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Entre necesidades personales y presiones televisivas, Mirtha Legrand vuelve a la tv para ocupar su lugar

La diva de los almuerzos evidenció un cambio anímico y tomó la firme determinación de volver a conducir su programa los días domingos, una decisión en la que tuvo injerencia el apoyo de la gente en su primera aparición pública en un teatro de la Calle Corrientes.

De las personalidades públicas del mundo televisivo, fue la que más acató las normativas que el confinamiento sanitario impuso ante la llegada de la pandemia. Imposibilitada con lógica por su edad y cuadro físico generacional, debió cederle la posta inmediatamente a su nieta Juana Viale, quien de prontas a primeras debió calzarse los brillos y salir al toro conduciendo las dos ediciones del ciclo de la legendaria actriz y animadora. Cuando las vacunas llegaron al país, y respetando su turno, fue de las primeras que avaló vacunarse con el brebaje soviético que lo inocularon a principios de año apoyando la medicina del régimen ruso en medio de las polémicas. Sin inmutarse, aguardó como todos, recibir esa ansiada segunda dosis y aguardar que la misma generara los anticuerpos necesarios para blindarla, oportunidad en la que retomaría su actividad profesional y familiar.

Los meses pasaron sin pausa, el organismo de la famosísima diva generó los elementos para repeler algún ataque bacteriológico, pero la máxima estrella de la televisión seguía sin tomar la decisión que la devolviese a su mettier, ese ámbito donde admite sentirse en verdad muy viva y plena. Cuando estaba evaluando la posibilidad de preparar su vuelta a la pantalla chica, indudablemente el haberse anoticiado del caso de contagio de su amiga y colega Susana Giménez la impactó sobremanera, más teniendo que cuenta que la famosa conductora de Viacom-Telefé pasó muchos días internada en la recordada Clínica Cantegrill, aquella institución uruguaya donde estuvo Diego Maradona cuando tuvo una sobredosis, advirtiendo que esa enfermedad generaba una afectación muy perceptible en las personas de edad. Entre ese caso y otros famosos que debieron suspender su tarea en la televisión, Mirtha se llamó al silencio esperando que bajase la densidad pandémica.

Pasaron los días, semanas y meses, bajaron los contagios, las vacunas se hicieron bastante más frecuentes en la aplicación nacional, más allá del alto promedio de fallecimientos, un lapso donde la actriz y conductora de 94 años evidenció una lógica preocupación ante esa chance de volver a un medio de comunicación donde los contagios son moneda corriente todos los días. Desanimada y con pocas ganas de hablar del tema, en un momento aludió a su necesidad de sentirse segura y esperar el momento apropiado para regresar ante esa obvia pregunta de los movileros y columnistas del rubro. La depresión jugó su rol, pero la estrella prefirió mantener la calma y aguardar que bajara esa incomodidad emocional que la tenía a maltraer. Un llamado telefónico pareció provocarle eso que otras situaciones no le habían generado en los últimos meses. La decisión de la prestigiosa directora de prensa Raquel Flotta de invitarla a ver una función de “Dos locas de remate”, la muy exitosa obra teatral que protagonizan Soledad Silveyra y Verónica Llinás, pareció marcar el punto de quiebre entre su reticencia a moverse y la necesidad de recuperar parte de su vida social.

Los productores teatrales, el equipo de prensa de la obra y otros involucrados en generar un evento especial con la visita, fueron los artífices de articular un evento que revolucionó la vida en la Avenida Corrientes, cuando finalmente Mirtha, accediendo a los pedidos de la reconocida manager y también dando eco al llamado de las actrices para que saliera de su casa a divertirse unas horas, se convirtieron en la llave mágica para que esta histórica y querida figura televisiva emprendiese el camino hacia la reincorporación en la vida profesional y vencer los temores que la tuvieron maniatada varios meses en su casa temiendo lo peor ante las circunstancias existentes. La llegada de la estrella al teatro, la calida y emotiva recepción de la gente al reconocerla, su ingreso a la sala y después todos los mimos que recibió del aceitado staff teatral con un ramo de flores, mientras la platea la aplaudía de pie, fueron un antes y después en el ánimo de la conocida conductora de tv.

Brindando unas breves palabras a la gente allí reunida, cuidada por el equipo de la pieza en la Avenida Corrientes y recibiendo enormes muestras de afecto al abandonar el lugar en medio de un dispositivo propio de las grandes visitas internacionales, los oídos de la legendaria conductora de almuerzos recibieron esa maravillosa música del cariño que la gente le transmite al reconocerla, aplausos que la acompañaron hasta dejar el teatro en una jornada histórica para el espectáculo en medio de la pandemia. Ya distendida en su departamento y analizando todo lo ocurrido, una pequeña luz de esperanza tiñó todos sus gestos sobre romper con esa estrecha reclusión que el grave problema sanitario le había impuesto en los tiempos donde la vacuna era una utopía en curso sin desenlace previsto.

Los llamados desde la gerencia de contenidos de El Trece pidiéndole con cariño y respeto que diera un paso al costado con su determinación de no hacer tevé, sumado al previsible desgaste que está experimentando Juana Viale con más de un año batallando todos los fines de semana con el ciclo de su abuela, sumaron una indisimulable y lógica presión en los pensamientos de la estrella argentina, quien esperó su tiempo para revertir su poderosa decisión de aislarse hasta que las condiciones cambiaran. Mirtha Legrand es consciente de lo que su presencia en pantalla puede generar, más después de un largo período sin hacer su ciclo los sábados a la noche y los domingos al mediodía, sacando esa muy excepcional oportunidad cercana a las fiestas de fin de año cuando aceptó conducir un domingo solo acompañada por su hija Marcela Tynare y su reemplazante actual en sus ciclos. Aquello que provocó su aislada vuelta al programa y el efecto anímico que le genera concretar sus habituales emisiones en la pantalla del canal de Constitución, sumado a lo ocurrido en esa inesperada presencia en un teatro porteño, finalmente detonó en su decisión de regresar a la pantalla del canal ubicado en la calle Lima al 1200, determinación que los directores de contenido de la señal celebraron muy entusiasmados y optimistas.