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Princesas automovilistas

Dos suecas ganaron el “Gran Premio Standard de Automovilismo” sin siquiera despeinarse.

Las estudiantes suecas de veterinaria Ewy Rosqvist y Úrsula Wirth participaron en carreras automovilísticas por toda Europa. Gracias a los buenos resultados obtenidos, fueron incorporadas al equipo oficial de Mercedes Benz e invitadas a participar en el “Gran Premio Standard de Automovilismo” a disputarse en Argentina en 1962, piloteando un auto 220SE. La novedad de su presencia en la Argentina se consideró una curiosidad y una maniobra de marketing, dada su participación en un medio absolutamente dominado por los hombres.

La carrera se largó desde Pilar, provincia de Buenos Aires, el 25 de octubre de 1962, con la participación de 257 coches en 7 categorías diferentes. Debían cubrir una distancia de 4.624 kilómetros divididos en 6 etapas: Villa Carlos Paz, San Juan, Tucumán, Catamarca, Córdoba y Arrecifes. Sin cometer errores, con ritmo y precisión, enfrentaron a los poderosos Volvo 122 S, a los Pontiac Catalina de 400 HP y a los Mercedes Benz 300 SE. Ganaron todas las etapas en tiempo récord, finalizando la clasificación general a más de 3 horas de ventaja sobre su inmediato perseguidor.

Al finalizar cada etapa, las suecas descendían del auto con su uniforme blanco impecable, pintadas y perfumadas como si no hubieran corrido, listas para ir a una fiesta. Cuando comparábamos su aspecto con el de los restantes corredores, nos preguntábamos cómo era posible esa gran diferencia en su aspecto exterior. Los hombres barbudos, despeinados, con el mameluco salpicado de grasa y barro, constituían un contraste notable en su apariencia. Ewy Rosqvist y Úrsula Wirth llegaron de Suecia, corrieron el Gran Premio, ganaron todas las etapas en tiempo récord y dejaron un recuerdo inolvidable en el automovilismo deportivo de aquel Buenos Aires de ayer.

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