Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Un odontólogo en el mundial

Si digo Heimir Hallgrímsson, es probable que a muchos no les suene a nada.

Si digo Heimir Hallgrímsson, es probable que a muchos no les suene a nada. Si digo Islandia, quizás alguno ya haya hecho alguna relación. Si digo “selección de Islandia”, ya empiezan a seguirme un poco más y si digo “el técnico de la selección con la que vamos a debutar en Rusia” ya cayeron casi todos. Bueno, Heimir es odontólogo. Es decir, sigue siéndolo aún hoy, cuando dirige a un equipo clasificado a un mundial. Quizás la explicación sea que la población total de Islandia es de 300 mil habitantes y necesiten dentistas. Quizás que ama a su profesión. Nunca lo sabremos.

Escribir sobre  Hemimir me hizo acordar a más casos de futbolistas que se dedicaron a otras ocupaciones para ganarse la vida. El doctor Juan Manuel Herbella pegaba patadas como una mula y era un médico reconocido, Jody Cracddock jugó en Wolverhampton y era artista gráfico, el italiano Tomas Brolin se sacaba la camiseta y era agente de bienes raíces.  Diego Villar jugó muchos años en Racing Club y, en paralelo, era comerciante y se puso un puesto de dulces en la costa. David Hillier, del Arsenal, era bombero en Inglaterra los fines de semana e iba a la estación los días en los que no lo convocaban para jugar, como para no perder el tiempo. Otro ejemplo bien argentino es el de Aldo Duscher, quien jugó para la Selección y se encargó de lesionar al inglés David Beckham, dejándolo fuera de la cancha. Después de eso, Aldo tenía energía para rato y compró una central eléctrica en su ciudad natal en la provincia de Chubut. Y ni hablar de Philip Mulryne, quien, tras su su paso por Manchester United y la selección de su país, se volcó a ser sacerdote.

Pero volvamos. La Selección de Islandia debutará en la historia de los mundiales de fútbol y aún no sabemos cómo será su participación. De todas formas, su nombre quedará grabado por varias razones. La primera es que Islandia es el país más pequeño en jugar en una Copa del Mundo de la FIFA. La segunda es que hay expectativa sobre su primer partido en el torneo porque se enfrenta a nuestra favorita: Argentina, claro, y por ende, Lionel Messi ¿Debemos temerles como tememos ir al dentista?

No les quiero mentir: cuando empecé a investigar a este personaje para armar este artículo, lo que más me interesaba (y me imaginaba que era lo que podría interesarle a usted también, mi querido lector), era esta cuestión de comandar los destinos de un equipo mundialista a la mañana y hacer un perno y corona a la tarde. Pero durante la lectura, como suele pasar, eso es lo mejor de la lectura, me enteré de algo muchísimo más importante. El bueno de Heimir se junta con la “hinchada oficial” de Islandia (esto sí no termino de entenderlo, ¿qué los transforma en “oficiales”? ¿Cómo se hace para entrar? Si alguno quiere investigar un poco más, se llaman “Tólfan”) en un bar, antes de cada partido de local, para explicarles cómo va a jugar el equipo, quiénes son los convocados y cuál es la estrategia.

Es decir, prescinde de los periodistas deportivos. Habla directamente con la gente. Hay una regla de oro, que hasta ahora no se rompió (ni creo que se rompa, para ser sincero): nada de grabaciones ni de fotos ni de redes sociales. Ahí se va para asistir a una conferencia de prensa privada con la única condición, justamente, de que no haya prensa. Me parece una idea revolucionaria. Me gustaría ser islandés por el sólo hecho de asistir a una. Un dato más: la selección de Islandia lleva 16 partidos invicta en Reikiavik: 14 triunfos y 2 empates. Más de 4 años. No creo que sean muchos los equipos que ostenten un récord así. Algo del alma vikinga debe subsistir en estos jugadores. Ojalá les podamos ganar. Ojalá.

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