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Tras un frustrante desempeño en Tokio 2021, Lange y Carranza amagan con un divorcio acuático

La famosa dupla que fue campeona en los Olímpicos de Río 2016, concluyó su irregular participación en Japón con un accidental triunfo en la última regata, obteniendo la Medal Race en la clase Nacra 17, inútil victoria en la competencia tras lo cual no descartaron la disolución del equipo.

Los problemas de pareja, en la vida real o como estructura deportiva, significan deponer una serie de elementos para alcanzar un objetivo común, causa conjunta que no siempre se da como resultado de esa mancomunión, lo cual suele provocar abruptas separaciones en esa dupla que finalmente blanquea un desgaste, exponiendo esa parte negativa que por otros motivos pasaba desapercibida en los días felices. Pasaron ya cinco años desde aquél triunfo alcanzado en los Juego Olímpicos Río 2016, donde sin ser para nada los favoritos de la competencia de vela en aquella ocasión, lentamente fueron esgrimiendo un triunfo que le permitió a la Argentina disfrutar de una medalla dorada muy significativa dentro de las actividades donde no existían grandes chances de resultados exitosos.

Aquella conquista, exaltada por los medios de una abrumadora y desgastante manera por los enviados a suelo brasileño a cubrir esa especialidad, provocó una sobrecarga noticiosa demasiado cruel para la dupla que integraron hasta esta semana. Si le gente se pregunta en que gastó más tiempo el atleta que acompañó a Carranza en esta fallida participación en la ciudad nipona, sin dudas con revisar la actividad mediática del deportista advertirá que las mieles de lo mediático lo pudieron de manera muy contundente, lo cual no significa para nada que su presencia en los medios cambió o disminuyó su preparación para Tokio 2021, aunque obviamente le resto horas a su estructura evolutiva entre tantas notas.

Aunque llegaron a la capital japonesa con las mejores expectativas para desarrollar allí un proceso que los condujera a revalidar lo alcanzado en Río 2016, desde el arranque quedó en claro que las condiciones en Tokio no serían tan favorables para la dupla. Los medios japoneses todo el tiempo advirtieron la ausencia de viento en la zona, pero como enorme contracara, un día las competencias debieron adelantarse en Japón por el arribo de un gran tifón que pasó cerca de las costas orientales, aunque sin provocar daños de importancia en la Villa Olímpica o los sectores de competición. La dupla campeona en los Olímpicos de Río 2016 hizo saber a los cuatro vientos que esta edición depararía alternativas distintas a los competidores con respecto al título obtenido hace cinco años, no atajándose sobre una potencial debacle de su desempeño, sino poniendo de relieve que los demás equipos para la competición habían tomado debida nota de lo ocurrido en 2016, con respecto a la nueva batalla sobre agua con el ocasional respaldo del viento.    

Sin dudas Cecilia Carranza y Santiago Lange tuvieron unos Juegos Olímpicos bastante complicados, no solo por la calidad de las duplas que enfrentaron sino también por algo que no estaba en los planes originales, es decir, la inesperada lesión acaecida en la espada de la rosarina, malestar que no le permitió navegar de la mejor manera durante algunas de las regatas efectuadas, problema que fue minando rápidamente la respuestas del dueto, un equipo que llegó a participar de la Medal Race ya sin chances efectivas de conseguir una medalla. Posiciones muy por debajo de lo esperable y también mucho malestar con varios problemas meteorológicos de la zona conspiraron también, adversidad que deparó que los atletas argentinos llegaran desafortunadamente sin ningún tipo de posibilidad al último día de competición.

Sin la presión de tener que conseguir un determinado resultado para conseguir aunque más no fuese la presea de bronce, le permitieron a la dupla argentina poder desarrollar la última competencia de la especialidad sin presiones, un factor que sorpresivamente pudo ser la clave también del fantástico resultado conseguido, pues lo que menos parecía allí posible terminó sucediendo. En la jornada de despedida, los argentinos dominaron la última regata de principio a fin y así, aplicando sus mejores recursos para ganar fácil y sin inconvenientes la última carrera de vela nacional en los Juegos Olímpicos, desempeño que premió el esfuerzo de la pareja nacional con una merecida victoria.

Con un total de 77 puntos conseguidos en el recuento final, los atletas Cecilia Carranza y Santiago Lange finalizaron la competencia de la Clase Nacra 17 en la séptima colocación, provenientes de los resultados alcanzados en la totalidad de las pruebas. Los argentinos terminaron las 13 regatas en los puestos 6, 2, 5, 8, 4, 6, 6, 14 (descarte), 10, 8, 11, 9 y 1, lo que les significó quedar séptimos. La medalla dorada quedó en poder de los italianos Ruggero Tita y Caterina Banti (35), la plateada fue para los británicos John Gimson y Anna Burnet (45) y al último escalón del podio se subieron los alemanes Paul Kohlhoff y Alica Stuhlemmer (63).

Después de celebrar mínimamente ese único triunfo, el regatista Santiago Lange mantuvo una fluida charla con los medios acreditados y despachó sus puntos de vista tras fallar en el objetivo inicial, o sea, repetir lo conseguido en los Juegos Olímpicos Río 2016. Dando un particular enfoque a su análisis, Santiago Lange sostuvo que “estamos tristes, pero con la frente alta, con mucho tiempo tendremos que revisar bien que pudimos haber hecho diferente. Algo no hicimos bien en todo este tiempo, esto es deporte. La verdad es que esta semana navegamos peor que durante toda la preparación. No hay excusas, tuvimos todo para poder llegar a la altura. Con tiempo tendremos que revisar que pudimos haber hecho diferente", tal lo manifestado por el deportista ante un canal acreditado en el lugar.

Cecilia Carranza también aceptó opinar de lo ocurrido, destacando que “esta semana los rivales fueron mejor que nosotros y hay que aceptarlo. La sensación es de tristeza, pero hay que dar vuelta la página y seguir para adelante. Durante nuestra preparación no nos faltó nada, tuvimos realmente todo para entrenar, siento que lo dimos todo y eso nos deja muy tranquilos, nos brindamos al máximo y nos regalamos una victoria en la competencia final, lo cual nos tranquilizó sobradamente”, explicó la reconocida atleta argentina. Lo que los medios acreditados no esperaban, es que esa charla con los comunicadores pudiese en ese momento deparar algo fuera de lo previsto, pero como nadie puede prever esa clase de situaciones, la misma ocurrió provocando sorpresa en los medios allí en Japón.

Santiago Lange, delante de uno de los micrófonos de un canal deportivo argentino, indicó que “es probable que hayamos corrido hoy nuestra última regata juntos, tengo que analizar lo sucedido, tal vez haya sido la última que corrimos juntos o mi última regata en los Juegos Olímpicos”, especuló el deportista de 59 años, en sus primeras sensaciones luego de alcanzar en la competencia general el séptimo puesto que valió un diploma olímpico a la dupla de nuestra nación. “Costó mucho salir a correr hoy, sabiendo que no teníamos opciones de conseguir una medalla, pero había que valorar el hecho de estar nuevamente en una final olímpica, que no es poco”, indicó el añejo regatista nacional y agregó también que “debimos ganarle a la cabeza y a las emociones para cumplir con el compromiso en una jornada, que pudo marcar el final de nuestro ciclo. No es este el momento de tomar decisiones, siempre estuvimos con la cabeza en Tokio, no dimos lugar para pensar en el futuro”, confirmó el veterano deportista de actividad acuática.