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“ART” y su notable versión 2022: Un clásico teatral que mantiene su vigencia con excelentes actuaciones

El gran espectáculo protagonizado por Pablo Echarri, Mike Amigorena y Fernán Mirás en la cartelera porteña cada semana agota localidades, sorprendiendo a quienes vieron en su momento esta pieza con el gran elenco de intérpretes que la popularizó en todo el mundo.

El esperado cambio de milenios propone nuevas lecturas en aquellos clásicos de la cultura que son revisitados con la curiosidad de saber si como los buenos vinos, el inevitable paso del tiempo los potenciará en una nueva propuesta artística, o los dejará absolutamente sumidos en la inevitable y melancólica comparación de aquél glorioso pasado donde asomaron sencillamente esplendorosos. Muchos todavía a esta altura recuerdan que la obra “ART” se conoció en el año 1998, protagonizada por tres enormes leyendas de la actuación nacional como Ricardo Darín, Oscar Martínez y Germán Palacios. Presentada en su momento en el ya desaparecido teatro Blanca Podestá, un lugar donde hoy está emplazado el Multiteatro construido por la gestión Rottemberg, esta pieza de la autora Yasmina Reza se transformó no solo en el espectáculo teatral más visto de aquel tiempo sino, en un show teatral que después de triunfar en la costa atlántica y el interior del país, se presentó en otros lugares del mundo, especialmente España donde la pieza consolidó la imagen y reputación de sus tres intérpretes, quienes con la frecuencia laboral pudieron en poco tiempo también abrirse un camino profesional en la madre patria.

Transcurrieron 23 años para que aquella obra que fue un enorme boom tanto en Argentina como en el exterior fuese puesta nuevamente sobre un escenario nacional. Fue así que tras las duras restricciones sanitarias impuestas a principios de 2020, la producción de la pieza decidiera que durante el 2021 la misma volvería a un proscenio local, algo que se cumplió la noche del jueves 5 de agosto, en el renovado Multitabaris Comafi, cuando se concretó  la función estreno de “ART”, obra de Yasmina Reza que en esta actualización se conoció con las actuaciones de Pablo Echarri, Fernán Mirás y Mike Amigorena, quienes llevan en el espectáculo los papeles que en su momento hicieron Darín, Martínez y Palacios. Ahora, con esta nueva versión del espectáculo, quienes ejercen la dirección del mismo son dos de las personas que lo interpretaron en aquél momento, es decir los actores Ricardo Darín y Germán Palacios. Aquella velada del lanzamiento especial que concretaron en la sala que antes albergaba al conocido teatro Tabarís, contó con la presencia de conocidas figuras de la actividad cultural como Nancy Dupláa, Sofía Vitola, Eugenia Zicavo, Florencia Bas, Clara Darín, Marina Gleizer, Leonora Balcarce, María Kodama, Abel Ayala, Andrea Pietra y Enrique Avogadro, Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, entre otras personalidades reunidas en aquella oportunidad.

Transcurrieron muy pocos meses de aquella temporada 2021, pues a mitad del plazo que habían fijado como bloque operacional de aquél espectáculo, una novedad golpeó fuerte la estructura artística cuando el actor Fernán Mirás sufrió un pequeño accidente a nivel cerebro vascular que, obviamente paralizó toda actividad prevista por los realizadores de esta obra en su regreso a los escenarios. Después de comprobarse que lo sucedido en este actor que en su momento personificó al músico “Tanguito” afortunadamente revestía solo un tiempo breve para recuperarse y proseguir su vida normal, finalmente los productores decidieron paralizar todo lo pendiente con este espectáculo y reprogramar la agenda de la pieza para comienzos de esta temporada, oportunidad en que “ART” volvió al escenario de la sala ubicada en la avenida Corrientes 831. La vuelta del evento artístico, generó de manera inmediata un éxito con características impactantes por el fuerte interés del público no solo de reencontrarse con esta muy legendaria obra que generó un fenómeno especial a fines de milenio, sino también con el deseo de apreciar sobre escena a estos reconocidos actores y entre ellos al intérprete que había vivenciado esta dolorosa circunstancia física en medio de sus actividades cotidianas. Ya con todo acomodado en escena después de ese inédito parate, el show a principios de año puso pie firme en la sala central del Tabarís, un evento actoral donde se mancomunan muy prestigiosos intérpretes en el recordado clásico de Yasmina Reza.

 

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La historia que plantea el bellísimo texto de la autora Yasmina Reza aparece en la mirada inicial una óptica conceptual relativamente simple, pero instantes después que la obra se pone en marcha, los espectadores advertirán que hay muchos elementos sumergidos en la historia que comienzan a florecer de manera no tan inesperada. Sergio, Marcos e Iván son amigos desde siempre. La compra de un cuadro blanco, hace tambalear los valores que el trío creía compartir. La pieza nos plantea algo concreto. ¿Cuánto conocemos, en realidad, a nuestros seres queridos? En la historia de esta amistad ninguno volverá a ser el de antes, aunque entre amigos siempre queda lugar para el inevitable perdón y tal vez, para generar un nuevo comienzo. La puesta escénica en el escenario principal del Tabarís convertido en un complejo de tres salas, sin dudas respeta el diseño original de aquella estructura que en su momento tenía el Blanca Podestá a fines del siglo pasado, obviamente con una boca de escenario más angosta que aquél teatro desafortunadamente demolido en su momento, lugar que con los adelantos tecnológicos en iluminación gana una coloratura apropiada en cada segundo de acción sobre el actual proscenio. Cada noche los tres intérpretes ofrecen una performance muy seductora, logrando que a los pocos segundos uno se sienta dentro de esos departamentos donde ocurren las diferentes situaciones, para descubrir que cosas los mancomunan o separan en el tiempo planteado por la obra allí en Francia.

Para quienes hayan visto en su momento el espectáculo, los papeles están ubicados de una manera bien identificable en relación al elenco de aquél momento. Pablo Echarri encarna al personaje que en la versión inicial encaró su colega Oscar Martínez, quien discute y con gran carga emocional desata duras polémicas acerca de ese cuadro blanco recientemente adquirido. Por su lado Mike Amigorena da vida al hombre que adquirió esa muy costosa obra de arte, un papel que en su momento desarrolló Germán Palacios. Fernán Mirás lleva en esta amena estructura teatral el personaje que en aquel comienzo halló a Ricardo Darín dándole vida con destacada actuación, ese hombre que debe mediar entre la irascibilidad de alguien ofuscado por la compra del cuadro supuestamente sin contenido, con aquél que defendiendo el concepto de arte pretende plantear una lectura distinta de la pintura delante de sus amigos en esas charlas hogareñas. Preocupado por estar a punto de casarse, asoma en su horizonte una incómoda situación no solo por su futuro profesional, sino también al advertir que otras complicaciones sobrevuelan su vida mientras sus amigos discuten sobre una obra de arte bastante peculiar. Así asoma la historia que plantea el texto de Reza, algo que segundos más tarde se meterá en otros terrenos de la emoción, poniendo en discusión el concepto de amistad, la sinceridad cancelada por temores sociales y otros conflictos de estos tiempos, tan vigentes en el viejo milenio como ahora al reconsiderarlos.

 

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La dirección ejercida por Ricardo Darín y Germán Palacios, quienes conocen de memoria todos los personajes y situaciones, sin dudas es fantástica, adosando a los intérpretes que fueron escogidos de una serie de datos y detalles para mantener esa coherencia que el trío interpretativo expone sobre el escenario. Pablo Echarri, en una de las mejores actuaciones de su carrera, sabe sacarle jugo a ese cascarrabias fastidiado por la compra de un lienzo en apariencia de color blanco, personaje que irá creciendo en intensidad emocional apenas el cruce de palabras con el flamante dueño del cuadro lo provoque en su conocimiento sobre el arte. Mike Amigorena, dando vida a la persona que le muestra entusiasmado a sus más queridos amigos el cuadro adquirido, es un personaje maravilloso que irá mutando en sus expresiones a medida que la crisis entre estas tres personas cobre un tamaño delicado. Los gestos que el actor y músico le adosa a su cautivante personaje, sin dudas son un hallazgo maravilloso que potencia todavía más este rol que defenderá a capa y espada aquél acto de adquisición cultural que lo seduce. Metido entre ambos y sometido por problemas de índole mundana que interactúan con su vida sentimental, Fernán Mirás compone a una persona buscando mediar entre ambos amigos, sin saber inicialmente que su conducta al mismo tiempo está siendo juzgada por estos, quienes lo tienen ubicado en un espacio que generará múltiples polémicas y situaciones realmente muy divertidas.