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Beatriz Bonnet: un símbolo de la comedia argentina con triste final

En el día de su natalicio hacemos un repaso de la carrera y vida de la actriz Beatriz Bonnet.

Fue hija de madre soltera y siempre lo destacó con orgullo. Nelly Beatriz Auchter Bonnet nació el 11 de diciembre de 1930 en Gualeguay, Entre Ríos. Desde su infancia mostró una alta vocación por el arte, la cual se materializó a través de distintas vías. Pero en el camino terminó casándose a los quince años con un hombre del cual se separó al breve tiempo. Aquello le sirvió para tomar impulso y mudarse a Buenos Aires para estudiar baile, canto y actuación. De esta manera, dejó su suelo natal en vistas de conquistar su mayor sueño y de llegar a la cima.

Allí, comenzó a trabajar como cadete en una bombonería ubicada entre las calles Diagonal Norte y Suipacha. Paralelamente, consiguió una prueba para la película "Mansedumbre", que terminó protagonizando junto a Mario Vanadia y se estrenó en 1953. Esta última significó el inicio de una prolífera y reconocida trayectoria. Además, ingresó al Instituto de Arte Moderno, tomó clases con Hedy Crilla y, continuó perfeccionándose en la vocalización. Mientras tanto, el director y empresario Francisco Gallo la contrató para hacer comedias en el teatro Astral.

Ascendente en éxito

Beatriz Bonnet llegó al corazón de los argentinos mayormente gracias a la televisión. Pasó a convertirse en un ícono de diferentes ciclos de comedia direccionados por Hugo Moser, Osvaldo Pacheco, Dario Vittori y María Herminia Avellaneda. Pero en el plano del reconocimiento popular, sus personajes emblemáticos hicieron resonar su nombre con fuerza. Uno de ellos fue Beatriz Sanguedolce, de "Mesa de Noticias", donde caracterizaba a una señora paqueta. Asimismo, hay que resaltar su intervención en la novela "El infiel", protagonizada por Luisa Kuliok y Arnaldo André.

Por otro lado, en teatro participó de títulos como "Los árboles mueren de pie", de Alejandro Casona. También, de "La zapatera prodigiosa", de García Lorca, dirigida por Cecilio Madanes y "La niña boba", de Lope de Vega, dirigida por Margarita Xirgu. Igualmente lo hizo con "Boeing Boeing", vodevil de Marc Camoletti y "Una viuda difícil", de Conrado Nalé Roxlo. Aunque tampoco se puede olvidar a "Narcisa Garay, mujer para llorar", de Juan Carlos Ghiano o "Descalzos en el parque", de Neil Simon. Lo mismo con "Mi bella dama", de Alan Jay Lerner y Frederick Loewe. Finalmente, estuvo "Doña Flor y sus dos maridos", basada en la novela de Jorge Amado, entre otras tantas obras.

La multifacética actriz contó con varias distinciones que coronaron sus roles en el campo artístico. Algunas de ellas fueron cinco premios Martín Fierro, Premio especial Cronistas de Teatro, Premio Molière, Premio Podestá y Premio Bamba de Córdoba. Sumado a estas, obtuvo un Premio Racimo de Uva (de San Juan) y el Premio Konex 1981 y 1991, por referenciar una serie de nombres.
 

Partida desoladora

La manera en que Beatriz Bonnet abandonó este mundo no le hizo justicia a las innumerables risas que le sacó a su público. Falleció el 19 de febrero de este año en un geriátrico de Buenos Aires, donde atravesó los últimos fragmentos de vida. Tenía 89 años al momento y sufría de alzheimer y demencia senil. Pero lo más triste fue la estafa de la que  resultó víctima y la cual la llevó a perder su hogar. Nunca pudo recuperarse de eso. Su despedida fue solitaria, sin misa, corona de flores o manos cariñosas que abrazaran el cajón. No recibió el aplauso final que merecía, ni recibió a tiempo la ayuda que necesitaba. Murió en el abandono y la indiferencia de una sociedad que le quedó debiendo respeto a su memoria.

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