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“El Gran Premio de la Cocina” dijo adiós: Una despedida agridulce con sabor fallido

Convertido en uno de los ciclos más entretenidos e interesantes de la pantalla de El Trece durante los últimos años, el desenlace del formato conducido por Carina Zampini ocurrió en un contexto muy desdibujado, donde todo pareció cocinado muy a las apuradas.

Espectáculos
El gran premio FINAL

El viernes 3 finalmente terminó “El Gran Premio de la Cocina”, un entretenido programa en la pantalla de El Trece en el difícil horario vespertino, que cerró así casi cuatro años de sus emisiones al aire, particular despedida que no se dio en las circunstancias que uno hubiese imaginado, para un divertido formato que en su momento provocó una oxigenación en las derrumbadas tardes en la pantalla de la emisora del barrio de Constitución. La principal y más valiosa diferencia que hay en la actualidad entre Viacom-Telefé y Artear TV es que la primera muestra un cuidado más ostensible por aquellos ciclos o formatos que logran una buena química con el televidente, evitando todo el tiempo que los mismos sufran una innecesaria erosión por errores inferidos desde la plataforma de emisión por aire.

Cuando un ciclo funciona, hay que cuidarlo, no exponerlo con cambios bruscos de horario y darle la continuidad que necesita para asentarse en una pantalla que durante la tarde deja en claro que donde hay inestabilidad operacional, los televidentes enseguida cambian por otro canal para no complicarse la vida. El formato de varios participantes compitiendo en primera instancia en formato de grupos, para luego conformar un octogonal de jugadores demostrando sus capacidades en la preparación de distintas comidas y postres, mostró que podía rendir en una emisora donde el bloque vespertino parece un curioso laboratorio que no se cansa de modificar cosas, hasta lograr finalmente el hartazgo del televidente. Dando a cada instante un tono familiar, sin polémicas ni situaciones lindantes en lo grotesco, los espectadores en su arranque dejaron saber que el ciclo podía ganarse una fuerte ubicación en la grilla vespertina, previa al arranque del competitivo bloque prime-time.

El-gran-premio

Lentamente, el programa comenzó a hacerse un lugar en el complicado mapa que tiene la señal de la calle Lima al 1200 por las tardes, un detalle no menor cuando muchos ciclos a esa hora ingresan y salen como bólidos a un patio de boxes, buscando ciertos cambios que jamás ocurrieron en la emisora, fruto de las desinteligencias en el equipo de programación existente. Durante varios meses el programa dejó entender que la audiencia iba dejando la presencia en otros canales y formatos, para volcarse a un ciclo que bien conducido y bajo reglas de juego alejadas de la bochornosa vertiginosidad que algunos intentan instalarle, a poco de estrenado podía ofrecerle más de lo esperado a un canal, que hace varios años que no ajusta los tornillos como corresponde en una zona de medición clave para el promedio general de una emisora.

Con la llegada de la pandemia, El Trece TV comprendió más que nunca la importancia de un ciclo así al aire, mientras la gente permanecía confinada en sus casas con aquél fuerte impedimento de no poder salir por aquellos meses a cumplir sus obligaciones de manera presencial. El tiempo prolongado de las restricciones más duras, pudo constatarse dentro del grillado del canal cuando todos los ciclos que estaban al aire en la tarde del canal iban ganando varios puntos extras en las mediciones de rating. La ausencia de “ShowMatch” en esa época, ante la insólita decisión de Marcelo Tinelli de no aparecer en pantalla y dejar a sus empleados reemplazándolo en la zona nocturna a las apuradas, con un muy desabrido “Cantando 2020”, bochornoso por donde se lo analice a pesar de los buenos oficios de un Ángel de Brito convertido en host musical de emergencia, provocaron cambios en muchas zonas de la programación, coletazo que le llegó a la zona vespertina por ósmosis.

El gran premio

A fines del año pasado, cuando comenzaba a sentirse un primer síntoma del aflojamiento en las medidas de confinamiento impuestas a nivel nacional, una de las primeras movidas de El Trece en su grilla fue el regreso de “100 Argentinos Dicen”, en esta oportunidad con la conducción de Darío Barassi, quien hasta ese momento había desarrollado una carrera artística únicamente como actor o standupero en el formato teatral. El progresivo éxito de un ciclo que bien conducido le generó buenas mediciones a la emisora, después del bodrio informativo que resulta el panorama noticioso del mediodía, obviamente llamó la atención de la gerencia de programación, que decidió mantenerlo al aire sin moverlo de su lugar y dándole ciertas libertades operativas que ayudaron a consolidarlo. El cierre del año con la salida de “Pasapalabra” de la emisora del barrio de Constitución, para pasar a emitirse en el 2021 en la pantalla de Viacom-Telefé, desnudó el descuido con un ciclo que merecía otra consideración en la emisora, un formato que ahora estaría potenciado en el canal rival.

100 argentinos dicen

El otro porrazo que terminaría hiriendo en general la grilla de la emisora del solcito, fue la desvinculación en muy malos términos de la conductora María Laura Santillán, histórica figura del noticiero que junto a Santo Biasatti habían conformado la histórica pareja que en su momento debió tomar la posta que dejaron la dupla configurada por Cesar Mascetti y Mónica Cahen D’Anvers. La partida previa de Biasatti, también en circunstancias poco apropiadas, desnudó el descuido de una señal donde la división noticiosa ostenta una brutal barranca abajo en el nivel de conductores y producción. Este año Diego Leuco y Luciana Geuna se hicieron cargo del noticiero y a los pocos días dejaron en claro que les quedaba demasiado grande una nave informativa, que merece conductores con experiencia, tacto y simpatía, algo que esta nueva pareja no tiene ni en sus momentos más iluminados. Resulta curioso que el canal no tome cartas en el asunto, porque el noticiero de El Trece ubicado en el bloque prime-time mide casi cuatro puntos menos que el panorama informativo que Viacom-Telefé ofrece con la dupla Barili-Pérez. Hablar de los durísimos problemas de grilla, directamente está ligado al “Gran Premio de la Cocina”, porque hace pocos meses, el canal volvió a equivocarse muy feo en su grillado, buscando de esta manera emparchar una pérdida de agua sacando el tapón de otro lugar perforado donde se colaba el líquido también.

El gran premio

Intentando ayudar con las patéticas y bochornosas mediciones de “Telenoche”, la gerencia de contenidos de Artear no tuvo mejor idea que mover el programa de Darío Barassi hasta las 18:30 horas, corriendo así a “El Gran Premio de la Cocina”, formato que perdía con un ciclo que insólitamente El Trece TV dejó ir a pesar del excelente desempeño de Iván De Pineda con un concepto bien aprovechado. Todos en la emisora del barrio de Constitución pensaron que poniendo “100 Argentinos Dicen” antes de “Telenoche” provocaría un cambio mágico en la señal, pifiándole feo al ubicar al simpatiquísimo animador compitiendo en el tramo previo a las noticias, con un De Pineda bien apoyado por el canal de las 3 pelotitas de colores. Pasó lo que tenía que pasar: los primeros días “100 Argentinos” promovió una modificación en las mediciones de rating de ese horario con una leve ola migratoria de televidentes, pero las mismas no se trasladaron de una forma proporcional a un noticiero que no tiene gancho, carisma y sobre todo buenos conductores.

Pasapalabra

Con ese cambio, “El Gran Premio de la Cocina” pasó a emitirse en el rarísimo horario de las 15:45, después del estreno de “Match Game”, un concurso de preguntas y respuestas que no tiene nada que justifique estar en ese horario en una emisora así, modificación de grave incidencia en la tarde de El Trece, que volvió a retroceder de manera vertiginosa las mediciones de la emisora del solcito multicolor. Para mal de males, después de efectuar la temporada número 13 de competencia con participantes amateurs, el formato de cocineros en ese canal tuvo la pésima de idea de colocar a personas conocidas, entendiendo que los televidentes que seguían a “Masterchef Celebrity” tendrían allí un complemento de fuerte seducción en el horario vespertino. El problema es que la notable productora “BoxFish”, a todas luces una firma muy bien comandada por Diego Guebel que también es la artífice de los realitys gastronómicos de Viacom-Telefé (Masterchef y Bake Off), no colocó en el ciclo de la emisora de la calle Lima al 1200 figuras que pudieran provocar gran seducción en la pantalla.

 

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Después de los participantes amateurs, desfilaron por allí insufribles mediáticos del opaco calibre de Guido Suller o ex–concursantes de programas de Tinelli, lo cual ubicó al ciclo en un declive insolucionable a todas luces. Entre el pésimo nivel televisivo del flamante “Match Game” y los errores de producción del famoso reality en la zona vespertina, estaba más que cantado que “El Gran Premio de la Cocina” ponía de manera acelerada proa hacia su insólita despedida del aire. Los números del rating dieron la razón y a fines de la semana pasada quedó firmada la defunción del ciclo, programa que en sus inicios había establecido una cabecera de playa adecuada para recuperar gran parte de una audiencia dispersa entre telenovelas y formatos faranduleros. El problema es que la despedida fue ofreciendo la peor imagen posible, con la final entre un ex cantante de “ShowMatch” y la hija de un conductor informativo, dupla que supuesta y erróneamente fueron clasificados como famosos, cuando solo los conocen unos pocos.

El-gran-premio-FINAL

El programa dejó traslucir tres elementos destacados a lo largo de los años que estuvo en el aire. Por un lado la simpatía, sensibilidad e inteligencia de Carina Zampini para llevar a buen puerto un programa que no siempre la valoró en su justa escala, colocándole durante cierto tiempo un joven animador tan intrascendente como olvidable. La brillante actriz de telenovelas y otros formatos dejó trascender que su capacidad como animadora es buena y eficaz por donde se la analice, habiendo maniobrado un ciclo que en los últimos meses se vio afectado por modificaciones que no lo favorecieron. Junto a ella, los tres jurados de la competencia se hicieron queribles a la audiencia, pero en las últimas semanas, cuando todo se desbarrancaba, aprovecharon para tomarse determinadas licencias vacacionales que en ese momento hundieron la credibilidad del tribunal de análisis culinario. Mauricio Asta se convirtió en el mejor de los profesionales para desarrollar este formato, tarea que tuvo en Felicitas Pizarro y Christian Petersen aceptables acompañantes. El tercer punto fuerte del ciclo fue no descuidar el formato durante la llegada de la pandemia, pero ese elemento de importancia, desgraciadamente se vio afectado cuando las restricciones operativas fueron en descenso, lo que motivó al televidente a no quedarse en casa y salir un poco más a sus compromisos en la vía pública.

Hogar Dulce Hogar

 

“El Gran Premio de la Cocina” se despidió el viernes 3 de diciembre de la pantalla de El Trece, ofreciendo durante bastante tiempo, un cuidado formato que fruto de los errores en la programación de la señal se vio indudablemente afectado y sin el cuidado que merecía un ciclo de esa calidad familiar. El mismo desde las últimas horas fue reemplazado por el reality de diseño familiar “Hogar Dulce Hogar”, un ciclo conducido por la simpática actriz Eugenia Tobal en un horario que tal vez sea más apropiado para el cable y no la tevé que se emite por aire. Descuidado por la emisora al moverlo de su horario y no sosteniendo un ciclo que en su momento fue puntal pandémico de la emisora cuando la gente permanecía en sus hogares, “El Gran Premio de la Cocina” apagó de manera muy triste y desdibujada sus hornallas, después de haber ofrecido buenos platos televisivos a una emisora que sigue herida por un noticiero nocturno desprovisto de buenos conductores, problema que ahora se cobró una nueva víctima en el rearmado de la programación general de Artear TV.

 

 

Imágenes: El Trece / Redes El gran premio de la cocina

Fecha de Publicación: 10/12/2021

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