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Francisco Petrone. El único sueño que puedo tener

Actor y director de carácter, que moldeó la escena nacional a mediados del siglo pasado, fue perseguido por sus ideas políticas. Petrone, en la voz de su histórico Willy Loman, “Tenía un buen sueño a mostrar que es el único sueño que puede tener”

Espectáculos
Petrone-Mirtha

Corrían mediados de los años sesenta y canal 7 vivía uno de sus mejores momentos, con ciclos prestigiosos en manos de Carlos Gandolfo y Oscar Ferrigno, y programas femeninos que emitían más que sonrisas de mediatarde, ollas y corte y confección. El responsable de la dirección era Francisco Petrone, el actor y director que leyenda del espectáculo nacional, “Un guapo del 900”, “La guerra gaucha” y “Hombre de la esquina rosada” Pero el pasado lo perseguía, él mismo perseguido durante el peronismo, y se cruzaban las denuncias de censura a las voces del partido mayoritario proscripto, en particular en el exitoso “La Gente” de Augusto Bonardo, que tenía de columnistas Silvina Bullrich, Ulyses Petit de Murat, Florencio Escardó y no seguimos para no comparar con los integrantes actuales de las pistas de baile o programejos. Munición gruesa de Bonardo a Petrone con las amenazas de levantamiento,  se azuzaba además el fantasma del comunismo, el actor mismo militante de izquierda,  y sin más preanuncios, Don Francisco detiene abruptamente al conductor en los pasillos del Edificio Alas, “quiero decirte que no soy más tu amigo  y que, además, te levanto el programa” Dolido porque todo un hombre como él no comprendía la actitud aviesa de Bonardo, que conocía su exilio para defender el valor de las ideas. “No se puede comer la naranja y tirar la cáscara a la distancia: un hombre no es una pieza de fruta”, Willy Loman, “En la muerte de un viajante” de Arthur Miller, según el escritor peruano Mario Vargas Llosa “la experiencia teatral más maravillosa de mi infancia con Francisco Petrone”. Petrone estaba de gira obligada por Latinoamérica, sin trabajo durante el peronismo. No tenía el carnet del Partido Justicialista, sino que adhería al Partido Comunista de Osvaldo Pugliese y Lino Enea Spilimbergo.

Francisco había nacido el 14 de marzo de 1902 rodeado de masa porque el padre inmigrante, Don Petracca, era el capataz de una fábrica de fideos. Sus primeras correrías fueron en el barrio del Abasto, cuna de artistas, hogar de Carlos Gardel, entre carros de verduleros y compadritos de farol, que más tarde inmortalizaría con un gesto fraguado en llamas, impertérrito, “Petrone no componía. Había que agarrar un personaje que fuera él, que tuviera su ímpetu, su fuerza, y meterlo en la piel de ese personaje. Así le podías sacar partido. Petrone tenía una personalidad avasallante. Vos lo mirabas y te dabas cuenta que tenías adelante algo”, admitía René Mugica a Fernando Peña; el director Mugica de la versión cinematográfica de “Hombre de la esquina rosada” (1962), original cuento de Jorge Luis Borges.

Petrone

Trabajó Petrone de peón de ferrocarril y cartero hasta que un amigo, Sebastián Chiola, a los 18 años lo invitó actuar de comparsa en la compañía de Vittone-Pomar. Trabajó intensamente en los veinte en los teatros de pueblo, actor de la legua y hoteluchos polvorientos, y perfeccionaba el oficio con Aristófanes y Vacarezza, un muchacho que apenas tenía sexto grado. El gran salto ocurre en 1927 cuando Samuel Eichelbaum lo convoca para “Un guapo del 900”, dando un matón atribulado Ecuménico López de colección. Uno años después vendría el cine, que impondría su porte recia y viril, nuestro Gary Cooper o Clark Gable, con “Monte Criollo”  (1935); y extendía su fama realizando temporadas completas de teatro de repertorio en Montevideo.

“La fuga” (1937) de Luis Saslavsky y “Prisioneros de la tierra” (1939) de Mario Soffici, "el primer film de lo que después se va a llamar cine latinoamericano de denuncia" de acuerdo al filósofo Tomás Abraham, son jalones ascendentes al pináculo en la carrera de Patrone, que comienza en simultáneo a colaborar con organizaciones antifascistas.

También se interesa por la situación del gremio, y con sentido cooperativo, es miembro fundador de Artistas Argentinos Agremiados, en compañía de  Enrique Muiño, Elías Alippi, Homero Manzi, Petit de Murat, Ángel Magaña y Lucas Demare, responsable entre otras, de una de las mejores y más taquilleras películas argentinas, “La guerra gaucha” (1942) A propósito de esta película, comenta Haydée Breslav en trascarton.com.ar  y con referencia a “la secuencia en la que Francisco Petrone -Capitán Miranda- debe reconocer el cadáver de su hijo adolescente, muerto en acción”, escribió Ernesto Schóo en el diario La Nación en los noventa: “Sin mover un músculo de la cara, tan sólo con la intensidad de la mirada, Petrone asume la grandeza de la tragedia. Aún hoy, a más de medio siglo de ser filmado, sigue siendo uno de los primeros planos más extraordinarios de la historia del cine, y no sólo del cine argentino; comparable con primeros planos de Spencer Tracy, Paul Muni o Anthony Hopkins” Y sin embargo hubo más genialidad del actor aún en “Pampa bárbara” (1945), un osado y bello film de Lucas Demare debido que traslada a los fortines de 1833 la violencia de género y las injusticias sociales. En el medio, la actuación multipremiada de “Todo un hombre” (1943) de Pierre Chanel.

Petrone-Bence

Un enemigo del pueblo

“Este artista ha sido llamado en distintas oportunidades a interpretar piezas destinadas en el teatro o en empresas cinematográficas, y sea al poco de comenzar la preparación de su labor o un poco antes, se le anuncia que se ha desistido de comenzar el proyecto si se lo incluye en el elenco”, rescataba Ernesto Castrillón una crónica de La Nación de 1949, “De este modo se halla el actor prácticamente eliminado de los escenarios del país, acaso se vea obligado a expatriarse”, adelantaban de un camino que siguió Petrone en 1950 junto a Libertad Lamarque, Niní Marshall y tantos otros que prácticamente inventaron escenas en Latinoamérica y engrandecieron el teatro y el cine mexicano. En el país azteca filmó dos películas a las órdenes de Alejandro Galindo, “La duda” (1954) e “Historia de un marido infiel” (1956), en Perú montó “La muerte de un viajante” de Arthur Miller, y en Venezuela modernizó las tablas, con el estreno por su compañía de “Joaquina Sánchez” de César Rengifo -cabe recordar que durante el peronismo, las embajadas argentinas anticipaban a las policías locales que el actor era “comunista”-

Regresaría a la Argentina a fines de los cincuenta a un quijotesco proyecto cultural en el barrio de Once, Teatro Arena: bajo una carpa de circo, a precios populares, presentaba “Una libra de carne”, “Juan Moreira”, “Un guapo del 900” y “Un enemigo del pueblo”, entre varios títulos clásicos del teatro universal “El frío, la lluvia y los bajos precios de las entradas terminaron de enterrar su último sueño”, menciona Castrillón. Alternaba con la dirección en el Teatro Odeón, destacándose en “La gata sobre el tejado de zinc caliente” de Tennessee Williams y “Largo viaje de un día hacia la noche” de O'Neill. El último papel en el cine sería nuevamente con Mugica en la película “El reñidero” (1965) como Pancho Morales, un guapo que vive en el barrio de Palermo en el Buenos Aires de 1905.

Los sesenta significarían el ingreso de Petrone a la televisión argentina con escasas apariciones delante de la pantalla en 1964 en Canal 13, interpretando a Guillermo Brown y José Hernández. La presidencia Illia ofrece la dirección del complejo Canal 7 y el actor, devenido en funcionario, hace milagros con una de las mejores grillas de la historia de la emisora estatal. Sin embargo sobre él pesan acusaciones de delación de compañeros, ahora los perseguidos son peronistas, sindicándolo en la detención de su ex socio en Artistas Argentinos Agremiados, Muiño, en las puertas de Radio El Mundo. También se lo acusaba de impedir trabajar a Horacio del Carril y Fanny Navarro, notorios simpatizantes del justicialismo. Esta presión hizo que deba renunciar a principios de 1966, pese a los reclamos de los artistas de todo el arco ideológico, algo que parece corroborar el hijo Pedro a Carlos Ulanovsky, Silvia Itkin y Pablo Sirvén, “mi padre era socialista, en verdad. Pero, sobre todo, era alguien amplio. Prueba de ello es la placa que los trabajadores peronistas de Canal 7 mandaron a colocar en su tumba” Sin quererlo, el affaire Petrone además colaboró a la hoguera previa el golpe de junio de 1966 contra el presidente Illia. Poco meses después, un 11 de marzo de 1967, fallecía en Buenos Aires con sentidos discursos en Chacarita de Petit de Murat y Santiago Gómez Cou. Caben a Francisco Petrone el acápite que inicia el film “Todo un hombre”, aquellas palabras del autor Miguel de Unamuno: “Y por el que hayamos querido ser, no por el que hayamos sido, nos salvaremos o perderemos”.

Dicen de Francisco Petrone

“Petrone, por su coraje y honestidad intelectual, fue un ejemplo de hombría de esos que uno, desgraciadamente, sólo puede encontrar en los libros de historia. En el siglo del hombre común y acomodaticio, desafió a los tiempos y mantuvo la postura de “todo un hombre” como el título de su filme. Por eso lo recordamos hoy, mucho más que su fibra de actor cabal, porque actores abundan, y personas rectas se necesitan, desesperadamente” por Ernesto Castrillón en “Francisco Petrone o el valor de las ideas” en revista Todo es Historia nro. 358 Mayo 1997. Buenos Aires.

Dicen de Francisco Petrone

“Me acuerdo siempre de Francisco Petrone aunque no llegué ni a ser su amigo. Era un tipo generoso y apasionado de su oficio. Yo hice en cine algo que él había estrenado en teatro y había sido su éxito personal: El guapo del 900. Torre Nilsson hizo una película con actores que no hubieran hecho antes el personaje. En la comida del estreno del filme en la que había muchísima gente, cuando nos estábamos por ir ver a Petrone que venía hacía mí apartando gente. Tardó en llegar porque había muchísimas personas. Pero yo lo esperé con terror. Vino, me puso las dos manos en el hombro y me dijo: “Pibe, me robaste lo que yo más quería pero está en buenas manos”. Era un hombre poco común”, Alfredo Alcón para la revista La Maga, abril 1994. Buenos Aires.

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Fecha de Publicación: 15/01/2022

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