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“Competencia Oficial”: Desnudando una parte del mundo cinematográfico con el riesgo de incomodar a la industria

Dirigida por la reconocida dupla Gastón Duprat y Mariano Cohn, el largometraje ofrece una descarnada gama de situaciones, que muestran que no todo es color de rosa cuando se desarrolla una tradicional realización audiovisual con muy famosas estrellas del cine.

Espectáculos

Una película, un álbum musical, un traje de sastrería y una determinada comida pueden ser elementos que llegan a la persona muy interesada en tomar contacto con todos estas estructuras, particular contexto donde muchas veces aquél individuo interesado en ellos no tiene la menor idea sobre cómo ocurre el proceso de generación del mismo, algo que pocas veces puede importar, entendiendo que aquel destinatario muy atraído por estos productos, tal vez no esté demasiado seducido o interesado por conocer la trastienda de la realización de los mismos, anhelando únicamente aplicarlos a su vida cotidiana de formas y manera muy diferentes. Especialistas en acercarse a temáticas que en muchísimos casos otros realizadores no escarban por predecible comodidad, o enfrascados en conceptos que alteren cierto perfil a artístico, la joven dupla de realizadores que integran Gastón Duprat y Mariano Cohn decidió en su nueva película, romper con cierta magia o misticismo que el mundo del cine propone como un elemento distante o inaccesible. La audiencia muchas veces llega al evento sin conocer demasiado de su cocción, espacio donde degustará un material terminado, sin prestarle atención a cómo ha sido elaborado el mismo. Desnudar con la precisión de un microscopio de medicina forense ese curioso mundo backstage que tiene la industria cinematográfica cuando todos trabajan en una película, propone dos objetivos muy claros: por un lado desacralizar a estas personas involucradas en el mundo artístico, pero al mismo tiempo realizar una fuerte autocrítica de enorme profundidad en el comportamiento de aquellos que, a la vista general, manifiestan un halo de humildad y sospechosa austeridad en sus actos cotidianos.

 

Este largometraje que tiene a la dupla directora como guionistas junto a Andrés Duprat, se erige en uno de los nuevos intentos que hace la industria del séptimo arte por ejercer algo de introspección analítica, intención que por un lado busca desacartonar sin temor toda la magia que supuestamente se le asigna al hecho de filmar un largometraje, pero también lanzar furibundos dardos internos contra ciertas estructuras que la industria contiene, algo que no siempre trasciende cuando se difunde la aparición pública de un film. Aquello que cautiva de sentarse en una sala a oscuras con un montón de personas que no conocemos, para observar durante dos o más horas una película que acapara nuestra atención incluso hasta que terminan los títulos, porque alguien nos dijo que ocurrirá alguna cosa después de ellos, es que en esa sensorial oscuridad por un período de tiempo asomamos directa y profundamente insertos en una situación que tal vez no vivamos nunca en el mundo real, encanto que el cine con su formato presencial nos regala hasta el momento. Ese tiempo de observación permanece ubicado en suspenso, porque lamentablemente tal vez muchos en el futuro prefieran una opción menos cómoda, tiempos donde los complejos comiencen a cerrar porque la gente considere insólitamente, que es mejor ver una película en un celular muy chiquito, que cómodamente sentados delante de una enorme y moderna pantalla, con sistema Dolby 10.2 para disfrutar de cada detalle del audio. Así estamos, aunque suene en la presentación insensatamente muy corrido de foco.

Gastón Duprat y Mariano Cohn,

“Competencia Oficial”, título de la nueva dupla de exitosos realizadores del cine Duprat y Cohn, es una alusión directa al tradicional título que tiene habitualmente el nombre de una de las secciones que expone un destacado festival de cine internacional. En ella aparecen los films seleccionados por el comité de pre-selección, materiales que han tenido solo una escueta presencia en estos festivales antes de ser estrenadas oficialmente en sus países de origen. Aquí esa alusión no guarda conexión directa con la historia que se cuenta, pero se entiende que también es un gancho para aquellos que se dedican a esta profesión, ante una producción que ironiza con el nombre de la sección más importante de un festival de cine cuando se lleva a cabo en alguna ciudad muy importante del mundo. La película estrenada hace apenas pocos días, para quienes conocen un poquito la cocina del mundo industrial a nivel nacional, parece curiosamente un subliminal y venenoso dardo tirado por esta gran pareja de realizadores cinematográficos hacia un competidor en los tiempos que corren al comenzar este nuevo milenio. El largometraje en líneas generales, para todos aquellos que por alguna cuestión han tomado contacto ocasional con la gran estructura operacional del empresario Hugo Sigman, expone elementos o situaciones sobre quien, además de ser uno de los magnates del fuerte contexto medicinal argentino, tiene como pasión principal la destacada producción de películas hace bastante tiempo en nuestra nación.

Competencia oficial

El guión muestra a un conocido empresario, que después de haberse convertido en uno de los millonarios más importantes del planeta con su industria de medicamentos, analiza con su asesor principal cuál es la maniobra que podría generar a nivel internacional para que su nombre quede instalado para siempre en la memoria de la sociedad. Allí aparecen en ese momento del planteo dos concretas posibilidades: financiar por un lado la completa construcción de un puente importante en la ciudad donde vive, el cual llevará su nombre, donándolo a la sociedad para que su apellido sea recordado finalmente para siempre. Hay una segunda opción del magnate para permanecer en el recuerdo de la gente, y es llevar a cabo la financiación de una importante película con impacto internacional que muestre su nombre ubicado como principal productor de la misma. Humberto Suárez, papel que en la película encarna el actor español José Luis Gómez, parece una indirecta broma al hombre de vida real que hoy preside la productora de cine “K & S”, empresa responsable de aquél éxito fílmico “Relatos Salvajes”, elementos que no todos advertirán cuando ingresen a ver esta realización hispano-argentina del año 2021 que llegó a las pantallas del país en estas últimas semanas después de deambular por el circuito de festivales. Aquellas personas del contexto industrial que conozcan las oficinas del empresario medicinal, advertirán casi de inmediato que los escenarios escogidos para las escenas del film, parecen remediar casi a la perfección los detalles arquitectónicos del edificio ubicado en la calle Paraguay, cerca del conocido Palacio Pizzurno. Es decir, realizar una película para gastar a alguien de esta industria cinematográfica que al parecer no les cae muy bien en los tiempos que corren.

 

 

Este gran empresario de la historia planteada en el film “Competencia Oficial” finalmente toma la decisión de hacer una película sin escatimar gastos, confiándole a su asistente la decisión de coordinar la estructura que la llevará a cabo. Así surgen una directora de este mettier con tono transgresor como Lola Cuevas (Penélope Cruz), Félix Rivero (Antonio Banderas), el actor de moda que los empresarios convocan constantemente para todas sus realizaciones en los últimos años, sumándole como fuerte contracara a Iván Torres (Oscar Martínez), un añejo intérprete de conservatorio que también se dedica a la docencia desde un plano más austero y bohemio en su humilde atelier para dar clases. La historia de dos hermanos enfrentados será el argumento de esa película que sumará a estas tres leyendas del mundo cinematográfico, conjunción de personalidades que irá disparando durante los 114 minutos que dura la película, una perceptible crisis profesional para llevar a cabo el film en los tiempos previstos originalmente. Esas son en síntesis las principales líneas de este particular entramado argumental que propone la película estrenada hace pocos días en Argentina. Con muy buena estética y repitiendo casi de memoria hasta el más mínimo detalle que ofrece la actual realidad de los intérpretes y realizadores cotidianos en todo el mundo, la película desde el vamos se hace un festín con esa gran cacerola desbordada de histerias y egos que jamás salen a la luz, como backstage de un rodaje que termina siendo un sufrimiento para todas las personas involucradas, al concretar una película en cualquier parte del mundo con una gama de conocidos personajes famosos.

Competencia pelicula

Para quienes han tenido la suerte o posibilidad de ver una filmación, ya sea con poderosas personalidades del mundo cinematográfico o con otra clase de planteles profesionales, el largometraje les provocará inmediatamente un enorme ruido interno, amén de reírse a más no poder con muchas de las conductas que exhiben los personajes en cuestión. También a ciencia cierta, es probable que los obligue a pensar como tomarían una película así todos aquellos que han estado involucrados alguna vez en un gran proyecto profesional, ante la chande de presenciar una poderosa historia que a todas luces pretende mostrar a fondo y descarnadamente, todo ese enorme backstage que jamás trasciende de las filmaciones. El film ubica a dos reconocidos actores con sus tics, mañas y un sinfín de histeriqueos que emergen para hacer sentir su peso o preponderancia cuando han sido convocados para una película, sin olvidar a una joven directora internacional, que asoma en el primer segundo de pantalla como más diva, estrella y estelar que aquellos actores a los que deberá dirigir para ese proyecto, encargado por un empresario que anhela trascender dentro de la sociedad, más allá de sus logros comerciales. La elección de los personajes expone un casting acertadísimo, dejando traslucir que los intérpretes elegidos para dar vida a este planteo han sido un hallazgo muy importante y valioso.

Competencia oficial

Penélope Cruz, por más que aparezca en lo conceptual como la tercera entre dos enormes leyendas de la actuación, carga aquí con el papel de mayor protagonismo, exponiendo en cada gesto, detalle o conducta, muchas cosas que los empleados que trabajan en distintas películas del contexto industrial podrían certificar que son reales, aún dentro de aquellas que rozan el delirio más espectacular que se recuerde. Esta directora que íntimamente se considera incluso muchísimo más importante que sus actores convocados, muestra con un variado caleidoscopio de comportamientos, hasta donde se deja de hacer historia para en esas situaciones exponer histeria, conducta que también sus dirigidos expondrán dentro de un cuadro de graciosas escenas y momentos que obviamente, se conozca la trastienda o no de un film, destilan un humor corrosivo y trepanador a la estructura que los impulsa a desempeñarse en esta estructura artístico-comercial. Aunque se apunte a mostrar en todo momento cierta disfuncionalidad grupal, algo que muchos medios destacaron desde el 17 de marzo cuando la película se estrenó en Argentina, lo que expone el entretenido film en muchísimos momentos, es una jungla profesional que deja observar a cada segundo miles de comportamientos muy sacados, que generalmente no trascienden ni por casualidad en la promoción de una película a estrenarse.

 

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Esta nueva realización de la dupla Duprat-Cohn, que se conoció primero en varios de los festivales que las películas recorren antes de estrenarse oficialmente en sus países de origen, recibió tibios aplausos y reconocimientos en esas muestras cinematográficas, una situación que podría estar ligada prácticamente a que quienes hacen cine aceptan que esas cosas suceden, pero cuando las mismas se visibilizan, la incomodidad y el grave malestar que asoma es francamente insoportable, por lo cual la respuesta del largometraje en esos festivales solo fue la posibilidad de ser presentados en los mismos y nada más. En cuanto a la respuesta del público, desafortunadamente tanto en España como en Argentina, hasta ahora la cifra de entradas vendidas dista muchísimo de lo deseado, película que en nuestra nación apenas vendió 37 mil tickets en los primeros siete días de comercialización. Antes de conocerse oficialmente para todo el público, esta esperada realización fue presentada en una gran premiere de famosos en el Complejo “Cinépolis” del barrio de Recoleta, una película que convocó a figuras de la cultura como María Kodama, Griselda Siciliani, Fernán Mirás o Ramón “Palito” Ortega, entre otros. Una de las actrices presentes en esta gala de famosos, al salir de la misma, dijo “somos así, es tremendo”, lo cual expuso bajo este concepto su acercamiento a la realidad que trasunta esta reciente producción.

Competencia oficial

Esta seductora y original opción creativa de formular críticas al mundo cinematográfico paradójicamente desde la pantalla grande, cada tanto ha surgido desde proyectos con muy diferentes enfoques, sobresaliendo el recordado y divertidísimo largometraje “America’s Sweethearts” del año 2001, bajo la dirección del realizador James Newton Howard, que a su manera retrató la campaña de promoción de un film cuando aquellos involucrados en el mismo atravesaban una destacada gama de conflictos personales. Esa película, que no se privó de generar críticas a la estructura cinematográfica, pero con un tono lindante al absurdo, recibió brillantes comentarios, un proyecto que reunió a impresionantes figuras del calibre actoral de Billy Cristal, Catherine Zeta John, Julia Roberts, John Cusack y Christopher Walken, entre otros. En nuestro país se la conoció como “La pareja del año” y más allá de efectuar una firme gama de gastadas a la estructura industrial de un film, el largometraje tuvo en ese momento una excelente recepción, primero por sus desopilantes actuaciones que dejaban ver curiosamente, las mismas conductas que aparecen ahora en “Competencia Oficial”, pero sin la descarnada mirada de sus realizadores, quienes tal vez por mostrar la trastienda de este prestigioso mettier artístico, se hayan ganado el odio o la incomodidad de aquellos que en esta especial profesión aceptan sus tics o egos, pero en la superficie no resisten que los mismos se expongan de una manera pública tan contundente y lapidaria como acontece en esta destacada realización.

Competencia oficial

 

Imágenes: Agencia Raquel Flotta y Disney Films / Télam

Fecha de Publicación: 01/04/2022

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