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Herr Dr. Freud. La balada del vienés perdido en Villa Crespo

Estreno de la temporada en Buenos Aires por el actor, autor y director del exitoso “Dr. Lacan”. Una sesión de risas y análisis que abre los martes en la avenida Corrientes.

Conferencia ilustrada con pasos de comedia, con humor ácido y sentimental, apta para analistas, pacientes y civiles. De eso y un poco más, como el goce, trata “Herr Dr. Freud” en el Teatro Apolo. La obra escrita e interpretada por Pablo Zunino, en temporada limitada, busca los pliegues que conectan espiritual y culturalmente Viena y Buenos Aires, a través del Doktor vaca sagrada del inconsciente de los argentinos. Varios somos hablados por Freud sin saberlo, sin sicopatear. Así que no sería tan descabellado que aterrice, más baje del andén de Retiro, directo a Villa Crespo, e interprete el mambo y malambo nacional sin fecha de vencimiento, entre Libertad Lamarque y el barbijo. Con los correctivos necesarios verdes a uno de los maestros de la sospecha, “mis pacientes me mienten”, uno que adelantó la fluídez contemporánea pero no toleró a la hija lesbiana. Dirigida por Pablo Bolaños, también a cargo de los visuales, con las actuaciones de Alejo Moisés y, en video, Vicky Hladilo, “Herr Freud” desfila con las máscaras y las palabras justas, gentileza del enorme Alejandro Urdapilleta, y corta el malestar de las redes. Alivio y catarsis, garantizadas.

 

“¡A Freud no le gustaba ni hablar por teléfono!”, dice Zunino a Sebastián Ackerman de Página/12, “Tenía curiosidad de qué diría frente a cuestiones que en su época no existían o no eran visibles. Entonces me pregunté qué le pasaría a este tipo en un mundo regulado por pantallas, y qué le pasaría frente al tema de las diversidades de identidades de género”, y agrega de una puesta ágil, casi al tacto, “Yo me preocupo mucho por los tiempos. Pienso en un espectador para quien apagar el celular una hora es una renuncia personal importantísima. Todos los sistemas pulsionales tienen que concentrarse durante una hora en un escenario, y no estar multipantalla como estamos todo el día. Tenemos que tener mucho cuidado de no regodearnos en escucharnos a nosotros mismos, porque entonces hablamos de más y la gente empieza a encender el teléfono. Hoy es como una cama de tres: el espectador, los artistas en el escenario y el amante que es el teléfono. Algunos no aguantan y en la mitad de la función lo buscan”, bromea quien se animó traernos a Don Sigmundo al Obelisco post vacuna. Entrevistamos al director Bolaños para conocer más de “Herr Dr. Freud”, los martes de febrero y marzo a las 21, despedida el 15 del mes próximo.

 

Periodista: ¿Cómo se propusieron  traer a Freud con Zunino al Buenos Aires del siglo XXI, sin repetir y sin soplar?

Pablo Bolaños: La idea la aporta Zunino para el trabajo de streaming que hicimos en plena pandemia en el año 2020. Encarnando a un personaje en la era de la postverdad, donde realmente no importa si es o no es Freud, hay gente que le cree y en tal cantidad que se impone en las redes primero, luego en los medios, para terminar en la cumbre de la producción cultural.

P: ¿Cuáles fueron los desafíos de llevar esta pieza de dos actores a una sala de 500 personas?

PB: Las dos presencias actorales en el escenario son potentes y realmente ocuparon con solvencia semejante escenario. En la cuestión estética traté de armar una especie de estudio freudiano, pero que casi está en situación de calle. O sea aprovechar la caja negra para desnudar lo precario de las circunstancias de este señor que dice ser Freud.

Freud, Gardel y el dulce de leche

P: La obra tiene una dinámica entre la conferencia y el vodevil,  ¿resultó complejo conjugar este paso dramático disímil?

PB: Aquí, nuevamente, es preponderante el texto de Zunino. Allí están pensadas las diferentes escenas o cuadros que permiten recorrer distintos aspectos del pensamiento teórico freudiano sumándole la interacción con nuestro mundo contemporáneo, que está indudablemente marcado por su influencia. Y poder hablar de todo esto, entre risas, tristezas, con sus glorias y miserias. Sólo el vodevil, más un poco también del formato underground del noventa,  nos permite semejante cocktail.

 
P: Existe cierta estética de clip también, reforzada por los multimedias suyos, ¿esto se relaciona con la versión anterior de streaming?

PB: La presencia de lo audiovisual en nuestro cotidiano es enorme. Creo que fue la manera que encontramos en el streaming lo que nos permitió imaginar la presencia de eso casi como parte del elenco, con sus apoyaturas didácticas y sus subrayados dramáticos. A mi me gusta la interacción que se da con los cuerpos reales. No haría una bandera de ello pero estimo que el resultado es interesante.

 
P: Una cuestión relevante, creo, es que marca los límites de freudismo, y sus posibilidades, en especial con la incorporación del personaje no binario, ¿cómo pensó ese interjuego entre los actores?

PB: Hubo un pasaje entre la experiencia del streaming y la versión teatral. Allí apareció la idea de un personaje que se asocia con Freud, pero que no termina de entrar en ninguna de las partes de su teoría, lo que enriquece y también complejiza la relación y obliga a este Freud a ver sus propios límites teóricos e incluso personales. Allí la destreza actoral de Alejo Moisés aporta con soltura los modos de hablar y de pensar de su generación y confronta con el personaje que interpreta Pablo Zunino; él con la experiencia de haber encarnado muchos años a su creación anterior, el Dr. Lacan. Pienso que son muy interesantes esas diferencias visibles, incluso en el modo de actuar, de construir al personaje, y encontramos en esa diversidad una química particular.

 
P: En comparación a la obra anterior de Zunino, existen mayores referencias al contexto, al país, digamos un acriollamiento del Herr Doktor, ¿podemos decir que con este obra sentimos que Freud es tan argentino como el dulce de leche?

PB: Creo que el personaje es un misterio en tanto su verdadera identidad y eso nos permitió crear un mundo en el cual queda claro que les argentines nos hemos apropiado de Freud. A esta altura lo percibimos tan argentino, tan propio como Gardel, Eva Duarte, Libertad Lamarque, Alejandro Urdapilleta o el dulce de leche.

+ Info Herr Dr. Freud  

Temporada limitada: Martes a las 21:00 hs. (22 de febrero y 1, 8, 15 de marzo)

Teatro Apolo. Av. Corrientes 1372 CABA.

Entradas a la venta en boletería del teatro o a través de Plateanet

Rating: 4.50/5.