Ser Argentino. Todo sobre Argentina

El pombero

Si de chico me hubieran dicho que no me aleje de la casa porque me podía llevar el Pombero, no habría salido de la habitación

Si hay una leyenda de nuestro país que me encanta es la de El Pombero. Típica del noreste argentino (en especial Misiones y Formosa) y de la región que hoy ocupan la república hermana del Paraguay y el sur de Brasil, cuenta el mito que El Pombero es un duende bajito, bastante feo, gordo, que tiene los pies y las manos muy peludas y es capaz de caminar sin hacer ruido (releo la descripción y parece un personaje de El señor de los anillos). Es capaz de mimetizarse en el monte con mucha facilidad (los más comprometidos hasta dicen que se puede hacer invisible) y, con sólo tocar con sus dedos la espalda de cualquier ser humano, hace sentir un escalofrío inolvidable. Pero ahí no termina la cosa: también puede pasar por espacios muy estrechos, hasta por el ojo de las cerraduras o la hendija debajo de las puertas (esto ya me da un poco más de miedo) y correr en cuatro patas a una velocidad nada despreciable. Sabe imitar el sonido de los animales y silbar como un humano o hacer el horrible ruido de la serpiente. Pero al parecer, nos podemos quedar tranquilos: no es malo. Es “travieso”. Le gusta abrir las puertas de los corrales para que se escapen los animales domésticos, roba tabaco, miel y comida, desata a los caballos que esperan a su dueño en el monte, rompe las bolsas de granos para que las aves se lo coman y, esta sí es un poco maligna, se lleva a los chicos que deambulan solos. Algunas leyendas fueron inventadas para que los niños hagan caso. No sé si pedagógicamente es lo más recomendable, pero si a mí de chico me hubieran dicho que no me aleje de la casa porque me podía llevar el Pombero, yo no habría salido de la habitación. Que las hay, las hay.

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