Ser Argentino. Todo sobre Argentina

La industria también puede hacer muy buenas películas personales

Estamos frente a la vida misma, contada con la intención de sentir esos momentos únicos que pueden ser tan vulgares y cotidianos como profundos.

Se puede hablar mucho de “Roma”, mucho y bien, pero antes de verla hay algo a tener muy presente: se trata más de un retazo de vida que de un relato volcado al entretenimiento.

Estamos frente a la vida misma, contada con la intención de vivir los tiempos reales y sentir esos momentos únicos que pueden ser tan vulgares y cotidianos como profundos. A esta altura de su carrera, Alfonso Cuaron ya es un hombre de Hollywood: lo han nominado a los Oscars por los guiones de “Y tu mamá también” (2002) y “Niños del Hombre” (2006), también ha ganado el de mejor director en 2014 por “Gravedad”, siempre, y mas allá de las temáticas, con personajes con preguntas que trascienden el propio relato.

Aquí fue mucho más lejos. Con notable sensibilidad nos muestra un tiempo en la historia de Cleo, la empleada doméstica de una familia acomodada en el DF Mexicano durante los años70. Está filmada en un blanco y negro que la hace más histórica y sensible, alternando lo social y lo particular, con una recreación de época impecable. Pero lo que la hace única es la veracidad de los momentos.

Una sociedad y una familia con crisis, donde queda poco lugar para las propias de Cleo. El director lo sabe, y por eso las calza de modo tal que nos llegan bien profundo. Se llama “Roma” por el barrio donde transcurre la historia, pero Roma también es amor escrito al revés, y este es un notable film de amores y desamores. El de novios y matrimonios, el de amigos, y el de esos cuatro chicos con su nana, cuidadora y sostén emocional.

Alfonso Cuaron, gracias por convencer a un gigante como Netflix de hacer una peli personal, porque como solían decir en mis años de estudio de Psicología social, “no hay nada más profundo que lo cotidiano”.

Rating: 0/5.