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El Negro de Rosario

Un 24 de agosto nacía en Rosario quien sería uno de los capocómicos más recordados del país: Alberto Olmedo.

“Adianchi”, “de acá”, “éramos tan pobres”, “y... ¡si no me tienen fe!”, “es lo que hay”. Dichos que se hicieron eco en el lenguaje de la gente, representan la gran popularidad que tiene Alberto Olmedo en Argentina. Este rosarino del barrio Pichincha comenzó como actor vocacional en la Troupe Juvenil Asturiana. Antes, había tomado clases de teatro con Salvador Naón, en el Teatro La Comedia.

 

 

Como actor profesional, a partir del dúo Toño-Olmedo en Rosario, se radicó en Buenos Aires. Trabajó como operador en Canal 7 hasta que, después de unos meses, debutó en La Troupe de TV, dirigido por Pancho Guerrero, junto a importantes figuras de la comedia.

Fue vertiginoso el crecimiento de su desempeño en numerosos programas que incluyen sketches, comedias, monólogos y hasta un ciclo infantil. A pesar de esto, no abandonaba su trabajo como técnico.

Después de haber participado como actor secundario en la película Gringalet, comienza en 1960 su primer gran éxito, que lo catapulta definitivamente a la fama nacional: El Capitán Piluso. A este programa se le fueron agregando trabajos en programas de difusión masiva, tales como Operación Ja-Ja, Vivir es una Comedia, El Botón, Chupete, Alberto y Susana. Su programa de mayor éxito (y el último en TV), No Toca Botón, da nacimiento a personajes que resultaron emblemáticos para su carrera: Chiquito Reyes, Lucy (una sátira de Tootsie), Rucucú, El Manosanta, El Mucamo Perkins, Rogelio Roldán y su inefable personaje de Borges en "Álvarez y Borges". Este último se ha convertido en paradigma de la actuación cómica, por el particular y magnífico desempeño del dúo que conformaba con Javier Portales (“Álvarez”).

También la pantalla grande tuvo como protagonista a Alberto Olmedo en películas que fueron éxitos de taquilla. Compartió protagonismo con las figuras más relevantes del género, como Susana Giménez o Jorge Porcel.

 

 

Un negro en las tablas

Sin dudas, su  actividad como actor en teatro de revistas, posiblemente por el contacto directo con el público, le brindó las más grandes satisfacciones. Los teatros Maipo, Metropolitan, en Capital Federal, y los más importantes de Carlos Paz y Mar del Plata, que fuera su destino artístico en las temporadas veraniegas, colmaron sus salas en las presentaciones, bajo la dirección de destacados directores de comedia y compartidas con artistas de reconocida trayectoria en el género.

Aun cuando alcanzó la cúspide de la fama, Alberto Olmedo no olvidó sus orígenes humildes y su querida ciudad de Rosario, llegando a vestir los colores de los clubes de fútbol Newells Old  Boys y Rosario Central, en gorros y camisetas. En su vida privada, tuvo matrimonios, separaciones, hijos y una intensa actividad social, donde no faltaron fiestas con importantes personalidades del ambiente artístico, deportivo y político.

Recibió premios como el Estrella de Mar y el Diploma al Mérito, de los Premios Konex, pero también sufrió momentos oscuros en su carrera, cuando en 1976 anunció la falsa noticia de su propia desaparición física, a modo de  una broma del programa El Chupete. Esto trajo como consecuencia el levantamiento del ciclo, el despido de los guionistas y su eliminación de la televisión por dos años, al considerarse esta broma como una alusión a las desapariciones que los militares en el poder estaban cometiendo.

Así como fue difundida su fama, lo fue su inesperada muerte, en medio de la temporada de teatro marplatense, en 1988. Consternados por la noticia, fueron muchísimos los admiradores que se acercaron al lugar donde se produjo lo que aún no se ha determinado como accidente o suicidio. Queda esta incógnita, para la imaginación de quienes recuerdan esa comicidad que supo ganarse su admiración y que hoy se añora, especialmente en la televisión.

 

 

Imágenes: Télam // Buenos Aires.gob

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