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Gino Renni, un todo terreno con doble ciudadanía que llevó alegría a millones de argentinos

El brillante artista de origen italiano que asumió inmediatamente su costado nacional al llegar a Buenos Aires, demostró todo su talento en distintas especialidades, exhibiendo una actitud emocional que le hizo ganarse el cariño de la sociedad inmediatamente.

En los tiempos que corren, cualquier pérdida humana en menor o mayor proporción a los pocos instantes provoca tristeza en un determinado grupo de personas. Ahora, cuando esa persona es alguien que hizo reír tantas décadas a millones y millones de personas, el dolor se amplifica de una manera exponencial absolutamente incontrolable. Todos sabían que la estaba peleando en desventaja, por su edad y también porque recibió la vacuna Sinopharm de origen chino en sus dosis, esa que en muchos casos provoca más problemas que ayuda al paciente involucrado. Luego de estar casi dos meses internado por coronavirus, murió el fantástico actor Gino Renni y las contundentes lágrimas de la multitud que lo conoció en segundos, se multiplicaron directamente proporcionales a aquellas muestras de tristeza generadas por su partida física.

 

El notable actor y cantante había ingresado al Instituto Argentino del Diagnóstico en la calle Marcelo T. De Alvear el pasado 7 de junio con síntomas de una pulmonía bilateral, tal como el artista había confirmado por sus redes sociales a todos sus allegados que en ese momento le dedicaban saludos por su cumpleaños. La noticia sobre la defunción del colosal intérprete y vocalista, la confirmaron de manera oficial los empresarios Gustavo Yankelevich y Carlos Rottemberg. "Cumple complicado, ayer me internaron con covid y eso que tenía las dos dosis, espero pase pronto", había escrito ese día Renni en Twitter, y agregó luego:"tengo una neumonía bilateral aparentemente leve, estoy siendo tratado con oxigeno y un anticoagulante. Estoy muy preocupado y decaído, festejando un cumpleaños distinto. En las próximas horas mi médico me dirá como seguimos". Esa comunicación de la figura más querida en el cruce de décadas emergiendo de la bota itálica, fue finalmente su última transmisión a sus seres queridos y seguidores.

El prestigioso actor cuyo verdadero nombre era Luigi Melieni Mollo había nacido en la localidad de Calabria, pero a los tres años se radicó en nuestro país en donde en la década del `60s comenzó una extensa carrera como cantante y humorista. La popularidad la vivió a partir de los `70s y `80s con innumerables participaciones en recordados ciclos cómicos televisivos. Fue así que su presencia en ciclos como "La Tuerca","Operación Ja Ja", "Mesa de Noticias", "Brigada Cola" y "Cebollitas", fueron hitos de una gran carrera, un trabajo de enorme variedad interpretativa que además lo encontró luego en recordadas novelas como "Amándote", "Perla negra" y "Muñeca brava", acompañando con su talento a figuras de la escena como Arnaldo André, Andrea del Boca y Natalia Oreiro, entre otras.

 

En lo estrictamente cinematográfico, el artista se inició en 1968 en "Villa Cariño está que arde", participando en largometrajes como "Te rompo el rating", "He nacido en la Ribera" y "Hay que parar la delantera", aunque a fuer de ser justos, su mayor intervención fue en la saga derivada del exitoso programa televisivo "Brigada Cola", actuando junto a famosas figuras como Emilio Disi, Berugo Carámbula, Guillermo Francella y Alberto Fernández de Rosa. Lo que muchos no recuerdan es que Gino arrancó como cantante en “Radio El Mundo”, en medio de la recordada moda de la canción romántica italiana en nuestro país, la que continuó a nivel televisivo en el famoso envío "El Club del Clan". Uno de los más recordados papeles del intérprete fue en la telenovela "Nino", una ficción del año 1971 en la que su personaje hablaba en cocoliche, a veces con la gracia implícita que significaba el choque de culturas como cuando interpretaba al gaucho italiano Giacomo Polenta en "La Tuerca", y otras con el equívoco del doble sentido en las palabras usadas.

Durante los `80s, la popularidad televisiva creció enormemente gracias al ciclo "Mesa de noticias", donde encarnó al recordado “Foderone” de La Sassizza en una tira con el actor Juan Carlos Mesa; mientras que en los `90s iba a lograr algo parecido con la comedia de acción "Brigada Cola". Dos frases quedaron grabadas a fuego de esa época. “Assassino” y “Pasta Cuccinatta”, inolvidables por los tiempos de los tiempos. En lo estrictamente teatral construyó un recorrido más breve pero con importantes títulos como la obra "Aquí no paga nadie", de Darío Fo; o cuando en su momento Alberto Ure lo convocó para trabajar en obras de William Shakespeare, en el recordado ciclo del Teatro San Martín.

 

Sin dudas su trabajo se hizo más notorio en televisión y cine con “Brigada cola” o “Los bañeros más locos del mundo”, tiempos donde pensó como encarar su reinvención en lo artístico, algo que lo llevó a mediados de la década de 2000 a debutar como conductor de radio, bajo el gracioso seudónimo de “DJ Luigi” en la emisora FM Blue con un programa dedicado a la música italiana, donde difundía a figuras como Mina, Nicola Di Bari o al mismísimo Adriano Celentano. Su rol como cantante sobrepasó sus expectativas, tarea en la que pudo vérsele cantando en lugares como el Luna Park, el teatro Opera y también en el mítico Estadio Obras. Después fue convocado para trabajar en televisión por Susana Jiménez, la diva de los teléfonos, quien lo quería para trabajar como bastonero del ciclo y comandar la tribuna de público y los invitados.

 

 

A finales del 2007 su éxito cantando en la tribuna del ciclo más visto de la pantalla chica, provocó que el famoso sello BMG Music le ofreciese grabar un nuevo álbum de estudio, ocasión en la que editó “A tutti grazzie” con una entrañable selección de canzonetas napolitanas. A través de la actriz Natalia Oreiro, con quien trabajaba en la telenovela Kachorra, el actor fue contactado por Ricardo Mollo, líder de la banda Divididos, para que cantara una versión del clásico “Ue paisano”de la estrella Nicola Pav, acompañado por Luigi Carniglia en el acordeón, tema con el que se cerraban los conciertos de la conocida banda de rock. Convertido por afecto, permanencia en el terruño y sobre todo su enorme relación afectuosa con esta sociedad, en un “argento-italiano” sin medias tintas, la partida de un genio como Gino Renni duele muchísimo más que otras, por esa incansable actitud de llevar una sonrisa y gran alegría a un país golpeado frecuentemente por el dolor de temas socio-políticos, que continúan hiriendo el sentir de los habitantes en esta nación.  

 

Imágenes: Télam / Twitter Gino Renni

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