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El día que le pegaron un tiro a Gardel

¿Sabían que el Zorzal Criollo tuvo una bala alojada en el pulmón más de la mitad de su carrera? ¿Quién le disparó? ¿Por qué?
Así somos
tiro a Gardel
21 septiembre, 2019

Cuando leí esta historia me sorprendió. Me parece que tiene todos los ingredientes de un cuento, pero como pasa cada vez más a menudo, confirmo que la realidad suele superar a la ficción. Después díganme si estoy equivocado.

El tema fue así: un Gardel joven pero ya famoso fue un día a tocar a lo de Madame Jeannette. Además de hermosa y “platuda” (me encanta esa palabra), doña Jeannette también se hacía llamar La Ritana. ¿A qué se dedicaba? Acá empieza lo lindo: regenteaba una casa de citas (una metáfora hermosa).

Cuando terminaron de tocar decidieron irse a tomar la del estribo en otro lugar. Rápida de reflejos, doña Jeannette, embelesada con el Zorzal criollo, le dijo que no estaba bien arriesgar la guitarra, que la podía perder o se la podían afanar. Lo invitó a dejarla en su casa y buscarla la semana siguiente. Carlitos entendió perfectamente la indirecta y la dejó. No pasaron diez días hasta que se volvieron a ver. Ya se imaginan lo que pasó en ese reencuentro.

El tema es que La Ritana estaba en pareja. Y no con cualquier paparulo, el cornudo era Juan Garesio, un pesado, dueño del cabaret más famoso de la época: el Chantecler. Cuando el bueno de Garesio se enteró de lo que había pasado decidió ir a buscar al cantor de 24 años. Justamente el día de su cumpleaños 25 (el 11 de diciembre de 1915) Gardel tocaba en el teatro San Martín. A la salida (parece que no se acostaba nunca antes de las 11 de la mañana), Gardel fue a festejar con amigos al Armenonville. En la puerta se encontraron con Garesio y su banda. Garesio se le fue al humo y como los amigos de Gardel no eran ningunos bebés de pecho, parece que se armó flor que bardo. Con un par de manotazos de por medio, Gardel y los amigos se suben a un auto y se van. Pero la noche todavía no terminaba.  

Garesio los siguió. A la altura de lo que hoy es Libertador y Agüero les cruzó el auto y la pelea ya fue un poco más violenta. De pronto, alguien tira un tiro y le pega al Zorzal. Gardel es llevado al hospital Ramos Mejía y los médicos le dicen dos cosas: por un lado, que la bala está alojada en un pulmón y que es muy peligroso sacarla. Por el otro, que no entendían cómo no estaba muerto.  

Con más vidas que un gato, Gardel se recupera al poco tiempo. Pero no todo termina acá. Parece que La Ritana le gustaba en serio y fue por más. En este punto de la historia se mete Alberto Barceló, un caudillo conservador que admiraba a Gardel y conocía de cerca a Garesio. Al Zorzal parece que lo convenció fácil de dejar el tema ahí, pero Garesio lo quería muerto (un pata de lana le jaqueaba la fama de pesado). Entonces Barceló lo mandó a Rugierito, su mano derecha, un tipo con mucha capacidad de convicción, que les dijo: “si lo tocan a Gardel me voy a tener que meter yo”. No lo tocaron.

¿No les parece increíble que uno de los cantantes más importantes de la historia de nuestro país haya vivido casi toda su carrera con una bala justamente en un pulmón? ¿Cuánto tuvo que ver ese pedazo de plomo en el tono y la cadencia del Zorzal? ¿Habría cantado cada día mejor sin ese metal en el organismo? Nunca lo sabremos.

Último dato que tiro como “rumor” porque investigué y no lo pude confirmar. Parece que la bala de Gardel salió del arma de un tal Roberto Guevara, que años más tarde tendría un sobrino que se haría famoso con un seudónimo que nos identifica como argentinos: “Che”. ¿Qué me contursi? ¿La conocían?

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