Ser Argentino. Todo sobre Argentina

Sergio “Kun” Agüero no está confirmado en el Barcelona y su inscripción depende de una situación complicada

El ex–delantero del Manchester City todavía no está anotado en la actual Liga Española de Fútbol y su posible inclusión en el equipo catalán depende de la reducción de salario de algunos referentes de la desgastada institución deportiva culé.

Las frases más habituales ante decisiones desfavorecedoras son del estilo de “¿Y para esto me operé?”, “¿Justo ahora me vine a mudar?” o “N¿o me digas que tu madre se viene a vivir con nosotros?”, tiempos donde ciertas determinaciones que en un principio parecían una jugada maestra con el paso de las horas mutan a infinita pesadilla personal. Quien sabe en verdad mucho de esto es el joven jugador Sergio “Kun” Agüero, un histórico delantero de Independiente que en la última década y media militó en el gran fútbol europeo con muy buenos resultados. A fines de mayo pasado y cuando su contrato vencía en el Manchester City, el atacante argentino negoció su transferencia al Barcelona, jugada que el sábado 29 lo halló despidiéndose de los ingleses y dos días más tarde presentado ante la prensa de la comunidad catalana ya fichado por el Barcelona.

Para el delantero argentino, su cambio de equipo mancomunaba varias cuestiones que en su análisis ameritaban incluso rebajarse el sueldo. La primera era un cambio de ambiente y jugar en el mismo equipo de Lionel Messi, sabiendo que junto a su amigo y con ciertas personalidades del equipo español, los nuevos objetivos deportivos lejos estaban ante esa situación de asomar utópicos en su definitiva concepción. Lo que no imaginaba Agüero a esa altura el año es que su cuento de hadas iba a convertirse en una interminable película de terror, circunstancia provocada por una gama de situaciones que destruyeron toda esa gama de ilusiones apenas la dura economía del Barcelona aterrizara en la realidad de un tiempo de vacas muy flacas. Las críticas del ex-presidente Josep Bartomeu al mandatario actual Joan Laporta, fueron replicadas por este indicando el pasivo que dejó el anterior funcionario del Barsa. Un pasivo de 481 millones de euros, fruto de 631 millones que le entraron al club catalán, contra los 1136 de gastos que tuvo la famosa entidad en el mismo período de operaciones comerciales desde lo deportivo.

 

Con una economía culé herida letalmente, la impiadosa sangría se llevó nada más y nada menos que la permanencia de su máxima estrella, quien aun aceptando rebajas de sueldo y otras reducciones financieras, se sorprendió al saber que el Barcelona sin chances para retenerlo desde lo económico, lo liberada de la negociación deseándole lo mejor en aquél destino que seleccionase una vez difundida esta notificación. Con la partida de Messi, el reciente desembarco de Agüero al equipo catalán fue como alquilar un camarote de lujo en el viaje inaugural del Titanic o conseguir una visita guiada a las Torres Gemelas justo en la mañana del 11 de septiembre. Es obvio que el ex-delantero de los “rojos” aceptaba cierta situación para compartir equipo con su amigo y colega en los campos de juego, un arreglo donde ganaría menos plata, pero donde la motivación deportiva compensaba esas diferencias económicas que podían desbalancear la decisión de mudarse a España.

Si la amistad entre ellos era tan fuerte como se dice, lo mejor para el valioso goleador del Manchester City hubiese sido tener una charla íntima con el supuesto mejor jugador del mundo, a fin de preguntarle cuan posible era su continuidad en el equipo culé. Muy lejos de algo así, el “Kun” Agüero se subió entusiasmado al trampolín más alto de la piscina futbolística del Barsa, lanzándose con un abrumador entusiasmo sin saber que desde abajo le gritaban que recién estaban llenando con agua. El adiós del equipo catalán al número 10 de tantas temporadas, fue un enorme bombazo que repercutió alrededor del planeta como grave estruendo amplificado por un equipo de sonido de megaconciertos, situación que desde lo anímico generó que Agüero se cuestionase una y otra vez haber resignado un montón de beneficios para poder acompañar a su amigo en el equipo español. Verlo con el presidente del PSG firmando su desembarco en la institución francesa, para el “Kun” fue casi como haber sido seleccionado para viajar en el Transbordador Challenger o mudarse a Afganistán en las últimas horas, una apresurada decisión con un costo impensable.

Lo que todavía le faltaba a esta curiosa dramaturgia futbolística, se hizo presente cuando el presidente del Barcelona Joan Laporta confirmó que la presencia de dos figuras como los jugadores Memphis Depay y Eric García ingresarían gracias a que Gerard Piqué había decidido rebajarse el millonario sueldo que ganaba en el Barsa. El presidente de la famosa entidad deportiva catalana, paralelamente confirmó sorpresivamente a la prensa mundial que Sergio Agüero todavía no estaba inscripto en el plantel culé, pues la inclusión de este delantero argentino también depende de otros referentes del equipo, si estos aceptan como el caso de Piqué, achicar sus ganancias anuales en el equipo español. Sergio Busquets, Jordi Alba y Sergi Roberto son los deportistas mencionados al respecto y si estos aceptan una reducción de sueldos, recién ahí el “Kun” Agüero podría ser inscripto en el plantel del Barcelona con la camiseta número 19, algo que todavía está en veremos.

La partida de Messi al París Saint Germain en cuestión de días, para Agüero fue, aunque no lo admita jamás, un signo de traición, pero no por mudarse a ese club, sino en realidad por no haberle comentado secretamente a su amigo que su continuidad en el Barcelona se hallaba en un potencial punto de no retorno. Eso fue lo que más incomodó al delantero del Manchester City, quien afectado anímicamente por esa transferencia, maniobró nervioso en los primeros entrenamientos, ocurriéndole una severa lesión que lo mantendrá alejado de los campos de juego por al menos unos tres meses. Sobre llovido, mojado y encima en un club donde muchos jugadores de peso dijeron adiós previo a su arribo, como parte de la sangría que debía concretar el Barcelona para ajustarse a los números comerciales y ese tan mentado “Fair Play Financiero”, una letal espada de Damocles en la realidad del muy sufrido jugador que alcanzó la fama en Independiente.