy, a 106 años de su nacimiento, hacemos un repaso de su extensa trayectoria.

Lydia Lamaison fue el nombre artístico de Lidia Guastavino Lamaison. Su gracia, encanto y talento la llevaron a trabajar hasta los 95 años edad. Nació en la provincia de Mendoza, en el seno de una familia de ascendencia francesa y española. Vio la luz el 5 de agosto de 1914 y falleció en Buenos Aires el 20 de febrero de 2012 a la edad de 97 años.

Mal que nos pese a los mendocinos, Lydia Lamaison siempre se sintió porteña. Siendo una niña, junto a su familia, asistía al teatro Colón con frecuencia a ver las obras que se representaban. En su juventud estudió música, y filosofía y letras, aunque no terminó la carrera. También logró graduarse como maestra normal, título que la habilitaba para ejercer la docencia en el nivel básico. Sin embargo, no era lo que ella quería. Ocurría que su carrera preferida era la de psicología, pero no existía tal facultad en ese momento, por eso eligió filosofía y letras, algo que no terminó. Es que, a los dos años de haber empezado esa carrera, entró al teatro independiente, y abandonó los estudios. Incluso, en más de una oportunidad, Lydia reconoció que, según su madre, desde chiquita quería estar arriba de los escenarios.

Desde ese entonces nunca más se bajó del teatro, cine y televisión en Argentina. En 1939 empezó a trabajar en la compañía de la actriz Blanca Podestá y estuvo en ella durante muchos años. Allí presentó obras como Madre mía, de Alberto Vaccarezza, y La vida de Madame Curie, que le valió un premio revelación.

En materia cinematográfica participó en más de 25 películas, como Alas de mi patria, La hora de las sorpresas, La caída, Fin de fiesta, Un guapo del 900, En mi casa mando yo, La fiaca, En retirada, Pasajeros de una pesadilla, Ciudad del sol, entre otras. En su larga trayectoria compartió escenas y tablas con figuras como Milagros de la Vega, Elsa Daniel, Alfredo Alcón, Rodolfo Bebán, entre muchas otras figuras importantes. Y con directores de la talla de Leopoldo Torres Nilson, Daniel Tinayre, Luis Puenzo y Diego Sabanés, entre otros.

En teatro también realizó innumerables obras, entre las que se encuentran Los físicos, con López Lagar; Seis personajes en busca de un autor, con la Comedia Nacional; Los invisibles, con puesta de Mario Rolla; Los retratos, junto a María Luisa Robledo; el estreno de Doña Disparate y Bambuco, la genial obra de María Elena Walsh; Pasajeras, pieza de Arístedes Vargas; Gracia y Gloria, de Tom Zeigler; Ricardo III, de Shakespeare, Perdidos en Yonkers, junto a Soledad Silveyra; El cerco de Leningrado, junto a Alejandra Boero; y Un guapo del 900, de Samuel Eichelbaum, por nombrar algunas de sus actuaciones.

En televisión hizo su primer estreno con el ciclo gran teatro universal, que se realizaba en vivo en el viejo canal 7, hoy televisión pública. Luego siguieron ciclos como Alta comedia, Situación límite y Teatro como en el teatro, entre otros. También participó en novelas como Celeste siempre Celeste, Nano, Muñeca Brava, Provocame, Collar de esmeralda y muchas más.

En los últimos tiempos se convirtió en la abuela (buena o mala) de varios ciclos, aunque ella prefería hacer de villana. En 2004, reconocía: "No entiendo por qué me están dando personajes de buena, ahora. Yo quiero malas, ¡por favor! En Jesús, el heredero, maltrato un poco a mi yerno (Jorge Marrale, ¡qué gran actor!), porque se lo merece. Quiero volver a las malas, son la sal y la pimienta de las telenovelas. Hay actrices que no quieren hacer de abuelas. ¡Ni siquiera quieren hacer de madres! Yo las entiendo, hay gente que no quiere envejecer y se mata con cirugías. Yo creo que la juventud está en otro lado, está en querer hacer cosas, en sentirse bien, en ser ubicada…".

Vida privada

Lydia Lamaison se casó, en 1947, con el actor Oscar Soldatti. Tras 35 años de matrimonio, quedó viuda. Tras esta situación, la actriz se aferró más que nunca a su vida profesional, procurando siempre mantenerse en forma y en buen estado de salud, subiendo las escaleras del edificio donde vivía y manteniendo una estricta dieta vegetariana.

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