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Jorge Lanata otra vez internado: sobrecarga laboral, tabaco y subestimación sanitaria

El reconocido periodista marplatense volvió a la Fundación Favaloro. Segunda estadía del comunicador en menos de una semana.

El inocultable talento y prestigio profesional del periodista marplatense Jorge Lanata es inversamente proporcional a su capacidad y voluntad de resolver sus problemas de salud, algo que se ha visto reflejado en los últimos días. Este perceptible desequilibrio sanitario quedó reflejado en las dos internaciones a las que el comunicador debió someterse en la Fundación Favaloro, la última ocurrida este último domingo supuestamente descripta por gente del famoso nosocomio como un “ingreso programado”.

Desde el prestigioso instituto de la Avenida Belgrano en las últimas horas del domingo se expidió un comunicado para semblantear un cuadro de situación. “El señor Jorge Ernesto Lanata se internó esta noche de manera programada, para preparase adecuadamente para llevar a cabo el tratamiento de una arritmia cardíaca, y concretar asimismo una evaluación angiográfica de una enfermedad arterial de sus miembros inferiores, estudios que tendrán lugar durante las primeras horas de mañana lunes 8 de marzo. La duración estimada de la internación hospitalaria, quedará sujeta a los hallazgos diagnósticos de los procedimientos a efectuarle y también a los tratamientos que se establezcan oportunamente”, sostiene una nueva comunicación de las autoridades, sobre el conocido conductor radial, quien venía de una extenuación de dicha fundación médica céntrica en las primeras horas del viernes, tras algunos estudios de rutina. 

Tras el paso del experimentado periodista la semana pasada, ocasión en que el conductor televisivo fue hisopado en dos ocasiones, los representantes autorizados del instituto que lleva el nombre del fallecido cardiólogo argentino René Favaloro, explicaron a los medios que “se ha descartado infección por COVID-19 y el paciente recibe tratamiento antibiótico debido a una infección de la piel en el miembro inferior izquierdo. La evolución clínica es muy satisfactoria”, sostuvo el informe, cuadro de situación que hizo suponer que la figura principal de El Trece, TN y Radio Mitre regresaría esta semana a sus ocupaciones. Pero la reciente internación ocurrida en las últimas horas en el instituto del barrio de Congreso se erigió en una nueva alerta amarilla en la agitada vida clínica del popular comunicador.

 

Durante la noche del martes 02 de marzo Jorge Lanata fue internado con un inquietante trastorno respiratorio, cuadro de situación que obligó a trasladarlo desde su domicilio en el barrio de Retiro a la famosa clínica en la zona de Congreso. Apenas consumado allí el ingreso, el prestigioso periodista de tv, radio y gráfica fue hisopado para detectar señales de COVID-19, debido a un perceptible cuadro febril. Pero los dos hisopados a los que fue sometido esgrimieron resultado negativo, aunque el diagnóstico medico emitido durante aquellas horas brindó las primeras precisiones. “El señor Lanata, Jorge Ernesto tiene un cuadro agudo de trombosis venosa profunda en miembro inferior izquierdo, anticoagulado inmediatamente con warfarina y heparina”, precisó el parte del conocido Instituto. Todos los encargados de atenderlo indicaron que como el conductor periodístico presentaba baja saturación de oxígeno en sangre, fue sometido a varias pruebas, entre ellas el previsible hisopado para descartar señales de coronavirus.

Los dos episodios de severas complicaciones de salud del fundador de los diarios “Página 12” y “Crítica”, aumentaron preocupantemente el historial sanitario del conductor de tv y radio para el Grupo Clarín. Estos inconvenientes en el cuadro general del periodista han surgido tras el período vacacional del conocido autor de libros, quien veraneó durante los meses de diciembre y enero en Uruguay acompañado por su nueva pareja, circunstancia que lo mostró más activo que de costumbre, despertando el previsible interés de todos los medios faranduleros al estar noviando con una conocida abogada de La Plata.

Las internaciones a las que debió someterse durante la semana pasada, claramente han dejado expuesta la insólita sobrecarga laboral a la que se ve sometido el periodista tras su veraniego lapso de receso. Ubicado en un bello departamento de la zona de Retiro, donde su escritorio fue reconfigurado en estudio de radio para que el animador pueda conducir su programa “Lanata sin filtro”, a la misma habitación se le adicionaron cámaras de video y luces adicionales, para que el conductor pueda concretar apariciones tanto para la señal de cable de Todo Noticias, como asimismo realizar una columna semanal en la flamante reconversión operativa de “Telenoche”. Afortunadamente en ese amplio lugar no quedó más espacio para adicionar un par de hornos, evitando por suerte que algún desubicado le sugiera atender un “parripollo” en sus tiempos libres entre programa y programa.

 

Desoyendo las claras llamadas del destino que le han hecho saber que su salud evidencia áreas drásticamente afectadas durante la última década, el famoso periodista que también incursionó en teatro desarrollando monólogos acompañado por el grupo Miranda en el mágico escenario del Maipo durante varios meses, ha hecho en varias ocasiones oídos sordos a varios malestares, los que recién fueron atendidos cuando los mismos agravaron su cuadro de situación general. Desoyendo estrictas indicaciones de los médicos, Lanata jamás abandonó su habito por el cigarrillo, adicción que continúa infringiéndole severos ataques de tos, muchos de los cuales pueden percibirse cuando sale al aire por radio.

Entre los problemas y complicaciones que debió afrontar el comunicador, naturalmente sobresalen los inconvenientes renales que vivió desde principios de la segunda década del milenio, tiempos en los que el animador radial debía someterse a diálisis para mantener el correcto nivel sanguíneo en su organismo. Este durísimo inconveniente físico ingresó en un camino de esperanzadora reconversión a fines de marzo de 2015, cuando fruto de un trasplante cruzado, recibió un riñón, horas después que su exesposa Sara Stewart Brown donara similar órgano a otro paciente en la misma situación.

Tras un extenso tiempo de intensos cuidados para mejorar su situación general y brindarle un estatus de vida lo más cercana a lo normal, el periodista volvió a padecer problemas en su organismo, especialmente en su columna, cuando detectó inocultables malestares en su vida cotidiana caminando y efectuando reposo. Estos síntomas se acrecentaron bastante y a fines de 2019, el periodista se vio obligado a trasladarse a los Estados Unidos, lugar en donde fue sometido a una “cifoplastía de columna”, buscando así corregir de cuajo todos los malestares que tenían a maltraer al comunicador en su vida personal y profesional.           

 

La gravedad de los problemas, que también afectaron vínculos respiratorios, llevaron al escritor y animador televisivo a tomarse una absoluta licencia de sus trabajos. En enero de 2020 y tras un agudo proceso para reducir masa corporal, el comunicador fue operado con éxito, pero los cirujanos allí en Norteamérica le advirtieron que esto no sería suficiente en el camino de recomponer su organismo, conminándolo a perder peso de forma inmediata para no sufrir nuevas adversidades en ese contexto. Instalando una cinta para caminar y siguiendo una serie de indicaciones impartidas por especialistas en   kinesiología, Lanata perdió 30 kilos reactivando su organismo para recuperar movilidad, amén de fortalecer su organismo, el cual permanece todavía afectado tras el trasplante, una situación donde esta experimentada figura comunicacional continúa durmiendo con una máscara para mejorar su sueño tras las experiencias vivenciadas.           

Enfermeros del Instituto Fleni colaboraron al tratamiento que el periodista realizó en los primeros meses del 2020, tiempos donde recibió masajes y notoria asistencia corporal en su domicilio. Jorge Lanata en algunas ocasionales entrevistas admitió que no le molesta hablar de sus enfermedades, pero una frase en una nota volvió a encender bastante luces de tono anaranjado al sostener que “le doy bola a la salud solo en su carácter funcional, es decir, mientras que me permita estar bien, le doy pelota. Tomo todos los remedios, no me olvido nunca, me comporto como un paciente muy aplicado", expresó intentando llevar a sus familiares y seres queridos un poco de calma.

Preocupado en que su cabeza siga funcionando, motor inercial para seguir trabajando, las últimas internaciones abrieron una subliminal polémica acerca de la obvia subestimación sanitaria que el popular animador televisivo desarrolla de sus problemas físicos, los cuales lentamente han ocupado mucho más espacio que sus actividades profesionales. Conviene recordar al respecto que este legendario periodista es portador de varios factores que lo hacen un paciente de riesgo. Sobrepeso, diabetes, cinco stents, apnea y riñón trasplantado son algunas de las patologías con las que cuenta el legendario conductor radial.

 

Con la llegada de la pandemia, Jorge Lanata debió como muchos extremar todos aquellos cuidados y hasta la fecha, como en la ciudad de Buenos Aires todavía fueron vacunados aquellas personas mayores de 60 años con alguna comorbilidad, se mantiene en su hogar, el cual se mantiene como una activa oficina a la que concurren algunos colaboradores de su programa radial, como el crítico de cultura Gabriel Levitas. El problema es que todas las necesidades profesionales de los medios que lo tienen como figura principal, pusieron en un incómodo estatus el mapa diario del comunicador, quien además de desarrollar su programa de radio de 10 a 14 horas, ahora aparece diariamente al atardecer en la señal “Todo Noticias”, lo que suma mucho encendido al panorama informativo de Artear en ese formato tecnológico.

Tras la reconversión de “Telenoche”, Jorge Lanata aceptó hacer una aparición semanal en ese noticiero, presencia que mejora algo los guarismos, pero que no puede hacer milagros ante la asunción de una nueva pareja en la emisora del solcito tan anticarismática como insulsa para maniobrar el principal portaviones informativo de “El Trece”, panorama que sigue perdiendo todas las noches por goleada contra su rival de “Telefè”. Para sumar más desgaste a su salud, lo que debía constituir este año su única presencia en la pantalla de tv abierta o sea el ciclo “Periodismo Para Todos”, ahora aparece algo condicionado a todas las mejoras que experimente el periodista en las próximas semanas.  

“Me siento un sobreviviente de mi propia historia”, tal la explicación que Jorge Lanata le brindó hace algunos meses a uno de las unidades operativas del grupo de medios que lo tiene contratado, es apenas una simpática frase de cortesía, cuando el periodista evitó los procedimientos que le permitirían dejar de fumar definitivamente. Esto, más la creciente e inocultable sobrecarga laboral que el periodista vivirá en sus ocupaciones frente al difícil año electoral, lo colocan en una encrucijada que su talento y astucia deberían ayudarlo a resolver a la brevedad, con el fin de evitar que los duros episodios de los últimos días lo ubiquen en un nuevo sismo sanitario. Querido por sus colegas, amigos y todos aquellos que siguen desde fines del viejo milenio su desarrollo profesional, Jorge Lanata sostiene una difícil batalla sanitaria, en la que deberá predominar el sentido común para no caer en precipicios físicos de los que no pueda recuperarse como hasta ahora.

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